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   Tenía unas enormes ganas de escribir esta entrada. El Trevenque es un pico que se guarda en el rincón más entrañable del montañismo granadino. Considerado el rey de la media montaña en nuestra provincia, su silueta en forma de cono se dispara hasta los 2.079 metros, ofreciendo un sendero escarpado, apenas visible, que conduce hasta su cima. Y desde luego que la primera vez que se afronta la cuerda que conduce hasta el farallón de roca en donde se encuentra la cima, los jóvenes montañeros que se inician en este duro deporte comienzan a entender las delicias que la roca y la tierra tienen reservados a los que practican montañismo.. Porque si, aun que es un pico de altitud modesta cuando se hace cumbre se tiene una verdadera sensación de haber realizado cima, mayor incluso que en picos de mayor talla.

   Cartografía Recomendada

Características

              Sendero circular, muy popular entre la afición montañera granadina, aunque no recomendado por las guias de senderos de Medio Ambiente de Andalucía debido a la dificultad y dureza de alguno de sus pasos. No requiere grandes conocimientos técnicos, aunque si estar habituado a la montaña, en buenas condiciones físicas y ser precavido debido al deterioro del camino y las amplias zonas con gravilla y roca suelta. Si el sendero se realiza en invierno y con nieve o hielo será necesario ser conocedor de las técnicas alpinas necesarias para afrontar con seguridad el ataque a su cima, que cuenta con pronunciadas pendientes y estrechos pasos. No hay fuentes de agua, salvo la que se encuentra en La Cortichuela (ya casi acabado nuestro recorrido) por lo que se recomienda llevar abundante agua y protección solar, ya que hay zonas (la Cuerda del Trevenque) muy expuestas al sol.

       El sendero es débil en ocasiones, por lo que es recomendable ir acompañado de alguien que haya realizado ya el recorrido con anterioridad.


Trevenque: El rey de la Media Montaña

   

          El Trevenque esta situado en la cara Noroeste del macizo de Sierra Nevada, dentro del Parque Natural que rodea al Parque Nacional de Sierra Nevada, entre los términos municipales de Dilar y Monachil. La cima del pico es accesible fundamentalmente desde dos rutas, una que viene desde el Oeste, partiendo desde el Mirador de los Alallos y que normalmente es la que se utiliza para atacar la cima y otra, que va hacia el Sureste y que es la que habitualmente se utiliza para descender y realizar una ruta circular, alcanzando la pista forestal de La Cortijuela.

    Geológicamente pertenece al Complejo Alpujarride, y dentro de este al llamado manto del Trevenque, fundamentalmente dolomítico y con un alto grado de tectonización y pulverización de las rocas que lo conforman. Por tanto el terreno que nos encontramos cuando nos acercamos a él e iniciamos el ascenso es polvoriento, pedregoso, con barranqueras donde son apreciables los corrimientos de tierra. En la fase inicial de acercamiento esta característica no es peligrosa, pero si en la fas ede ascenso final donde la pendiente es importante y la degradación del suelo puede facilitar una perdida de apoyo con consecuencias variables dependiendo del punto en el que nos encontremos de ascenso.

         Durante la epoca de primavera-verano-otoño se puede realizar este sendero sin demasiadas consideraciones técnicas a parte del cuidado debido al deterioro del terreno. Sin embargo si realizamos la misma ruta en invierno, con nieve o hielo, serán necesarias técnicas alpinas a pesar de la relativa poca altitud del pico, por lo que se desaconseja su realización en este periodo para personas sin la debida formación en montaña.

           Zoologicamente la especie más representativa que vamos a poder observar es la Cabra Montesa (Capra pyrenaica), de la que hay un buen numero de ejemplares en este pico y que podremos ver sin dificultad a poco que seamos silenciosos y observadores en nuestros pasos.

     A nivel botánico resulta más que interesante la adaptación de las especies vegetales a la desolación y el caos del paisaje dolomítico. Entre estas podemos destacar los Alfileres del Trevenque (Erodiun boissieri), la Hierba de Rothmaler (Rothmaleria granatensis), la Viborera (Echium albicans), la Madreselva (Lonicera etrusca), la Linaria (Linaria saturejoides), la Hierba Pincel o tomillo macho (Coris monspeliensis), la Leche de Gallina (Ornithogalum umbellatum) , la Flor de Arnica (Centurea granatensis) o la Poligala Rosada (Polygala boissieri). Muchas de estas especies son endémicas de esta zona (pico Trevenque, Arenales y Alayos) y se encuentran en un delicado estado de conservación. Ni que decir tiene que estas plantas, verdaderos supervivientes en un terreno duro y hostil, ofrecen durante casi todo el año un aspecto pobre, hasta simple y rudimentario. Sin embargo, al llegar la primavera, no escatiman en medios y sorprenden los resecos terrales con espectaculares y coloridas, casi lujuriosas, flores.

Como Llegar

       La ruta se inicia en el Mirador de los Alayos. Para llegar a este punto, desde Granada, hay que ir hasta el pueblo de La Zubia, situado al Este de la ciudad. Una vez llegado a este pueblo continuaremos por la calle principal subiendo hasta su parte alta y buscando la carretera que lleva hasta el paraje natural Cumbres Verdes. Continuaremos la carretera local hasta llegar a la parte alta de este paraje, donde veremos como la carretera pasa a ser una pista forestal. Continuaremos dejando un conocido merendero (El Macareno) a nuestra izquierda. Llegaremos hasta una pequeña caseta que marca la posición de una pequeña plaza conocida como Mirador de los Alayos.

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Trevenque: La Ruta

 

Primera Parte de la Ruta

                     A las 7:15 de la mañana Juan Antonio Rodríguez (El gaitero loco de Graná) y Oscar Iborra (El Doctorcito) aparecieron en la puerta de mi casa, dispuestos a vivir un día montañero entre viejos amigosamigos.

         Iniciamos la ruta, como ya hemos dicho en el Mirador de los Alayos, una generosa explanada ideal para dejar los vehículos. Por sus dimensiones y por estar cerca del Cerro del Sol (con abundante tradición agrícola) da la impresión de que en el pasado esa plaza pudiera haber servido de era. Lo importante es que desde este lugar, que por un lado conecta con los Arenales del Rey y por otro con el camino de la Boca de la Pescá y Dilar, se tienen unas estupendas vistas de los Alayos, una pequeña sierra situada al otro lado del Barranco del Dilar. Estamos a casi 1.400 metros de altitud y las primeras luces del día iluminando las cumbres de los Alayos mientras nosotros permanecemos aún en penumbra son simplemente espectaculares.

               El camino se inicia en dirección Sureste, acompañando durante unos instantes a la canalización del Canal de la Espartera. La entrada al camino viene bien delimitada por una alambrada y por un sendero que de forma clara y firme conduce hasta una pista algo más ancha que ya comienza ascender, de forma muy suave y casi monotona, siguiendo el contorno de los montes. Esta primera parte, si hemos sido madrugadores (cosa más que recomendable para esta ruta) la realizaremos en sombra. No tiene demasiada perdida y poco a poco vamos ganando altura. En un momento dado veremos que el camino se divide en dos. El aparentemente principal, más ancho, tiene una señal de camino incorrecto (aspa cruzada blanca y amarilla), por lo que debemos coger una más pequeñito que sube inicialmente por unos escalones de piedra y que parte hacia la izquierda.

A los pocos minutos llegamos a una zona que atraviesa los Arenales por su parte alta. Encontraremos un cartel explicando la complejidad geológica de la zona y una señal que nos marca dos posibles senderos, uno que se dirige hacia Cuerda del Trevenque y otro que baja hacia los Arenales. En esta ocasión debemos coger el que nos lleva hacia la Cuerda. El Trevenque se comienza a ver ya desde este punto, imponente en su figura cónica.

                        Continuamos nuestro camino en paralelo a la cuerda, muy cerca de su borde superior, pero sin subir todavía a ella. Nuestra subida a la misma se produce cerca ya de la base del cono, en una parte en la que claramente se ve el camino por el que encaramarnos a la misma. Nosotros aprovechamos este punto para hidratarnos y comer algo energético. La verdadera subida comienza en este punto.

                       Debemos asaltar inicialmente una resbaladiza cuesta, muy deteriorada, con fisuras y rastros de profundas erosiones. Nuestros pasos, poco a poco, deben dirigirse hacia dos rocas de tamaño medio que parecen señalar un portal. De hecho esas dos piedras marcan el inicio de una zona de bloques de piedra de diferente tamaño entre los que debemos buscar nuestro camino de ascenso. Una vez pasados estos llegamos a una parte en la que el camino se difumina entre las matas que cubren el cono del Trevenque. Desde aqui tenemos una esplendida visión de los Arenales y del Trevenquillo, un pico menor situado al Oeste de nuestra Posición. El camino avanza durante unos instantes y después comienza a ascender en pronunciadas “eses” buscando las rocas que se encuentran un poco más arriba. Una vez superado este duro ascenso llegamos a un improvisado balcón desde el cual podemos contemplar los tresmiles de Sierra Nevada. La cima nos queda ya a tiro de piedra. Vemos a nuestros pies un camino que baja en pronunciado descenso. Esa será nuestra vía para bajar del Trevenque, pero ahora continuamos un poco por el camino que rodea el picacho y rápidamente vemos un grupo de piedras que marcan la cima. No resulta difícil encaramarse y contemplar el mundo desde este extraordinario pico. A lo lejos vemos la ciudad de Granada y su vega. A un lado el Pico de la Carne  y un poco más abajo el Cerro Huenes. Al otro lado el formidable muro de los Alayos y la suave pendiente de la Loma de Dilar que conduce hasta las cumbres. Y enmarcándolo todo el imponente conjunto de Sierra Nevada. En primavera es espectacular contemplar desde aquí como el viento levanta la nieve en las cumbres.

               Después de reposar un poco e hidratarnos iniciamos nuestro descenso. En realidad hay dos vias para bajar. Volviendo sobre nuestros propios pasos, que es sin duda la vía más rápida, o avanzando hacia el sureste por un empinado y casi invisible sendero que conduce hasta la pista forestal de la Cortijuela. Nosotros optamos por esta última para disfrutar un poco más el día y conseguir hacer un recorrido circular. El descenso, como decimos, es muy pronunciado, con abundante roca y gravilla suelta por lo que hay que extremar las precauciones, mucho más que durante el ascenso.

                  Sin perder de vista la pista forestal, que se extiende abajo nuestra y rodea el Trevenque por nuestra izquierda, continuamos bajando por una zona reseca pero con evidentes señales de torrenteras de primavera. Después de aproximadamente una hora de descenso llegamos a una zona repleta de pinos que precede al descenso al cauce de un rio seco (Barranco de Aguas Blanquillas). La pista forestal está justo al otro lado, así que rápidamente subimos hasta ella y comenzamos a caminar por un camino más cómodo y en suave descenso, ya prácticamente hasta alcanzar nuestro vehículo. A aproximadamente 30 minutos desde que tomamos la pista forestal nos encontramos con la Casa Forestal de la Cortijuela, donde existe una fuente de agua fresca en la que podemos rellenar nuestras cantimploras. Muy cerca de aquí se encuentra el Jardín Botánico de la Cortijuela, un verdadero oasis de especies vegetales autóctonas y en peligro.

                      Nuestro camino continúa entre pinos sin contratiempos y sin abandonar ya la pista, bajando suavemente hasta llegar al puente de los siete ojos y, un poco más adelante, alcanzando el Mirador de los Alayos desde el que partimos.

Donde Comer

               Sin duda el lugar más a mano y mejor para comer por esta zona es el merendero conocido como “El Macareno“, junto a la Fuente del Hervidero. Comida potente, a base de exquisitas carnes, chorizos, y morcillas, servidas de forma rápida y eficiente y a unos precios realmente buenos. Si vais con hambre, no os lo penseis,  ese es vuestro lugar donde reponeros.

       Es fácil de localizar. Esta junto a la pista que se sigue para llegar en coche hasta el Mirador de los Alayos, a un kilómetro aproximadamente de este y situado a la izquierda de la carretera. es fácil de ver por que es la única construcción en toda la zona y los abundantes vehículos aparcados son visibles desde lejos.

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      La senda del Barranco de la Osa, localizada en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Castril, provincia de Granada, nos introduce en un paisaje sobrecogedor. Flanqueado por las cercanas cumbres de Sierra Seca y la Sierra de las Empanadillas, el sendero transcurre suavemente bajo la atenta mirada de espectaculares rapaces que sobrevuelan nuestros pasos.

Sin ser un sendero difícil la parte media del recorrido incluye algunas fuertes subidas que pueden agotar a personas poco habituadas. Con todo es un recorrido más que recomendable, de amplios contrastes y con un ecosistema que salta de los roquedos a la fauna y flora de ribera.

 

Mapa de la Zona

 

GPS Track

 

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Características

     Sendero integrado en las propuestas de itinerarios de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía para recorrer el parque. De dificultad media debido a algunos fuertes repechones, aunque bien habilitado en los pasos más dificiles (la garganta que abandona el Barranco de la Osa para subir a la Serrezuela) y con una aceptable indicación de camino mediante pequeños postes en suelo con señal indicativa. Una vez abandonado el cauce del río Castril no hay fuentes de agua visibles, así que recomendamos llevar líquido para hidratarnos de forma adecuada. El recorrido se puede realizar en unas tres horas caminando a paso normal, aunque en las indicaciones oficiales del recorrido se establecen cuatro horas.

Como Llegar

       El sendero parte del llamado Cortijo Nacimiento, situado al final de la pista forestal  que, partiendo de Castril baja hasta buscar el cauce del río. Esta pista cruza el río y continúa por su margen izquierdo, pasando junto al Camping Los Cortijillos. Al poco, y ya en el Barranco de la Magdalena, vuelve a cruzar el río por un puente continuando un suave ascenso hasta llegar al Cortijo Nacimiento que identificaremos rápidamente por  la gran tubería que pasa a su lado. La pista puede realizarse en vehículo encontrando, si madrugamos, aparcamiento en la explanada del Cortijo nacimiento.

Descripción de Recorrido

             El sendero podríamos estructurarlo en tres tramos. El primer tramo, planeador y en suave ascenso, comparte su recorrido con el Sendero al Nacimiento del Río Castril.  Parte de este primer tramo lo usaremos también durante nuestro retorno. El segundo tramo nos introduce ya de lleno en el espectacular Barranco de la Osa con un fuerte ascenso a través de una garganta que nos llevará a crestear la sierra que antes habíamos visto a nuestra izquierda. El tercer y último tramo realiza un fuerte descenso por un sendero de piedra, con espectaculares vistas al barranco y al río, hasta conducirnos a nuestro punto de origen.

TRAMO 1: Cortijo Nacimiento – Nacimiento Rio Castril

       

        En el Cortijo Nacimiento (1170 m) encontramos un panel informativo sobre los senderos de la zona. El sendero, claro y bien marcado, parte desde debajo de este mismo cartel. Continuaremos este sendero, suave, manteniéndonos en la parte derecha del río. Observaremos un puente a nuestra izquierda que lleva al otro lado del río. No lo tomaremos, aunque será por este por el que regresemos a esta parte del camino al final de nuestra ruta. Aproximadamente media hora después de nuestra salida el sendero comenzará un ascenso que al principio será suave pero que  poco a poco se irá intensificando hasta llegar al nacimiento del río Castril (1255 m). Conviene que nos detengamos unos instantes a contemplar las maravillosas cascadas que surgen directamente del interior de la roca.

            De hecho lo que estamos presenciando es una  liberación del agua filtrada por la roca y recogida desde las sierras de alrededor, que conforman el macizo kárstico prebético. Si observamos atentamente a nuestro alrededor veremos que las cimas de nuestro alrededor tienen un aspecto seco que contrasta sobremanera con la abundancia torrencial del nacimiento del río Castril. Esto se debe a que la roca fundamental de estos relieves está formada por calizas y dolomías, rocas carbonatadas que se disuelven por acción del agua formando grietas y pasadizos que hacen que todo el conjunto actúe como una esponja gigantesca, acumulando agua y reconduciéndola hasta lugares como el que estamos contemplando, los manantiales kársticos.

Tramo 2: Nacimiento Rio Castril – Cortijo de la Puerca

           Continuaremos el sendero que continúa desde el cartel que marca el nacimiento del río, por una empinada y pedregosa cuesta que nos parece conducir a un embudo custodiado por curiosas formaciones rocosas.

           Una vez superada este repecho encontraremos unas ruinas. Se trata del Cortijo Peralejo. El camino, ya metido en el Barranco de la Osa, continua ahora suavemente encajonado por los farallones que le protegen a Oeste y a Este. El conjunto rocoso de nuestra izquierda es el Rincón de la Puerca, por cuyas cimas andaremos un poco más tarde. A nuestra derecha se alzan Los Peralejos. El estrecho canuto por el que pasamos, flanqueado por estas elevaciones, hace que el paisaje sea sencillamente espectacular haciéndonos sentir pequeños caminantes.

               Continuaremos por esta senda, que planea suavemente, hasta llegar a un espacio más abierto que nos muestra un valle que se abre a nuestra derecha. Sin embargo continuaremos rectos, buscando las paredes que tenemos en frente nuestra. Deberemos atravesar el cauce seco de este barranco. El sendero hace un giro hacia la izquierda, buscando encaramarse a la roca.

         De hecho veremos como a partir de este momento y durante un buen rato el sendero esta perfectamente habilitado con escalones y puentes instalados en la piedra. Y veremos también como el camino parece dirigirse hacia un punto imposible y escondido: la garganta que esconde la Cueva de la Osa. A partir de este momento la senda inicia un continuo ascenso por un sendero habilitado con escalones y una barandilla formada por un cable de acero que nos va elevando, poco a poco, por un camino que parece atravesar la propia roca. A nuestra derecha surgirá una formación, un abrigo natural, conocido como la Cueva de la Osa. La razón para este nombre no la he logrado encontrar, aunque el recóndito lugar parece apropiado para haber sido el lugar de algún plantígrado en el pasado.

                  En un momento determinado la garganta se abrirá creando un espació másabierto. Justo antes de continuar ascendiendo, en un pequeño rellano estupendo para realizar un descanso nos encontramos con un arbolito, no demasiado espectacular en sus dimensiones, pero si en su edad. Se trata de un ejemplar de tejo (Taxus baccata), considerado milenario y catalogado como árbol singular de Andalucía. Administrativamente se considera árbol singular a aquellos que por su tamaño o edad se destacan del resto. Son auténticos monumentos vivos, testigos de épocas pasadas, supervivientes de incendios, talas, enfermedades o depredación animal. El tejo que tenemos delante no es demasiado espectacular por su tamaño, ya lo digo, pero este se debe fundamentalmente a que se trata de un arbol de crecimiento muy lento. Es un árbol de gran toxicidad en todas sus partes, de raíces a frutos, a excepción del anillo que rodea a este último, por lo que hay que tener cuidado al manipularlo y, por supuesto, no comer ninguna de sus partes.

         El sendero continúa ahora bordeando el tejo y subiendo zigzagueante  por una pronunciada cuesta, buscando encaramarse al Rincón de la Puerca. Puede que en ocasiones el sendero esté aparentemente oculto por la hierba, pero subiendo y manteniéndonos a la derecha pronto nos volverá a aparecer con claridad. Llegaremos a un collado desde donde contemplaremos unas extraordinarias vistas del valle del río Castril. Descenderemos un pequeño barranco para ascender nuevamente a la siguiente cresta. Nuevamente otro descenso y subiremos a la cresta que sigue a continuación. Descendiendo de esta cresta alcanzaremos el Cortijo de la Puerca.

Tramo 3: Cortijo de la Puerca – Cortijo Nacimiento

         

        Hemos sobrepasado ya la máxima cota. Ahora solo nos queda el descenso hasta el barranco y nuestro regreso al punto inicial. Rodearemos el Cortijo de la Puerca por su parte derecha según nos lo encontramos. Debemos atravesar una zona más abierta ligeramente descendente, normalmente llena de hierba, de no más de 50 metros. Pronto encontraremos nuevamente el sendero, marcado por un pequeño tocón con una flecha amarilla indicadora. El camino ahora se vuelve más rocoso y descendente, mostrándonos  el enorme barranco del Castril y nuestro camino de regreso, allá abajo. Al final de este pronunciado descenso llegaremos al cauce del río. Deberemos buscar un puente instalado hacia nuestra izquierda. Atravesando este volveremos a encontrarnos con nuestro camino inicial, teniendo solo ahora que tomarlo hacia la derecha para alcanzar el Cortijo Nacimiento, desde donde partimos.