Posts etiquetados ‘Parque Nacional Sierra Nevada’


Por Antonio Salinas

Fotografías: Jesús Molina 

11046634_953504994681535_4484578175983540636_n

                    En la zona de montaña controlada por el Refugio del Postero Alto, en pleno Parque Nacional de Sierra Nevada, se alza un pico de nombre humilde pero que, sin tener dificultades técnicas, ofrece un aceptable desafío de resistencia. Cerro Pelao se alza junto al apretado conjunto de cimas al que se unen Picón de Jerez y el casi mimetizado Puntal de Juntillas. El ataque al conjunto Picón-Juntillas-Cerro Pelao se puede hacer por dos vías básicamente. La más técnica transcurre por el alpino y agreste Barranco del Aloriz, de singular belleza. Para esta vía son necesarias cuerdas en algunos puntos y una profunda comprensión de los sistemas de anclaje y de la nieve. Es un peligroso camino de avalanchas, así que hay que ser muy precavido durante toda la progresión. La segunda vía, menos técnica pero que pondrá a prueba nuestras capacidades de resistencia, transcurre por la Loma de Enmedio. Dado que con nosotros venían compañeros que se estaban iniciando en el conocimiento alpino, decidimos realizar la ruta por esta última vía, más segura, asegurándonos así un gran día alpino.

mide

Track en wikilock de la ruta (cortesía Rincón del Viajero)

                  En esta ruta formábamos cordada Javier Ponce, Jesús “Chechu” Molina, de la Granadina de Espelobarranquismo, José Antonio “Kiki” Martín, del Rincón del Viajero, y quien esto subscribe. Tras nuestro encuentro a poco más de las 6:00 de la mañana iniciamos la ruta en coche hasta el Refugio Postero Alto. Las primeras luces nos sorprendieron en la pista forestal, que se encontraba increíblemente transitable y que ya comenzaba a mostrar las primeras manchas de nieve. Nos apeamos del coche, estiramos piernas y comenzamos a organizar el equipo. Al no llevar la cacharrería de las rutas técnicas era ligeramente más ligero, aunque aun así Kiki y yo llevábamos también pala de nieve, sonda y ARVA. Era de esperar que la loma inicial estuviera bastante limpia de nieve, pero una vez accediéramos al altiplano que antecede a las cumbres posiblemente nos encontráramos con acumulaciones de nieve procedente de las cumbres cercanas y era prudente llevar ese equipo adicional.

                Comenzamos la subida abandonando el refugio a través del amplio cortafuegos que encara las cimas. Los pinos11046773_953503661348335_2456105019404288641_n cercanos nos rodean con su olor limpio. Los pájaros saludan a la mañana. Pronto el cortafuegos desaparece y nos queda un ligero sendero, un leve trazo en la ruda piedra. A partir de aquí el sendero eleva su inclinación, que parece querer llegar a las cumbres con voracidad, discurriendo serpenteante entre piornales. No hay nieve aun, así que el ascenso es rápido. Como mantenemos siempre la vista al frente no somos realmente conscientes de la razón de ese repentino cansancio que parece anidar en nosotros. Una mirada rápida a nuestra espalda nos revela que el refugio se ha quedado allá abajo, muchos metros allá abajo.  Comienzan a surgir los primeros neveros, ligeros al principio, que sorteamos sin dificultad. Pasamos junto a unas ruinas hoy día casi 10425455_953504081348293_6282331094842284308_ninapreciables, Las Casillas de los Rojos, débil recuerdo de la pasada Guerra Civil.  Los machos de cabra montés se han hecho del señorío de estas tierras aportando cordura a un territorio hermoso, aun ahora alejado del hombre.

           Las palas de nieve son cada vez más abundantes, pero siendo todavía terreno mixto no nos animamos a poner crampones. Como la nieve no es dura optamos por pasar los neveros con cuidado, empleando la técnica de ir creando escalones mediante golpes secos de bota. Así llegamos al Puerto de Trevelez, donde la loma se recrudece y se muestra completamente  cubierta de nieve en su vertiginosos ascenso hasta las Piedras de los Ladrones. Decidimos poner crampones por que la pala es ya considerable. 11050828_953503958014972_2392919979027454380_nLas Piedras de los Ladrones (2.944 metros) son un conjunto de rocas amontonadas que ofrecen refugio para un eventual vivac. La zona, muy venteada, está descubierta de nieve y ofrece un cómodo lugar de descanso. La altitud se nota ya en este punto. Los pasos son cada vez más pesados y, mientras nos desplazamos por el pequeño altiplano cubierto de nieve descompuesta, vemos que se nos ofrecen dos alternativas. O realizamos un ataque frontal a Cerro Pelao, que ya podemos ve ver frente a nosotros, o ascendemos primero a la cuerda del Puntal de Juntillas para encarar la última parte. Optamos por esto ultimo llevando nuestros pasos y nuestra carga como podemos. Yo me siento algo mareado. Creo que se debe al hecho de que no llevo gorra (despiste, se me olvidó). Se lo comento a los compañeros y Kiki rápidamente me da un suplemento de azúcar y me obliga a ponerme un puff en plan pitufo explorador. Poco a poco me r11038700_953504734681561_7854973314239931928_necupero y la salvaje belleza de Sierra Nevada me vence al asalto cuando alcanzamos la cuerda del Puntal de Juntillas. Frente a nosotros se extiende el amplio muro de tres miles del parque. Las norte de Mulhacen, Veleta, Machos y Alcazaba se nos muestran desafiantes. Más cercanos el Puntal de los Cuartos y su espectacular cresta hasta el Pico del Cuervo. A nuestra derecha, casi inapreciable, Picón de Jerez, y a nuestras espaldas, magnífico y espectacular, el Ventisquero del Carbón, el circo que conduce hasta el Barranco del Aloriz. La zona nuevamente está despejada de nieve y aprovechamos para sacar el resto del equipo de progresión. El camino que queda hasta la cima está cubierto de hielo duro, así que se hace recomendable utilizar casco y piolet.

11037320_953504311348270_9038454610708809542_n

                          Aunque la cima parece aun un solido bloque de roca y hielo, en realidad queda muy poco para alcanzarla y así resulta ser. En cima coincidimos con otros tres grupos que de forma independiente han atacado esta cumbre por diferentes vertientes. Durante unos minutos saboreamos la cima alcanzada, el esfuerzo que ha sido necesario y la sobrecogedora belleza disponible para el que ha estado dispuesto a pagarlo. El viento, continuo aunque no molesto, nos recuerda donde estamos y que nuestro paso por allí es breve.

10403500_953504898014878_2704602776475991018_n

                       Iniciamos el descenso, con precaución en la primera parte que sigue helada hasta alcanzar las Piedras de los Ladrones. Nuestros ojos permanecen vigilantes mientras descendemos, por que siguen subiendo equipos por encima nuestro y las palas de nieve tienen la inclinación adecuada para generar avalanchas. Una vez que llegamos a la Piedra de los Ladrones quitamos crampones y aprovechamos para comer. Estos suelen ser los mejores momentos en toda cordada, con la cima hecha, llenando el estómago y hablando de mil cosas y anécdotas. Hermanamiento de montaña fraguado con sudor, debilidad y fortaleza.

10985484_953505054681529_319100741562392179_n

                      Solo nos queda descender la inmensa Loma de En medio, haciéndonos conscientes de todo lo que ha habido que subir. En el refugio esperan cervezas.

11046310_953504911348210_2120990669900567128_n

Anuncios

                  La verdad es que nuestra intención inicial era haber realizado el ascenso al Pico del Caballo, un hermoso tres mil ideal para iniciar a nuestros amigos en las técnicas alpinas, pero el mal estado del carril de Niguelas este año impidió que pasáramos del kilómetro inicial. La furgoneta patinaba y no había forma de conseguir adherencia. Así que media vuelta. Era de noche aun y estábamos en mitad del monte. ¿Aquel madrugón iba a quedar en nada?

                Pues no. Hablamos entre todos y decidimos cambiar de vertiente. El viaje en coche nos llevaría a estar entorno a las 9:00 en otro punto de acceso a a las cumbres de Sierra Nevada: la Hoya de la Mora. Así que para allá que salimos, nos pusimos los crampones y a andar. Al menos mataríamos el gusanillo. Transitamos por la Estación de Esquí, atestada de esquiadores en esta época, hasta alcanzar el hermoso valle conocido como los Lagunillos de la Virgen, que recibe este nombre por los encharcamientos y borreguiles que surgen en época de deshielo. Y este pequeño vídeo salió de todo aquello. Por que ya sabéis, cuando la montaña dice NO, es que NO.


3 de Diciembre de 2011

           Kiki me estaba esperando como casi siempre en la Cafetería la Isla, nuestro habitual punto de reunión. Nos encontramos con un abrazo. Habían pasado casi dos años desde que decidimos que debíamos participar en un curso de alta montaña, organizado por la Universidad de Granada y desarrollado por la compañía de Guías de Montaña Nevadensis, y por fin lo ibamos a llevar a cabo.  Era, sin duda, un ejercicio de responsabilidad. Son muchas la veces que nos metemos ya en alta montaña, y aunque procuramos realizar estas incursiones invernales de forma prudente y siempre dentro de nuestros niveles de conocimiento, resulta evidente que debíamos obtener la formación adecuada que nos permitiera movernos con seguridad en las altas cotas al tiempo que velamos por quien nos acompañe.

                 Pero por fin, despues de vencer diversos inconvenientes, alli estábamos.  Delante de una taza de colacao, con las mochilas repletas de equipo, haciendo un poco de hora para encontrarnos con el resto de compañeros e instructores.

                Habiamos quedado a las ocho de la mañana en la rotonda del Palacio de Congresos y, a esa hora, un hervidero de mochilas y rostros dormidos se reunían entorno a las furgonetas que nos debian llevar hasta el Albergue Universitario situado en la Hoya de la Mora. Jesús, alma mater de Guías de Montaña Nevandesis, sería el encargado de subirnos en furgoneta hasta las cumbres de Sierra Nevada.

                El albergue, situado a unos respetables 2500 metros de altitud, es  todo un lujo montañero. Cuando llegamos a su cota, la nieve y el hielo cubrian las inmediaciones al tiempo que un viento fino bajaba de las cumbres lanzando  la nieve hacia nosotros.  Lo primero que hiceron los instructores fue darnos 30 minutos de margen para que ocuparamos nuestras habitaciones y nos cambiaramos de cara a las actividades de ese día.

El grupo frente al Albergue Universitario

                    No tardamos mucho más, lo justo de  ponernos los pantalones de Goretex, las polainas y las botas semirigidas. Los instructores nos esperaban en una sala separada del albergue, llamada “mensa” por ellos, donde guardaban el equipo de montaña.

Contenido del Curso

Unos dias antes, en una reunión informativa, los organizadores del curso nos habían proporcionado un pequeño manual en el que venía incluido el temario que ibamos a tratar:

 1.- Manejo Básico de Piolets y Crampones. Como regular el equipo alpino y como proceder con el para la progresión en nieve o campos helados.

2.- Técnicas de Autodetención. Práctica de rutinas para garantizar la detención mediante el piolet en caso de caida,

3.- Anclajes en Nieve o Hielo y Empleo de Cuerda. Formas de asegurar una cordada mediante el empleo de fijaciones naturales (rocas, setas de nieve, etc) o mediante el empleo de tornillos de hielo. Además practicariamos las diferentes formas de encordamiento y los nudos esenciales en la práctica del alpinismo.

4.- Módulo de Hipotermia. Detección y tratamiento de los sintomas de hipotermia.

5.- Nivología. Conocimiento de Avalanchas. Reconocimiento de los indicios que pueden anunciar probabilidades de avalancha.

6.- El A.R.V.A. Sistema electrónico destinado a la localización de sepultados en avalanchas.

Reconocimiento y Regulación del Equipo

Regulación de Equipo en la Sala Mensa

            Tanto Kiki como yo teniamos material propio y estábamos familiarizados con él, pero muchos de nuestros compañeros de curso era la primera vez que se encontraban con el material de montaña, asi que era necesaria una descripción general del mismo.

              Así pues los instructores comenzaron a explicar las diferentes partes de un piolet, como se debían poner las polainas o cual era la manera de  regular un crampón. Esto último era especialmente importante, sobre todo para aquellos a los que les habian facilitado unos en el curso y por tanto debían adaptarlos a su bota. La pérdida de un crampón en alta montaña puede significar un verdadero problema por lo que se debe asegurar al maximo su fijación al pie de cada montañero. En alguna ocasión dedicaremos un artículo en exclusiva  a esta magnífica herramienta para la progresión en alta montaña, sin la cual el avance resultaría sino imposible si cuando menos enormemente agotador e inestable.

             Una vez que todo el mundo tuvo asignado  su material nos dividimos por grupos. Mi grupo, en el que también estaba Kiki, estaba dirigido por Toni Peinado, todo un montaraz de las cumbres y las extensiones nevadas.

Progresión en Hielo y Nieve

              La alta montaña invernal tiene un elemento clave y diferenciador: la nieve y el hielo. es por tanto básico que sepamos desplazarnos con seguridad en este medio. Para ello, y como advertencia a Toni se le ocurrió una idea. Ibamos a movernos por un campo helado, sin crampones, para notar la tremenda inestabilidad de ese terreno. Instintivamente tratabamos de dar taconazos con las rígidas botas para tratar de abrir unos mínimos escalones que nos pudieran ayudar a progresar. Sin embargo no era suficiente. El resbalón parecía planear sobre nosotros. De todo esto se desprendía una máxima que jamás debiamos olvidar:

        Nunca entrariamos en un terreno en el que existieran dudas sobre su estado de congelación sin calzarnos previamente los crampones.  

          Aunque tampoco cabe pecar en exceso, ya que a veces la nieve, por su estado, permite la progresión sin crampones y es recomendable no ponerselos para evitar destrozos o hasta tropiezos involuntarios, lo cierto es que si preveemos que nos vamos a introducir en un campo de hielo hay que calzarse los crampones inmediatamente, antes de entrar en él.

Calzándonos los crampones

         Una vez comprobado esto procedimos a calzarnos los crampones, cosa bastante facil con mis semiautomáticos. A la hora de caminar con ellos solo hay que tener un poco de cuidado. Si caminamos por terreno llano o con poca inclinación hay que caminar con los pies algo separados, para evitar de este modo dañar las polainas o engancharnos con algo. Hay que procurar que siempre claven todas las puntas del crampón, caminando en pasos cortos que harán más controlable nuestro movimiento. Básicamente hay dos formas de moverse con crampones:

                – Paso Francés o de pies planos: Vamos pasando un pie por delante del anterior, manteniendo todas las puntas clavadas en el que queda atrás.

            – Técnica de Puntas delanteras: Utilizado en pendientes fuertes. Clavamos las puntas delanteras (incluyendo las dos de ataque). Es una técnica facil de aprender, aunque causa bastante fatiga en pantorrillas.

              Cuando iniciamos el descenso de una fuerte pendiente hay que procurar caminar un poco agachado, para bajar el centro de gravedad y aproximarlo a nuestras piernas, asegurando así nuestro movimiento.

                  Por su parte el piolet es una herramienta indispensable que  nos asegurará y nos ayudará en nuestros ascensos y descensos. Hay una regla no escrita que dice que si usas crampones tienes que llevar un piolet en la mano. Sin entrar en detalle, ya que procuraremos ampliarlo en una entrada específica dedicada a esta herramienta, hay diferentes modos de utilización:

  • Piolet Bastón. La forma más utilizada en la progresión en terrenos con baja o moderada inclinación. Se sujeta el pilet por la cabeza, clavandolo en la nieve por el mango. Si nos desplazaramos a media ladera debemos llevarlo del lado de la pendiente.
  • Piolet Mango. Utilizado en progresión por pendientes moderadas o fuertes. Se sujeta la cabeza del piolet con ambas manos y se clava el mango en la nieve, delante de nosotros.
  • Piolet Ancla. Utilizado si la pendiente es muy pendiente, clavando la punta y el mango en la nieve, y utilizando la pala para apoyarnos.
  • Piolet Tracción: Utilizado cuando la progresión se acerca a la escalada. Se sujeta el piolet por el mango y se lanzan golpes secos contra la superficie del hielo, clavando su punta. El mango se tracciona hacia abajo.

        Comenzamos a realizar una pequeña travesía para ir aprendiendo las técnicas aprendidas, primero hasta llegar al antiguo observatorio, ahora en ruinas, que parece vigilar eternamente la Hoya de la Mora. Después y soportando una ligera ventisca que se estaba levantando y que nos lanzaba a la cara los ligeros copos caidos durante los días anteriores, nos dirigimos hacia la zona conocida como el Foso de los Leones, un estrecho barranco que conducía hasta la pista del Aguila, lugar en el que realizaríamos las técnicas de autodetención. La idea de pasar por el Foso de los Leones no era otro que probar los recursos aprendidos para progresar por grandes pendientes.

 Autodetenciones

          Una vez llegados a la Pista del Aguila, cerrada hacía poco por transcurrir su trazado por zonas del Parque Nacional de Sierra Nevada, Toni comenzó a explicarnos las técnicas de autodetención. Lo primero que hicimos fue descalzarnos los crampones. Esto es así por que una mala autodetención, en la que apoyemos accidentalmente la punta de los crampones, puede provocarnos graves lesiones en las piernas. Es por ello que siempre que realicemos prácticas de aprendizaje/recuerdo de autodetención nos quitaremos los crampones.

Zona de Práctica de las Autodentenciones

              Como el entorno era relativamente seguro, com amplias vías de escape, Toni nos propuso que comenzaramos practicando sin piolet. Esto era así para que pudieramos sentir y concienciarnos de las velocidades que se pueden alcanzar durante una caida y el amplio terreno que podemos recorrer si no nos frenamos a tiempo. Y asi fue. Nuestras caidas  nos llevaban más allá de los veinte metros, aunque tratabamos de frenarnos con las palmas de las manos, ejerciendo fricción con todo el cuerpo salvo de rodillas para abajo, que permanecían hacia arriba simulando que llevabamos crampones.

                  La progresión hasta el punto de salida se hacia peligrosa y dubitativa. Todo resbalaba un montón. Avanzabamos a pasitos pequeños, utilizando las botas como podíamos.

                      Una vez hechas unas cuantas pruebas comenzamos a utilizar el piolet, que se supone que es la situación normal en la que nos vamos a encontrar. Según pruebas realizadas por la  Asociación Alpina Alemana (D.A.V.) a los 50 metros de recorrido en una caida por una ladera de 42º de inclinación se alcanzan los 100 km por hora. Es por ello fundamental iniciar el proceso de frenado cuanto antes, para evitar así males mayores.

                   Normalmente en nuestra ascenso  por una pendiente empinada  llevaremos nuestro piolet con la hoja (la punta) mirando hacia la pendiente. Esta posición hace que de forma natural se clave esta parte del piolet en una caida. Es importantisimo llevar sujeto  el piolet con la dragonera, la cinta que agarra el piolet, para que encaso de caida no se nos escape el piolet al clavarlo. Si cayeramos de espaldas hay que tratar de voltearse, ofreciendo nuestra barriga al hielo, agarrando el piolet con ambas manos, una por el mango y la diestra por la cabeza, clavandolo con fuerza a la superficie, ya sea hielo o nieve. En función de la dureza de la superficie tardaremos más o menos en realizar el frenado.

                    Estuvimos realizando ensayos durante toda la tarde. Decenas de caidas simuladas, improvisando mil posturas diferentes y tratando de recuperar el control desde cada una de ellas. la autodetención no es una técnica natural, hay que aprenderla y sobre todo recordarla. Son gestos que deben salir de forma automática, por loq ue es muy importante al inicio de cada temporada realizar una jornada de refresco, donde se pondrán en práctica todas estas técnicas.

Tallado de Escalones

                   Para finalizar, y antes de volver al refugio, Toni nos dió una ultima clase: el tallado de escalones.  Habrá ocasiones en las que accidentalmente perdamos los crampones en una placa de hielo. En este caso el tallado de escalones nos puede ayudar a progresar de forma adecuada hasta el lugar donde se encuentren. De hecho, el tallado de escalones era la antigua forma de progresar en hielo, hace muchisimos años, en alpinismo. Es segura, pero enormemente lenta y tediosa. Tambien es posible que durante una progresión en la que no vamos equipados con crampones, nos toque cruzar una estrecha franja de hielo. Quizás no merezca la pena equiparse con crampones y un simple tallado nos resolverá el paso dificil.

                       Para  realizar un tallado de escalones dibujaremos en frente nuestra, cerca, una V con la punta del piolet y seguidamente daremos un golpe seco con la pala del mismo sobre el angulo de la V. Posicionaremos aqui nuestro pie y continuaremos realizando escalones a medida que avancemos. Si la pendiente es muy elevada, lógicamente los escalones deben ser más profundos y trabajados que si solo se trata de un paso por una superficie helada.

 Cabuyería

Sala Mensa

               Una vez realizadas las prácticas en exterior nos desplazamos al refugio donde, despues de desequiparnos y ponernos ropa más cómoda, nos reunimos en la Mensa, la sala de  reuniones montañera. Ahi todo el equipo de instructores nos iba a enseñar a realizar una serie de nudos, básicos para la progresión alpina. Estos nudos fueron:

  • Nudo de Ocho: Nudo básico para encordamiento
  • Nudo Ballestrinque: Para anclarse a un mosquetón y poder regularlo facilmente
  • Nudo Dinámico o UIAA: Nudo muy polivalente y seguro, utilizado para asegurar o rapelar.
  • Nudo Prusik: Nudo auto-bloqueante, utilizado para asegurarnos durante una progresión.

            Trataremos de explicar estos y otros nudos más adelante, en nuestra sección de cabuyería. Pero no queremos perder la oportunidad aqui de remarcar la enorme importancia que tiene conocer estos nudos y realizar su práctica habitual. Un buen nudo puede salvar nuestra vida o la de otros. Así de simple. Un mal nudo o su desconocimiento nos puede costar la vida.

             Despues de un buen rato practicando dimos la jornada por terminada. Tocaba ahora relajarse y comernos la abundante cena preparada en el refugio. Había siddo un día alucinante, lleno de conceptos y de prácticas. Muchos de ellos los pondriamos en práctica al día siguiente, cuando ascenderiamos al Pico Veleta. Sería mi primer ascenso a cumbre  en condiciones invernales, así que estaba enormemente emocionado.  Pero esa avenrura os la contaremos en una futura entrada. Mientras tanto, disfrutad del video de este primer día.

Lecturas Recomendadas

  • Alpinismo y Desafío de la Alta Montaña: Manual Técnico. JAVIER SINTES PELAZ, DESNIVEL, 2004. En este trabajo monumental, Javier Sintes (alpinista, ecologista, escritor, fotógrafo de la naturaleza, viajero y mil cosas más) reúne a un auténtico StarTeam del alpinismo español para ofrecernos los mejores consejos y la información más rigurosa. Figuras del montañismo como han aportado su experiencia en diferentes terrenos: Equipo para la práctica del montañismo. Consejos ambientales. Refugios. Recomendaciones de seguridad. Orientación. Meteorología. Medicina de montaña. Técnicas de escalada en roca. Material de escalada libre y artificial. Técnicas de alpinismo. Nieve y aludes. Incluye anexo con las principales escuelas de escalada en España y enclaves de alta montaña en España y en Europa.

Enlaces recomendados


5 de Septiembre de 2011    

           La mañana del 11 de agosto de 1989 poco podía pensar Conrada, una tranquila madre de familia, que el horror, la muerte y la sinrazón iban a fijar su objetivo en ella, sacudiendo el pueblecito granadino de Montillana. Hacia las una y media del medio día ocurría el desastre. El cartero había traido un paquete que habían tratado de entregarles en su dirección de Granada, pero al estar de vacaciones en su casa de Montillana, el servicio de correos decidió llevarla hasta allí. El paquete, que simulaba ser un libro, iba dirigido a su hijo, Dionisio Bolivar, funcionario de prisiones destinado en la prisión canaria de Salto Negro, y rezaba “...De tu mejor amigo de Murcia”.

               600 gramos de explosivo plástico segaron la vida de Conrada Muñoz aquella mañana, desbaratando las vidas de una familia honrada y trayendo al terror a una tierra pacífica  como es Granada.

Subida al Pico Veleta

                   < Tracks GPS y Perfil siguiendo este enlace de Wikiloc, cortesía de Kiki>

                 Para mantener en la memoria este trágico e injusto incidente la Fundación Sociedad y Justicia realiza una subida a las cumbres de Sierra Nevada. Este año han decidido realizar la ascensión al Pico Veleta, que con sus 3395 metros se convierte en la cuarta cumbre de la peninsula. Esta subida esta reservada a familiares y amigos, por lo que  fue un auténtico orgullo que contaran con nosotros. El punto de reunión se estableció en la Hoya de la Mora, a unos 2.500 metros.

               Poco a poco fue llegando la Gente. Yo había subido con Kiki, Pili y Juanma, pero pronto llegaron Juan Antonio Rodríguez y su mujer (con cierto susto, por que era la primera vez que se enfrentaba a una cima) y el propio Dionisio Bolivar, hijo de Conrada Muñoz. Tardamos poco en organizarnos y comenzar a tomar el ligero camino que  subía por entre rocas y polvorientas pizarras.

              Inicialmente el sendero iba atravesando la pista que sube directamente hasta el veleta, utilizada por las lanzaderas que  desde la Hoya de la Mora transportan  en los meses estivales a turistas y montañeros hasta las Posiciones del Veleta. Tras unas primeras rampas, que ayudaron a quitarnos el frescor de la mañana y en las que recibimos al incipente sol del nuevo día, llegamos al minimalista monumento de la Virgen de las Nieves con su  pequeña capilla al aire libre.

Fotografia de José Antonio Martín

              Cuenta la leyenda que el 5 de Agosto de 1717 Martín de Mérida, religioso del pueblo de Válor, realizaba una travesía por la sierra junto a su asistente Martín Soto, cuando una fuerte ventisca los atrapó en el Collado del Veleta. Aterrorizados y temerosos de perder la vida se pusieron a rezar, y cuenta la leyenda que en aquel momento se les aparecio la Virgen María, con su hijo en brazos,  calmando los elementos e indicandoles el camino a seguir. Desde aquel momento una zona próxima a quel lugar pasó a llamarse los Tajos de la Virgen. Al año siguiente, en agradecimiento, el clérigo alzó una pequeña ermita en los Lagunillos de la Virgen, al pie de los Tajos. Sin embargo los elementos destruyeron cualquier rastro de esta ermita.  En 1968 se construyó el monumento que contemplamos ahora, por sufragio popular, construido con piedras de la zona que forman un arco apuntado de 9 metros, coronado por una escultura de tres metros de altura, obra del escultor Francisco López Burgos. El monumento, simple y en consonancia con el arido y duro ambiente que le rodea, sobrecoge hasta cierto punto.

Fotografia de José Antonio Martín

           Continuamos el camino, subiendo por las rampas que nos van acercando al Veleta. A nuestra izquierda se ven las estribaciones que conducen al Valle de San Juan, allá abajo. Cuendo hemos alcanzado la cota de los 3000, ya cerca de las Posiciones del Veleta, el grupo decide hacer un alto para comer algo e hidratarse. La larga fila de participantes se vuelve a reagrupar de nuevo.

                 Aquellos hermosos y desolados paisajes no estuvieron al margen del duro y fraticida conflicto de la Guerra Civil española. En Enero de 1937 la XIII Brigada Internacional, formada casi en su totalidad por polacos, consiguió detener el avance por la costa de Queipo de Llano, aunque fracasó en la toma de Motril. Sin embargo si que consiguieron ocupar diversos enclaves en Sierra Nevada, entre ellos las Posiciones del Veleta, desde donde trataban de evitar el avance Nacional a través del Valle de Trevélez. Debido al enorme desgaste sufrido por las bajas temperaturas en las inmediaciones del Mulhacen, la brigada fue retirada a retaguardia el 27 de marzo de 1937.  En la actualidad aun existen algunas ruinas de  las casamatas que conformaban las fortificaciones del Veleta.

                Ahora son solo un punto de referencia entre montañeros, una ultima parada antes de afrontar la empinada rampa final, la subida por la “espalda” del Veleta. Y así lo tomamos nosotros. Algunos compañeros del grupo, ya cansados por lo empinado de las rampas, deciden tomar los últimos repechones siguiendo la ancha pista que  va hacia el Collado del Veleta, más larga pero más cómoda. Yo continuo por donde va el grueso del grupo, siguiendo la subida natural al Veleta desde las Posiciones, por su lomo Suroeste.

                  El ascenso es duro, pero desde luego nada que ver a hacerlo en condiciones invernales. Sin embargo hay que reconocer que para muchos de los que nos acompañan es una pequeña gesta. Finalmente llegamos a la cima. Sus 3395 metros la convierten en la cuarta cumbre de españa y tercera de la peninsula, solo por detrás de Teide, Mulhacen y Aneto.

Fotografia de José Antonio Martín

               Despues de reponer fuerzas e impresiones iniciamos el descenso, pero la organización decide no volver por nuestros pasos, sino tomar un rumbo ligeramente diferente, pasando por el Collado de la Carihuela y parando en su refugio. El Refugio de la Carihuela fue construido en 1994 y tiene una capacidad para unas 16 personas de forma holgada y muchas más en tiempos de necesidad. Situado por encima de los 3200 metros y muy castigado por la climatología, en temporada invernal puede estar practicamente enterrado en nieve, teniendo que entrar en él como si de un iglu se tratase. Esta bien conservado y limpio, aunque en invierno es posible que haya que limpiar nieve.

Fotografia de Juan Antonio Rodríguez

           Continuámos el descenso tomando el sendero que baja por los Tajos de la Virgen hasta llegar a los Lagunillos de la Virgen, un precioso lugar con un paisaje típicamente alpino. Aqui el agua que se filtra desde los Tajos alimenta toda una serie de arroyuelos y pequeñas lagunas, de poca profundidad, que a su vez permiten la subsistencia de los borreguiles. Los borreguiles, tambien llamados pastizales nevadenses, son una suerte de pastizales húmedos, muy similar a la tundra ártica, endémicos de nuestro Parque Nacional. Es una vegetación tremendamente dura, muy resistente a las durísimas condiciones de viento y nieve de la zona.

Fotografia de Juan Antonio Rodríguez

            Despues de una paradita para reagruparnos continuamos camino hacia la Laguna de las Yeguas, desgraciadamente convertida en embalse para proveer de agua a los cañones de nieve de la estación de esquí. Ya quedaba poco, unos cuantos kilómetros más pisteando hasta llegar nuevamente a la Virgen de las Nieves, donde todos nos reunimos y se dio lectura a un emotivo texto, desde el corazón,  en memoria de las victimas del terrorismo. Poco quedaba ya, solo llegar hasta la Hoya de la Mora donde amablemente la organización había dispuesto bebidas y bocadillos para todos. ¡Fue una jornada estupenda, amigos!.

Lecturas Recomendadas

  •  Cartografia Sierra Nevada, Editorial Alpina. Imprescindible para movernos con seguridad por el macizo de Sierra Nevada. Con la escala justa para cubrir un amplio terreno y no perder ningún detalle relevante.

 

 
  •  Sierra Nevada Inédita. Jose Antonio Castillo Rodríguez  y Amaro Aurelio del Castillo, Editorial Penibética, 2010
 


   Tenía unas enormes ganas de escribir esta entrada. El Trevenque es un pico que se guarda en el rincón más entrañable del montañismo granadino. Considerado el rey de la media montaña en nuestra provincia, su silueta en forma de cono se dispara hasta los 2.079 metros, ofreciendo un sendero escarpado, apenas visible, que conduce hasta su cima. Y desde luego que la primera vez que se afronta la cuerda que conduce hasta el farallón de roca en donde se encuentra la cima, los jóvenes montañeros que se inician en este duro deporte comienzan a entender las delicias que la roca y la tierra tienen reservados a los que practican montañismo.. Porque si, aun que es un pico de altitud modesta cuando se hace cumbre se tiene una verdadera sensación de haber realizado cima, mayor incluso que en picos de mayor talla.

   Cartografía Recomendada

Características

              Sendero circular, muy popular entre la afición montañera granadina, aunque no recomendado por las guias de senderos de Medio Ambiente de Andalucía debido a la dificultad y dureza de alguno de sus pasos. No requiere grandes conocimientos técnicos, aunque si estar habituado a la montaña, en buenas condiciones físicas y ser precavido debido al deterioro del camino y las amplias zonas con gravilla y roca suelta. Si el sendero se realiza en invierno y con nieve o hielo será necesario ser conocedor de las técnicas alpinas necesarias para afrontar con seguridad el ataque a su cima, que cuenta con pronunciadas pendientes y estrechos pasos. No hay fuentes de agua, salvo la que se encuentra en La Cortichuela (ya casi acabado nuestro recorrido) por lo que se recomienda llevar abundante agua y protección solar, ya que hay zonas (la Cuerda del Trevenque) muy expuestas al sol.

       El sendero es débil en ocasiones, por lo que es recomendable ir acompañado de alguien que haya realizado ya el recorrido con anterioridad.


Trevenque: El rey de la Media Montaña

   

          El Trevenque esta situado en la cara Noroeste del macizo de Sierra Nevada, dentro del Parque Natural que rodea al Parque Nacional de Sierra Nevada, entre los términos municipales de Dilar y Monachil. La cima del pico es accesible fundamentalmente desde dos rutas, una que viene desde el Oeste, partiendo desde el Mirador de los Alallos y que normalmente es la que se utiliza para atacar la cima y otra, que va hacia el Sureste y que es la que habitualmente se utiliza para descender y realizar una ruta circular, alcanzando la pista forestal de La Cortijuela.

    Geológicamente pertenece al Complejo Alpujarride, y dentro de este al llamado manto del Trevenque, fundamentalmente dolomítico y con un alto grado de tectonización y pulverización de las rocas que lo conforman. Por tanto el terreno que nos encontramos cuando nos acercamos a él e iniciamos el ascenso es polvoriento, pedregoso, con barranqueras donde son apreciables los corrimientos de tierra. En la fase inicial de acercamiento esta característica no es peligrosa, pero si en la fas ede ascenso final donde la pendiente es importante y la degradación del suelo puede facilitar una perdida de apoyo con consecuencias variables dependiendo del punto en el que nos encontremos de ascenso.

         Durante la epoca de primavera-verano-otoño se puede realizar este sendero sin demasiadas consideraciones técnicas a parte del cuidado debido al deterioro del terreno. Sin embargo si realizamos la misma ruta en invierno, con nieve o hielo, serán necesarias técnicas alpinas a pesar de la relativa poca altitud del pico, por lo que se desaconseja su realización en este periodo para personas sin la debida formación en montaña.

           Zoologicamente la especie más representativa que vamos a poder observar es la Cabra Montesa (Capra pyrenaica), de la que hay un buen numero de ejemplares en este pico y que podremos ver sin dificultad a poco que seamos silenciosos y observadores en nuestros pasos.

     A nivel botánico resulta más que interesante la adaptación de las especies vegetales a la desolación y el caos del paisaje dolomítico. Entre estas podemos destacar los Alfileres del Trevenque (Erodiun boissieri), la Hierba de Rothmaler (Rothmaleria granatensis), la Viborera (Echium albicans), la Madreselva (Lonicera etrusca), la Linaria (Linaria saturejoides), la Hierba Pincel o tomillo macho (Coris monspeliensis), la Leche de Gallina (Ornithogalum umbellatum) , la Flor de Arnica (Centurea granatensis) o la Poligala Rosada (Polygala boissieri). Muchas de estas especies son endémicas de esta zona (pico Trevenque, Arenales y Alayos) y se encuentran en un delicado estado de conservación. Ni que decir tiene que estas plantas, verdaderos supervivientes en un terreno duro y hostil, ofrecen durante casi todo el año un aspecto pobre, hasta simple y rudimentario. Sin embargo, al llegar la primavera, no escatiman en medios y sorprenden los resecos terrales con espectaculares y coloridas, casi lujuriosas, flores.

Como Llegar

       La ruta se inicia en el Mirador de los Alayos. Para llegar a este punto, desde Granada, hay que ir hasta el pueblo de La Zubia, situado al Este de la ciudad. Una vez llegado a este pueblo continuaremos por la calle principal subiendo hasta su parte alta y buscando la carretera que lleva hasta el paraje natural Cumbres Verdes. Continuaremos la carretera local hasta llegar a la parte alta de este paraje, donde veremos como la carretera pasa a ser una pista forestal. Continuaremos dejando un conocido merendero (El Macareno) a nuestra izquierda. Llegaremos hasta una pequeña caseta que marca la posición de una pequeña plaza conocida como Mirador de los Alayos.

Ver mapa

Trevenque: La Ruta

 

Primera Parte de la Ruta

                     A las 7:15 de la mañana Juan Antonio Rodríguez (El gaitero loco de Graná) y Oscar Iborra (El Doctorcito) aparecieron en la puerta de mi casa, dispuestos a vivir un día montañero entre viejos amigosamigos.

         Iniciamos la ruta, como ya hemos dicho en el Mirador de los Alayos, una generosa explanada ideal para dejar los vehículos. Por sus dimensiones y por estar cerca del Cerro del Sol (con abundante tradición agrícola) da la impresión de que en el pasado esa plaza pudiera haber servido de era. Lo importante es que desde este lugar, que por un lado conecta con los Arenales del Rey y por otro con el camino de la Boca de la Pescá y Dilar, se tienen unas estupendas vistas de los Alayos, una pequeña sierra situada al otro lado del Barranco del Dilar. Estamos a casi 1.400 metros de altitud y las primeras luces del día iluminando las cumbres de los Alayos mientras nosotros permanecemos aún en penumbra son simplemente espectaculares.

               El camino se inicia en dirección Sureste, acompañando durante unos instantes a la canalización del Canal de la Espartera. La entrada al camino viene bien delimitada por una alambrada y por un sendero que de forma clara y firme conduce hasta una pista algo más ancha que ya comienza ascender, de forma muy suave y casi monotona, siguiendo el contorno de los montes. Esta primera parte, si hemos sido madrugadores (cosa más que recomendable para esta ruta) la realizaremos en sombra. No tiene demasiada perdida y poco a poco vamos ganando altura. En un momento dado veremos que el camino se divide en dos. El aparentemente principal, más ancho, tiene una señal de camino incorrecto (aspa cruzada blanca y amarilla), por lo que debemos coger una más pequeñito que sube inicialmente por unos escalones de piedra y que parte hacia la izquierda.

A los pocos minutos llegamos a una zona que atraviesa los Arenales por su parte alta. Encontraremos un cartel explicando la complejidad geológica de la zona y una señal que nos marca dos posibles senderos, uno que se dirige hacia Cuerda del Trevenque y otro que baja hacia los Arenales. En esta ocasión debemos coger el que nos lleva hacia la Cuerda. El Trevenque se comienza a ver ya desde este punto, imponente en su figura cónica.

                        Continuamos nuestro camino en paralelo a la cuerda, muy cerca de su borde superior, pero sin subir todavía a ella. Nuestra subida a la misma se produce cerca ya de la base del cono, en una parte en la que claramente se ve el camino por el que encaramarnos a la misma. Nosotros aprovechamos este punto para hidratarnos y comer algo energético. La verdadera subida comienza en este punto.

                       Debemos asaltar inicialmente una resbaladiza cuesta, muy deteriorada, con fisuras y rastros de profundas erosiones. Nuestros pasos, poco a poco, deben dirigirse hacia dos rocas de tamaño medio que parecen señalar un portal. De hecho esas dos piedras marcan el inicio de una zona de bloques de piedra de diferente tamaño entre los que debemos buscar nuestro camino de ascenso. Una vez pasados estos llegamos a una parte en la que el camino se difumina entre las matas que cubren el cono del Trevenque. Desde aqui tenemos una esplendida visión de los Arenales y del Trevenquillo, un pico menor situado al Oeste de nuestra Posición. El camino avanza durante unos instantes y después comienza a ascender en pronunciadas “eses” buscando las rocas que se encuentran un poco más arriba. Una vez superado este duro ascenso llegamos a un improvisado balcón desde el cual podemos contemplar los tresmiles de Sierra Nevada. La cima nos queda ya a tiro de piedra. Vemos a nuestros pies un camino que baja en pronunciado descenso. Esa será nuestra vía para bajar del Trevenque, pero ahora continuamos un poco por el camino que rodea el picacho y rápidamente vemos un grupo de piedras que marcan la cima. No resulta difícil encaramarse y contemplar el mundo desde este extraordinario pico. A lo lejos vemos la ciudad de Granada y su vega. A un lado el Pico de la Carne  y un poco más abajo el Cerro Huenes. Al otro lado el formidable muro de los Alayos y la suave pendiente de la Loma de Dilar que conduce hasta las cumbres. Y enmarcándolo todo el imponente conjunto de Sierra Nevada. En primavera es espectacular contemplar desde aquí como el viento levanta la nieve en las cumbres.

               Después de reposar un poco e hidratarnos iniciamos nuestro descenso. En realidad hay dos vias para bajar. Volviendo sobre nuestros propios pasos, que es sin duda la vía más rápida, o avanzando hacia el sureste por un empinado y casi invisible sendero que conduce hasta la pista forestal de la Cortijuela. Nosotros optamos por esta última para disfrutar un poco más el día y conseguir hacer un recorrido circular. El descenso, como decimos, es muy pronunciado, con abundante roca y gravilla suelta por lo que hay que extremar las precauciones, mucho más que durante el ascenso.

                  Sin perder de vista la pista forestal, que se extiende abajo nuestra y rodea el Trevenque por nuestra izquierda, continuamos bajando por una zona reseca pero con evidentes señales de torrenteras de primavera. Después de aproximadamente una hora de descenso llegamos a una zona repleta de pinos que precede al descenso al cauce de un rio seco (Barranco de Aguas Blanquillas). La pista forestal está justo al otro lado, así que rápidamente subimos hasta ella y comenzamos a caminar por un camino más cómodo y en suave descenso, ya prácticamente hasta alcanzar nuestro vehículo. A aproximadamente 30 minutos desde que tomamos la pista forestal nos encontramos con la Casa Forestal de la Cortijuela, donde existe una fuente de agua fresca en la que podemos rellenar nuestras cantimploras. Muy cerca de aquí se encuentra el Jardín Botánico de la Cortijuela, un verdadero oasis de especies vegetales autóctonas y en peligro.

                      Nuestro camino continúa entre pinos sin contratiempos y sin abandonar ya la pista, bajando suavemente hasta llegar al puente de los siete ojos y, un poco más adelante, alcanzando el Mirador de los Alayos desde el que partimos.

Donde Comer

               Sin duda el lugar más a mano y mejor para comer por esta zona es el merendero conocido como “El Macareno“, junto a la Fuente del Hervidero. Comida potente, a base de exquisitas carnes, chorizos, y morcillas, servidas de forma rápida y eficiente y a unos precios realmente buenos. Si vais con hambre, no os lo penseis,  ese es vuestro lugar donde reponeros.

       Es fácil de localizar. Esta junto a la pista que se sigue para llegar en coche hasta el Mirador de los Alayos, a un kilómetro aproximadamente de este y situado a la izquierda de la carretera. es fácil de ver por que es la única construcción en toda la zona y los abundantes vehículos aparcados son visibles desde lejos.