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Por Antonio Salinas

Fotografías: Jesús Molina 

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                    En la zona de montaña controlada por el Refugio del Postero Alto, en pleno Parque Nacional de Sierra Nevada, se alza un pico de nombre humilde pero que, sin tener dificultades técnicas, ofrece un aceptable desafío de resistencia. Cerro Pelao se alza junto al apretado conjunto de cimas al que se unen Picón de Jerez y el casi mimetizado Puntal de Juntillas. El ataque al conjunto Picón-Juntillas-Cerro Pelao se puede hacer por dos vías básicamente. La más técnica transcurre por el alpino y agreste Barranco del Aloriz, de singular belleza. Para esta vía son necesarias cuerdas en algunos puntos y una profunda comprensión de los sistemas de anclaje y de la nieve. Es un peligroso camino de avalanchas, así que hay que ser muy precavido durante toda la progresión. La segunda vía, menos técnica pero que pondrá a prueba nuestras capacidades de resistencia, transcurre por la Loma de Enmedio. Dado que con nosotros venían compañeros que se estaban iniciando en el conocimiento alpino, decidimos realizar la ruta por esta última vía, más segura, asegurándonos así un gran día alpino.

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Track en wikilock de la ruta (cortesía Rincón del Viajero)

                  En esta ruta formábamos cordada Javier Ponce, Jesús “Chechu” Molina, de la Granadina de Espelobarranquismo, José Antonio “Kiki” Martín, del Rincón del Viajero, y quien esto subscribe. Tras nuestro encuentro a poco más de las 6:00 de la mañana iniciamos la ruta en coche hasta el Refugio Postero Alto. Las primeras luces nos sorprendieron en la pista forestal, que se encontraba increíblemente transitable y que ya comenzaba a mostrar las primeras manchas de nieve. Nos apeamos del coche, estiramos piernas y comenzamos a organizar el equipo. Al no llevar la cacharrería de las rutas técnicas era ligeramente más ligero, aunque aun así Kiki y yo llevábamos también pala de nieve, sonda y ARVA. Era de esperar que la loma inicial estuviera bastante limpia de nieve, pero una vez accediéramos al altiplano que antecede a las cumbres posiblemente nos encontráramos con acumulaciones de nieve procedente de las cumbres cercanas y era prudente llevar ese equipo adicional.

                Comenzamos la subida abandonando el refugio a través del amplio cortafuegos que encara las cimas. Los pinos11046773_953503661348335_2456105019404288641_n cercanos nos rodean con su olor limpio. Los pájaros saludan a la mañana. Pronto el cortafuegos desaparece y nos queda un ligero sendero, un leve trazo en la ruda piedra. A partir de aquí el sendero eleva su inclinación, que parece querer llegar a las cumbres con voracidad, discurriendo serpenteante entre piornales. No hay nieve aun, así que el ascenso es rápido. Como mantenemos siempre la vista al frente no somos realmente conscientes de la razón de ese repentino cansancio que parece anidar en nosotros. Una mirada rápida a nuestra espalda nos revela que el refugio se ha quedado allá abajo, muchos metros allá abajo.  Comienzan a surgir los primeros neveros, ligeros al principio, que sorteamos sin dificultad. Pasamos junto a unas ruinas hoy día casi 10425455_953504081348293_6282331094842284308_ninapreciables, Las Casillas de los Rojos, débil recuerdo de la pasada Guerra Civil.  Los machos de cabra montés se han hecho del señorío de estas tierras aportando cordura a un territorio hermoso, aun ahora alejado del hombre.

           Las palas de nieve son cada vez más abundantes, pero siendo todavía terreno mixto no nos animamos a poner crampones. Como la nieve no es dura optamos por pasar los neveros con cuidado, empleando la técnica de ir creando escalones mediante golpes secos de bota. Así llegamos al Puerto de Trevelez, donde la loma se recrudece y se muestra completamente  cubierta de nieve en su vertiginosos ascenso hasta las Piedras de los Ladrones. Decidimos poner crampones por que la pala es ya considerable. 11050828_953503958014972_2392919979027454380_nLas Piedras de los Ladrones (2.944 metros) son un conjunto de rocas amontonadas que ofrecen refugio para un eventual vivac. La zona, muy venteada, está descubierta de nieve y ofrece un cómodo lugar de descanso. La altitud se nota ya en este punto. Los pasos son cada vez más pesados y, mientras nos desplazamos por el pequeño altiplano cubierto de nieve descompuesta, vemos que se nos ofrecen dos alternativas. O realizamos un ataque frontal a Cerro Pelao, que ya podemos ve ver frente a nosotros, o ascendemos primero a la cuerda del Puntal de Juntillas para encarar la última parte. Optamos por esto ultimo llevando nuestros pasos y nuestra carga como podemos. Yo me siento algo mareado. Creo que se debe al hecho de que no llevo gorra (despiste, se me olvidó). Se lo comento a los compañeros y Kiki rápidamente me da un suplemento de azúcar y me obliga a ponerme un puff en plan pitufo explorador. Poco a poco me r11038700_953504734681561_7854973314239931928_necupero y la salvaje belleza de Sierra Nevada me vence al asalto cuando alcanzamos la cuerda del Puntal de Juntillas. Frente a nosotros se extiende el amplio muro de tres miles del parque. Las norte de Mulhacen, Veleta, Machos y Alcazaba se nos muestran desafiantes. Más cercanos el Puntal de los Cuartos y su espectacular cresta hasta el Pico del Cuervo. A nuestra derecha, casi inapreciable, Picón de Jerez, y a nuestras espaldas, magnífico y espectacular, el Ventisquero del Carbón, el circo que conduce hasta el Barranco del Aloriz. La zona nuevamente está despejada de nieve y aprovechamos para sacar el resto del equipo de progresión. El camino que queda hasta la cima está cubierto de hielo duro, así que se hace recomendable utilizar casco y piolet.

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                          Aunque la cima parece aun un solido bloque de roca y hielo, en realidad queda muy poco para alcanzarla y así resulta ser. En cima coincidimos con otros tres grupos que de forma independiente han atacado esta cumbre por diferentes vertientes. Durante unos minutos saboreamos la cima alcanzada, el esfuerzo que ha sido necesario y la sobrecogedora belleza disponible para el que ha estado dispuesto a pagarlo. El viento, continuo aunque no molesto, nos recuerda donde estamos y que nuestro paso por allí es breve.

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                       Iniciamos el descenso, con precaución en la primera parte que sigue helada hasta alcanzar las Piedras de los Ladrones. Nuestros ojos permanecen vigilantes mientras descendemos, por que siguen subiendo equipos por encima nuestro y las palas de nieve tienen la inclinación adecuada para generar avalanchas. Una vez que llegamos a la Piedra de los Ladrones quitamos crampones y aprovechamos para comer. Estos suelen ser los mejores momentos en toda cordada, con la cima hecha, llenando el estómago y hablando de mil cosas y anécdotas. Hermanamiento de montaña fraguado con sudor, debilidad y fortaleza.

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                      Solo nos queda descender la inmensa Loma de En medio, haciéndonos conscientes de todo lo que ha habido que subir. En el refugio esperan cervezas.

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                  La verdad es que nuestra intención inicial era haber realizado el ascenso al Pico del Caballo, un hermoso tres mil ideal para iniciar a nuestros amigos en las técnicas alpinas, pero el mal estado del carril de Niguelas este año impidió que pasáramos del kilómetro inicial. La furgoneta patinaba y no había forma de conseguir adherencia. Así que media vuelta. Era de noche aun y estábamos en mitad del monte. ¿Aquel madrugón iba a quedar en nada?

                Pues no. Hablamos entre todos y decidimos cambiar de vertiente. El viaje en coche nos llevaría a estar entorno a las 9:00 en otro punto de acceso a a las cumbres de Sierra Nevada: la Hoya de la Mora. Así que para allá que salimos, nos pusimos los crampones y a andar. Al menos mataríamos el gusanillo. Transitamos por la Estación de Esquí, atestada de esquiadores en esta época, hasta alcanzar el hermoso valle conocido como los Lagunillos de la Virgen, que recibe este nombre por los encharcamientos y borreguiles que surgen en época de deshielo. Y este pequeño vídeo salió de todo aquello. Por que ya sabéis, cuando la montaña dice NO, es que NO.


Subida al Pico Veleta (3396 metros)

4 de diciembre de 2011

             El día anterior habiamos estado practicando las técnicas básicas de seguridad en nieve: progresión y autodetención.  Al día siguiente, domingo, ibamos a ponerlo todo en práctica durante un ascenso a la cima del pico Veleta, una de las cumbres más emblemáticas de Sierra Nevada. El problema, que descubrimos nada más levantarnos a eso de las 7:00 de la mañana, es que no habiamos dormido lo suficiente. La noche anterior nos quedamos en el bar del refugio universitario  hasta bien entrada la madrugada celebrando el inició del curso con el resto de compañeros y organizando un improvisado campeonato de futbolín, una de las tradiciones de montaña en este albergue. Por cierto, que Kiki y yo perdimos aparatosamente. Que malos somos, por Dios.

Vistiéndonos en la habitación del Albergue Universitario

            El día siguiente iba a pasar factura, sin duda. Sobre las ocho de la mañana estábamos en el gran salón del albergue dispuestos a tomar un abundante desayuno.  Una hora después, ya  equipados y en el exterior del refugio, los instructores nos dieron un pequeño Briefing. La idea era ir buscando las zonas de nieve más dura que nos fueran facilitando la progresión hasta cumbre. En realidad el ascenso al Veleta con nieve no es complicado, al menos por la cara que ibamos a realizar nosotros. Una larga cuesta progresaba desde La Hoya de la Mora hasta encontrar las posiciones del Veleta y desde ahí, buscando la espalda del pico a través de una pronunciada pendiente hasta alcanzar la cima. Es la subida clásica al pico y la única dificultad es la pendiente y la altitud que se alcanza, que puede dificultar los pasos.

Veleta, el Colmillo de Sierra Nevada

           El Veleta, o Picacho Veleta como lo conocen los montañeros locales, es con sus 3,395.68 metros la cuarta cumbre más alta del territorio español. Su nombre no hace referencia a las veletas marcadoras de vientos. Muy alcontrario su nombre parece derivar del árabe “balata”, que significa, tajo, cortado o balate. Este nombre, por lo tanto, hace evidente referencia a los impresionantes tajos que rodean al pico por sus caras Norte, Este y Sur, llegando en algunos puntos a los 500 metros de caida.

      Su cara Norte da al conocido como Corral del Veleta, un espectacular circo glacial que aun conserva en sus partes más profundas restos de permafrost, es decir, de hielo fosil perteneciente a la última glaciación, estimada en hace unos 13.000 años.

       Muy cerca de este pico, en su vertiente Suroeste, se encuentra el refugio-vivaq de la Carihuela, apto para dar covijo a unos 16 montañeros, más si las circunstancias aprietan.

      El perfil del Veleta, en forma de vela al viento, es tremendamente característico, por lo que es facilmente distinguible desde la ciudad de Granada y por tanto lárgamente fotografiado tras la fortaleza de la Alhambra.

        Como hemos dicho, en esta ocasión ibamos a subir a él por la vía menos técnica, aquella que acomete su ladera Noroeste hasta alcanzar la espalda del pico, por su cara Oeste.

Nuestro Primer Tresmil Invernal

Nuestra cordada subiendo las primeras rampas al Veleta

            Comenzamos la progresión, en principio siguiendo la pista de la antigua carretera, que nos hace pasar junto al santuario de la Virgen de las Nieves. Posteriormente fuimos buscando las lomas que parecían tener la nieve en mejores condiciones, hasta alcanzar la pista del Aguila.

Poco a poco llegamos hasta las Posiciones del Veleta

             El día es extraordinario. Un cielo completamente despejado mantiene una temperatura suave que contrasta con la montaña de nieve que tenemos delante.

                La contundente pista nos lleva en continuo ascenso hasta alcanzar las Posiciones del Veleta.

Descanso en las Posiciones del Veleta

             Aqui comienzo a notar la fatiga, que esta mañana se está cebando en mi. Kiki, que ve como estoy haciendo aguas, me pasa una de sus barritas super energéticas de carne de membrillo. Algo hace, pero aun queda acometer el espolón final del Veleta.

Senda de nieve hacia la ladera Noroeste del Veleta

                    El camino continua ahora ascendiendo y buscando la ladera Noroeste del Veleta, que iremos rodeando hasta encontrar su espalda Oeste. Hay abundante nieve, blanda, por lo que nos esforzamos por ir avanzando por el estrecho caminito que las idas y venidas de montañeros han ido abriendo. Aun así nos hundimos frecuentemente, lo que ralentiza y hace pesado nuestro paso.

Ascenso por la  Oeste del Veleta

               Alcanzamos finalmente la cara Oeste, una empinadisima rampa que sube, sin dificultades técnicas, hasta la cima.

Kiki me espera para hacer cima como solo él sabe hacer

                           Como me he quedado un poco atrás, Kiki decide esperarme para hacer cima juntos, asi que saca su bota de vino y me anima a grito pelao. Han sido muchas aventuras juntos y Kiki, al que considero un hermano, no quiere hacer su primer tres mil en nieve sin compartirlo conmigo. ¡Estas son las cosas que nos unen!. Finalmente, pasito a pasito, hacemos cima, y el brutal espectáculo de las cumbres nevadas nos rodea. ¡Que grandes y que pequeños nos sentimos!

Cima en el Veleta, 3396 metros

          El regreso lo hicimos ya sin dificultad, desandando nuestros pasos, aunque las enormes acumulaciones de nieve dificultaban el paso. Abajo nos esperaba el albergue un contundente almuerzo. Nuestro fin de semana de aprendizaje había concluido, pero aun nos esperaba la siguiente parte,  a desarrollar en las inmediaciones del refugio del Postero Alto, donde desarrollariamos las técnicas de encordamiento y escalada en hielo.

         A continuación os dejamos ya el video, cortito esta vez, de nuestra subida. Espero que os guste, como siempre.

Lecturas Recomendadas

  • Alpinismo y Desafío de la Alta Montaña: Manual Técnico. JAVIER SINTES PELAZ, DESNIVEL, 2004. En este trabajo monumental, Javier Sintes (alpinista, ecologista, escritor, fotógrafo de la naturaleza, viajero y mil cosas más) reúne a un auténtico StarTeam del alpinismo español para ofrecernos los mejores consejos y la información más rigurosa. Figuras del montañismo como han aportado su experiencia en diferentes terrenos: Equipo para la práctica del montañismo. Consejos ambientales. Refugios. Recomendaciones de seguridad. Orientación. Meteorología. Medicina de montaña. Técnicas de escalada en roca. Material de escalada libre y artificial. Técnicas de alpinismo. Nieve y aludes. Incluye anexo con las principales escuelas de escalada en España y enclaves de alta montaña en España y en Europa.

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