Archivos de la categoría ‘Grandes Rutas de Montaña’


20 de Agosto de 2011

           Nos levantamos muy temprano, un poco antes incluso de que los guardas del refugio se pusieran a  preparar el desayuno, programado para las seis de la mañana. El refugio estaba completamente a oscuras, pero algunos montañeros nos movíamos ya con los frontales encendidos esperando a que empezara el día. Estábamos algo nerviosos, eso era indudable. Yo ya conocía esa etapa y lo extremadamente dura que era, cosa que desde luego no ayudaba a tranquilizarme. Al poco comenzaron a encender las luces del refugio y se inició la actividad con el reparto del abundante desayuno.

         Teníamos las mochilas preparadas, yo incluso había decido utilizar la camelback ese día, el único en todo el recorrido. Le repartí a Juan un par de dosis energéticas por si le daba una pájara y, tras desayunar, salimos al exterior para comenzar a calentar. El cielo estaba despejado y el aire era fresco. Una temprana claridad anunciaba que el día estaba próximo, así que no debíamos perder tiempo.

                  La primera parte del sendero transcurrió con un descenso entre bloques hasta alcanzar el valle, por el que transcurría un torrente de alta montaña. Durante unos momentos miré, al pasar junto a él, el rinconcito donde Celia y yo vivaqueamos hacía ya varios años tras el paso del Contraix. Aquella vez me prometí sacarme la espinita y aquí me encontraba de nuevo, enfrentándome a esa pared de roca, bloques y arena que se entreveía ya al final del valle.  El camino por el valle era cómodo y fresco, pasando junto al Estany Gran de Colieto, junto al que encontramos a un nutrido grupo de vacas que pastaban tranquilamente.

                   Pronto nos encontramos ya con la primera parte de la colada de bloques procedentes del Contraix. Para atravesar estos bloques hay que, primero, establecer un camino visual de punto a punto y posteriormente ir buscando los apoyos necesarios para irnos desplazando entre ellos. Debo confesar que en esta parte el bastón es más un estorbo que una ayuda. Tras la primera cascada de bloques se asciende a una zona más elevada, donde nuevamente hay un mar de bloques que hay que atravesar. No hay un camino fijo. Hay que ir buscando el camino a cada paso, estudiando las piedras que nos vamos a ir encontrando y teniendo cuidado con ellas ya que muchas se mueven bajo nuestro peso. La mochila es un absoluto estorbo. Su peso en la espalda desequilibra y vuelve inseguros algunos movimientos.

                    Pero seguimos avanzando. Poco a poco. Bloque a bloque. El sol ha salido ya entre las cumbres e ilumina la parte interior del barranco por el que avanzamos. Ante nosotros se muestra la parte final de esta acometida. Los bloques van disminuyendo poco a poco su tamaño hasta alcanzar la falda principal del collado, donde todo se vuelve una inconsistente arena que se desmenuza bajo los pies. Juan esta ya arriba, ha alcanzado el collado, y,  aunque no lo veo, los tonos de su tinwistle me animan a proseguir.  La parte final de aquel muro de piedra acaba en una pared de unos cinco o seis metros casi completamente vertical que hay que superar con un ultimo esfuerzo. De los dos canutos con los que te encuentras yo subí por el de la izquierda, donde encontré más apoyos. Y, desde luego, es mejor no mirar hacia atrás.

               Pero ya estábamos arriba. Ante nosotros el magnífico lago glacial del Contraix, situado en la pequeña meseta que lo rodea y más allá, la caída hacia el Valle del Contraix que nos llevaría hasta el Estany Llong. A nuestras espaldas casi ni se veía el punto del que habíamos partido. Habiamos superado más de 1000 metros de desnivel por un terreno duro, hostil, que llamaba al accidente. Pero todo había salido bien y estábamos más que contentos. dedicamos unos minutos a reposar y a darle un poco de respiro a las piernas. Ahora nos quedaba un descenso vertiginoso de casi 1500 metros de desnivel y posiblemente nuestras rodillas iban a sufrir más que en nuestro ascenso.

                      Comenzamos la bajada, frenándonos en la primera parte que era más bien de arena hasta llegar al mar de bloques que rodeaba el lago. En aproximadamente media hora llegamos al borde, conocido como Las Raspas, que daba paso a la bajada por la pared que llevaba al valle. El camino estaba tremendamente empinado y poco a poco notamos como nuestras rodillas van siendo castigadas. Debemos ir frenando constantemente nuestro peso, evitando resbalones en la tierra frecuentemente mojada por los múltiples riachuelos que vienen de la parte de arriba y que en ocasiones forman vistosas cascadas.

                      La parte arida comienza a dar paso al valle,  mucho más verde y boscoso. El arroyo se ha transformado en un poderoso río de montaña que nos da una oportunidad para descansar junto a una sombra. Aprovechamos para comer el picnic que traemos en la mochila y relajarnos un buen rato. Hemos llegado aqui muy pronto y según nuestro GPS y el mapa el refugio queda a tiro de piedra. Solo hay que hacer una pequeña bajada más y ya estamos allí. Preferimos quedarnos aquí un rato más. Entre otras cosas por que somos conscientes de que nuestra aventura se acaba y queremos aprovechar hasta el ultimo instante aquel espectacular paisaje.

               Cuando nos decidimos a andar, después de que otros montañeros pasen por delante nuestra, nos encontramos con un sendero suave, relativamente cómodo que desciende sin demasiada complicación hasta los Prados de Aigüestortes, que ya conocíamos de nuestro primer día. Una pequeña cuestecita y ya estábamos en el refugio. Habíamos acabado nuestra aventura.

Lecturas Recomendas

La Ruta de los Nueve Refugios

David Buenacasa y Marc Subira, 2006

Editorial Lectio

La ruta de los 9 refugios es más que una guía sobre la ruta de montaña del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,conocida popularmente como Carros de Foc y que pasa por los refugios Ernest Mallafré, Amitges, Saboredo, Colomèrs, Restanca, Joan Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina y Josep Maria Blanc. Es un manual que orienta y ofrece pautas claras y didácticas a los excursionistas sobre cómo realizar dicha ruta.
En este libro hay gráficas de desniveles, coordenadas GPS, mapas en 3 D, fotografías en color… todo ello para completar el cúmulo de información sobre las rutas, los refugios y las ascensiones opcionales desde muchos puntos del trayecto. Se trata de un relato basado en vivencias personales, que los autores ponen en las manos de los lectores para invitarlos a vivir la magnífica experiencia que han tenido en la confección de la guía.

Carros de Foc: Travesía de los refugiosNuria García, 2004Sua EdizioakGuía montañera de la Travesía de los refugios Carros de Foc, que tiene como escenario el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El libro describe detalladamente todos los recorridos posibles para realizar esta travesía clásica que discurre por los refugios de este Parque Nacional, así como las distintas modalidades existentes para llevarla a cabo.
Además de esto, encontraremos datos históricos sobre dicha prueba, y una guía completa con información práctica (cómo llegar, oficinas de turismo, refugios, etc..) que será de gran ayuda para los excursionistas. Junto al libro se incluye un mapa despegable (1:50000), y dibujo en perspectiva 3D, de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici realizado por Miguel Angulo.
 
Carros de Foc: La Conquista de las Montañas Encantadas de AigüestortesVictor Luengo, 2009Editorial MilenioCarros de Foc es una exigente carrera de montaña que se desarrolla dentro de los límites del Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, una joya natural única en los Pirineos. En el presente libro se narra un viaje que tiene como objetivo fundamental realizar la travesía de los refugios, los Carros de Foc, profundizando en el conocimiento de estas montañas encantadas, a cuya conquista acudieron los más relevantes pirineístas del momento, grandes pioneros cuyas hazañas han escrito bellas páginas en la historia del montañismo.
Mapa Escala 1:25.000 de la Ruta Carros de FocEditorial AlpinaMapa y guía excursionista por la travesía de los Carros de Foc (Carros de fuego) trazada en el entorno del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, una de las zonas mejor conservadas y de mayor belleza de los pirineos que contienen las comarcas de Els Pallars Sobirá, el Pallars Jussá, el Alta Ribagorça y la Val d’Aran.La travesía que se propone en este libro por Carros de Foc es circular, precisa de 5 a 7 días, para recorrer todo el parque, con etapas que contienen 9 refugios en Saboredo, Colomérs, Restanca, Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina, Josep Maria Blanc, Ernst Mallarfré y Amitges como puntos de inicio y destino.
La guía contiene información de acceso y datos prácticos como la altitud, la comarca a la que pertenecen, los servicios, las plazas y los teléfonos de contacto, entre otros, de todos y cada uno de los refugios que se proponen para seguir el recorrido de Carros de Foc.Todo con fotografías de los refugios en blanco y negro y un utilísimo mapa suelto de la zona, a escala 1:25.000, para llevar y seguir el recorrido de manera fácil y cómoda.
Realizada en cuatro idiomas (castellano, catalán, francés e inglés) por lo que es de utilidad tanto para el viajero nacional que conoce aproximadamente la zona como para el que viene de nuevas desde cualquier parte de España o incluso, del mundo.
 

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19 de Agosto de 2011       

      Iniciamos la marcha después de un esplendido desayuno, como iba siendo habitual todos estos días. Esta etapa iba a ponernos justo delante de nuestro mayor desafio en esta aventura, el Paso del Contraix, una enorme pared que nos cortaría el paso hasta nuestro último refugio, aquel del que partimos, el Estany Llong. pero para eso debiamos alcanzar el Refugio Ventosa i Calvell, situado en en la boca del angosto valle glacial del Collieto. Esperabamos realizar una etapa relativamente cómoda, para no llegar extenuados al momento de enfrentarnos al Contraix.

       Así pues salimos cuando los primeros rayos de sol comenzaban a calentar las profundas aguas del Gran Lago de Colomers. Recorrimos el sendero que nos llevaba  de vuelta al camino principal y comenzamos el ascenso por un valle atravesado por un somero arroyo generado por las aguas del Lago del Puerto de Caldes, situado mucho más arriba.  La subida por el valle se alternaba  con camino y pequeñas zonas de bloques hasta llegar a una zona más amplia desde la que ya se divisaban las rampas del Puerto de Ribereta. Sever y Montse venían con nosotros, aprovechando estos kilómetros iniciales del día ya que un poco más adelante se separarían de nosotros, llendo hasta el refugio de Restanca, lugar por donde habían entrado ellos al parque. Nos apenaba separarnos de tan esplendidas personas, pero siempre nos quedaba el gusto de haber hecho unos nuevos amigos con los que esperabamos compartir futuras aventuras.

             La subida hasta el Puerto de Ribereta no era muy complicada, aunque ciertamente ya se empezaban a notar los kilómetros que llevabamos en las piernas.  El camino continuó tomando altura hasta alcanzar la máxima cota de ese día, a 2568 metros, en el Puerto de Caldes. A partir de este momento el sendero fue planeando en ligero descenso hasta llegar al Collado de Crestada. Este sería el punto en el que nos despediríamos de nuestros amigos, Sever y Montse, ya que el sendero directo hasta el Ventosa y Calvell se abría a nuestra izquierda, mientras que el que ellos debían seguri continuaba recto, atravesando el collado y descendiendo hasta el Restanca.

               Ante nosotros se dibujaba un hermoso valle salpicado por espléndidos lagos, los de Monges, Mangades y Travessani. Una primera zona, más escarpada, conducía hasta la parte baja de aquel valle, repleto de arroyuelos y protegido por espigadas paredes de roca. Uno a uno fuimos atravesando los diferentes lagos, sin podernos resistir a hacer alguna paradita de vez en cuando para disfrutar de aquel espectáculo que, lamentablemente, ya se nos estaba acabando.

Cuando llegamos al lago Travessani decidimos quedarnos a comer alli, junto a sus aguas, disfrutando del esplendido sol que hacía ese día. Una vez con el estómago lleno Juan decidií sacar su tinwistle y, acompañado por las melodías de algún grupo irlandés que tenía en su teléfono, se puso a tocar para sorpresa de algunos de los excursionistas que llegaban hasta aquella zona desde los pueblos de más abajo. El refugio quedaba a tiro de piedra, junto al profundo Lago Negro.

            Cuando llegamos dedicamos toda la tarde a relajarnos, mientras mirabamos la aspera silueta del Contraix al fondo del valle que debiamos recorrer.

El refugio Ventosa i Cavell

          Encaramado sobre el Estany Negre, guardando el acceso al Valle de Colieto, se encuentra el refugio de Ventosa i Cabell, uno de los refugios más espartanos de todo el recorrido pero quizás, también, uno de los más montañeros. Sus guardas son conocedores de que su refugio suele ser la base desde la que se asalta el Contraix, asi que preparan a los que parten de él con una buena alimentación y con la oportunidad de desayunar a las 6 de la mañana, adelantando tiempo a la larga jornada hasta el Estany Llong.

Características del Refugio Colomers

Plazas: 70
Servicios: Comidas, Cenas, bebidas, mantas, wc (un poco salvaje) y duchas. Hay teléfono privado.
Teléfono:  973 29 70 90
Cobertura de telefonía movil: Escasa, aunque algo se pilla en un punto que mira al valle que da a la presa de Cavallers
Acceso/Salidas: Desde Pont de Suert, dirígete hacia el Parque Nacional de Aigüestortes y, pasado el balneario de Caldes de Boí, encontrarás la presa de Cavallers, donde acaba la carretera. Un camino marcado con señales amarillas, que empieza en la misma presa, te llevará hasta la puerta del refugio.

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La Ruta de los Nueve Refugios

David Buenacasa y Marc Subira, 2006

Editorial Lectio

La ruta de los 9 refugios es más que una guía sobre la ruta de montaña del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,conocida popularmente como Carros de Foc y que pasa por los refugios Ernest Mallafré, Amitges, Saboredo, Colomèrs, Restanca, Joan Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina y Josep Maria Blanc. Es un manual que orienta y ofrece pautas claras y didácticas a los excursionistas sobre cómo realizar dicha ruta.
En este libro hay gráficas de desniveles, coordenadas GPS, mapas en 3 D, fotografías en color… todo ello para completar el cúmulo de información sobre las rutas, los refugios y las ascensiones opcionales desde muchos puntos del trayecto. Se trata de un relato basado en vivencias personales, que los autores ponen en las manos de los lectores para invitarlos a vivir la magnífica experiencia que han tenido en la confección de la guía.

Carros de Foc: Travesía de los refugiosNuria García, 2004Sua EdizioakGuía montañera de la Travesía de los refugios Carros de Foc, que tiene como escenario el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El libro describe detalladamente todos los recorridos posibles para realizar esta travesía clásica que discurre por los refugios de este Parque Nacional, así como las distintas modalidades existentes para llevarla a cabo.
Además de esto, encontraremos datos históricos sobre dicha prueba, y una guía completa con información práctica (cómo llegar, oficinas de turismo, refugios, etc..) que será de gran ayuda para los excursionistas. Junto al libro se incluye un mapa despegable (1:50000), y dibujo en perspectiva 3D, de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici realizado por Miguel Angulo.
 
Carros de Foc: La Conquista de las Montañas Encantadas de AigüestortesVictor Luengo, 2009Editorial MilenioCarros de Foc es una exigente carrera de montaña que se desarrolla dentro de los límites del Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, una joya natural única en los Pirineos. En el presente libro se narra un viaje que tiene como objetivo fundamental realizar la travesía de los refugios, los Carros de Foc, profundizando en el conocimiento de estas montañas encantadas, a cuya conquista acudieron los más relevantes pirineístas del momento, grandes pioneros cuyas hazañas han escrito bellas páginas en la historia del montañismo.
Mapa Escala 1:25.000 de la Ruta Carros de FocEditorial AlpinaMapa y guía excursionista por la travesía de los Carros de Foc (Carros de fuego) trazada en el entorno del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, una de las zonas mejor conservadas y de mayor belleza de los pirineos que contienen las comarcas de Els Pallars Sobirá, el Pallars Jussá, el Alta Ribagorça y la Val d’Aran.La travesía que se propone en este libro por Carros de Foc es circular, precisa de 5 a 7 días, para recorrer todo el parque, con etapas que contienen 9 refugios en Saboredo, Colomérs, Restanca, Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina, Josep Maria Blanc, Ernst Mallarfré y Amitges como puntos de inicio y destino.
La guía contiene información de acceso y datos prácticos como la altitud, la comarca a la que pertenecen, los servicios, las plazas y los teléfonos de contacto, entre otros, de todos y cada uno de los refugios que se proponen para seguir el recorrido de Carros de Foc.Todo con fotografías de los refugios en blanco y negro y un utilísimo mapa suelto de la zona, a escala 1:25.000, para llevar y seguir el recorrido de manera fácil y cómoda.
Realizada en cuatro idiomas (castellano, catalán, francés e inglés) por lo que es de utilidad tanto para el viajero nacional que conoce aproximadamente la zona como para el que viene de nuevas desde cualquier parte de España o incluso, del mundo.
 

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     18 de Agosto de 2011

        Durante la velada del día anterior habíamos tenido oportunidad de consultar los partes meteorológicos (cosa que hacíamos a diario) para nuestra siguiente día de ruta. Lamentablemente nuestra suerte parecía haber cambiado y había previsiones de tiempo tormentoso para todo el día. Mal asunto, por que teóricamente nos esperaba una etapa larga, atravesando collados desprotegidos. Todo un problema si se desataba una tormenta.

         Sever, que estaba cenando con nosotros, nos recomendó tomar el GR-11, un sendero de Gran Recorrido, conocido también como la Senda Pirenaica, que atraviesa el Pirineo de Oeste a Este desde el Cabo de Creus  al Mar cantábrico. El sendero de los Carros de Fuego aprovechaba en algunos tramos este recorrido, aunque al pasar por el Puerto de la Ratera se separaba dirigiéndose de forma más directa hacia el Refugio Colomers. Si tomábamos esta ruta nos saltábamos uno de los refugios, por lo que ya no completaríamos el recorrido de Carros de Foc, pero como contrapartida atravesaríamos un hermoso valle lleno de lagos. La decisión final la tomaríamos por la mañana, cuando pudiésemos comprobar de cara al cielo la exactitud de la previsión meteorológica. Nos fuimos a dormir, en ese inmenso dormitorio tipo cuartel del Amitges.

Ciervos captados junto al refugio Amitges

             Al día siguiente, antes de ponernos a desayunar, salimos corriendo a la puerta del refugio a contemplar el cielo. Oscuros nubarrones se arrastraban desde las colinas regando la tierra con una fina llovizna. Junto a la puerta había otros montañeros, todos mirando hacia el bosque de la ladera de enfrente. Y no era para menos. Un nutrido rebaño de ciervos se estaban paseando a no más de 100 metros de distancia. Era una estampa de una enorme belleza, con la niebla derramándose sobre nosotros y aquellas huidizas criaturas justo delante nuestra.

                 Recordé que había dejado la toalla colgada la tarde anterior en la parte trasera del refugio para que se secase, así que me acerqué para recogerla y que no se me olvidara cuando iniciáramos la marcha. Al volver la esquina del refugio me quedé sobrecogido por lo que estaba viendo. A no más de 15 metros de mi un grupo de ciervos estaban pastando y, aparentemente, masticando la ropa que habían quitado de los tendederos. Salí disparado para el mochilero y busqué la pequeña camarita todo terreno con la que estoy grabando todas mis aventuras. Esa escena no podía quedar solo en mi memoria. Volví “a toda cebolla” y como pude me agazapé tras un viejo Land Rover que permanecía aparcado. Los animales seguían allí, a lo suyo. De hecho uno de ellos, con una magnífica cornamenta, se acercó cabeceando a no más de cinco metros de donde estaba, pero debió olerme en el aire por que dando un respingo se alejo corriendo hasta una distancia prudencial. Fue un momento mágico, pese a ver mi toalla metódicamente masticada por estos animales.

              Pero bueno, después de comentar la anecdota y recoger el equipo era hora de tomar una decisión. El cielo estaba muy encapotado, asi que sacamos el goretex y cubrimos la mochila. Definitivamente ibamos a tomar el GR-11, cosa que también iban a hacer Sever y Montse. No queriamos arriesgarnos a encontrar una zona de bloques en medio de una tormenta. En definitiva habiamos venido a divertirnos y a ver el Pirineo, asi que era la decisión más sensata.

                Iniciamos la marcha encarando el camino hacia el Puerto de la Ratera. Era una subida continuada, no demasiado dificil, aunque Juan, que iba en cabeza, decidió tirar por la trocha llendo a salir por encima de un picacho, subiendo más de lo que nos hubiera hecho subir el camino. Gajes del oficio.

                    Finalmente, tras llegar a la cresta, vimos a Sever y Montse un poco más abajo que nos indicaron como llegar hasta donde estaban ellos. Continuamos el sendero que bordeaba la Sierra de Saboredo, dejando un hermoso lago a nuestros pies, el Estany del Puerto de la Ratera. Mientras pasabamos por una colada de bloques escuchamos como nos venían desde más abajo los gritos de alarma de las marmotas del pirineo (Marmota marmota). Seguramente aprovechaban los pastos de los prados estivales, preparándose ya para el cercano invierno. El camino, después de llanear un poco, comenzó el ascenso final al Puerto de la Ratera, una extensa planicie en la que nos paramos un momento a recuperarnos un poco.

                 Oscuras nubes se arremolinaban a nuestro alrededor. El camino que continuaba hacia Saboredo seguía por la derecha, dejándose caer por un pedregoso valle. El que íbamos a seguir nosotros, el GR-11, proseguía al frente, tambien en descenso por un hermoso valle que enmarcaba el espectacular Lago Obago, de azules y profundas aguas.

               El camino continuó sin incidentes, descendiendo de forma cómoda.  Los montañeros sabemos que cuando enfilamos un GR (senderos de Gran Recorrido) es como si aprovechasemos una autopista de montaña. Los GRs por lo general son senderos bien señalizados (marcas rojas y blancas) y cómodos para caminar ya que normalmente suelen responder a caminos tradicionales  y por tanto, bien seleccionados por la sabiduría popular.

                         Al llegar a la orilla del lago nos volvimos a detener, dejando que el sol nos acariciara la piel mientras bebíamos y comíamos un poco. A nuestro alrededor había vacas paciendo tranquilamente. Definitivamente, los problemas no existían en aquel rincón del mundo.

                          El sendero llaneaba a partir de aquel momento, avanzando por la orilla Oeste del lago hasta alcanzar otros dos lagos, de menor tamaño que el Obago, El Redon y el Long. Al llegar a este último el sendero pareció encaramarse un poco, solo para caer de nuevo de forma rápida buscando las aguas del Lago Mayor de Colomers. A travesamos una pasarela que nos puso a los pies de un antiguo refugio, aparentemente utilizado en la actualidad en temporada de invierno y continuamos rodeando el lago hasta llegar, por fin, al Refugio de Colomers.

Colomers: Relax a la Orilla del Lago Mayor

           El refugio de Colomers está en funcionamiento desde el año 2008. Es un refugio, por tanto, de nueva construcción, moderno en sus lineas. Aunque es evidente que algunos detalles, ya que es de nueva construcción, se hubieran agradecido, como el hecho de habilitar duchas calientes. No obstante… ¿Somos montañeros, no? Yo en realidad lo vi como una ventaja ya que para ir a darme un enjuague no tuve que soportar las largas colas de otros sitios.  El servicio de comidas era bastante eficiente y ordenado, según pudimos comprobar. Comida buena, potente y humilde, como nos gusta a la gente de montaña. ¡Capaz de revivir a un muerto! Comerse un potagico de lentejas a las ocho de la tarde comenzaba ya a ser habitual.

Sever y Montse descansan en el exterior del Colomers

      La zona de descanso del refugio, es decir su parte exterior, es simplemente espectacular. Al borde mismo de ese inmenso lago que es el Lac Major de Colomers, con las enormes Agujas de la Lòssa cerrando nuestras espaldas y el sol calentando nuestra piel sureña,  nos sentíamos como si estuviéramos en el cielo, un cielo de roca, agua, viento y sol.

             Avanzada la tarde decidimos un paseo hasta ponernos al pie de las Agujas del Lòssa y disfrutar un poquito de la música de Juan. Esta vez si vino Montse y pudimos descubrir que, definitivamente, Sever es, aparte de rockero,  un cachondo mental.

Características del Refugio Colomers

Plazas: 60
Servicios: Comidas, Cenas, bebidas, mantas, wc y duchas (agua fria solo). Hay servicio de guía de montaña.
Teléfono:  973 2530 08
Cobertura de telefonía movil: Podéis encontrar cobertura para móvil si os desplazáis por la  plataforma del helipuerto frente al refugio. Aparentemente Vodafone más eficiente que Moviestar en este punto.
Acceso/Salidas: desde Salardú cojemos la pista asfaltada que va hasta los Baños de Tredos (8 Km), hasta coger una pista forestal. Pasados unos 4 Km desde que cogemos la pista forestal, el camino sale de forma muy marcada a nuestra izquierda, quedando el refugio a 30 minutos.

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La Ruta de los Nueve Refugios

David Buenacasa y Marc Subira, 2006

Editorial Lectio

La ruta de los 9 refugios es más que una guía sobre la ruta de montaña del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,conocida popularmente como Carros de Foc y que pasa por los refugios Ernest Mallafré, Amitges, Saboredo, Colomèrs, Restanca, Joan Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina y Josep Maria Blanc. Es un manual que orienta y ofrece pautas claras y didácticas a los excursionistas sobre cómo realizar dicha ruta.
En este libro hay gráficas de desniveles, coordenadas GPS, mapas en 3 D, fotografías en color… todo ello para completar el cúmulo de información sobre las rutas, los refugios y las ascensiones opcionales desde muchos puntos del trayecto. Se trata de un relato basado en vivencias personales, que los autores ponen en las manos de los lectores para invitarlos a vivir la magnífica experiencia que han tenido en la confección de la guía.

Carros de Foc: Travesía de los refugiosNuria García, 2004Sua EdizioakGuía montañera de la Travesía de los refugios Carros de Foc, que tiene como escenario el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El libro describe detalladamente todos los recorridos posibles para realizar esta travesía clásica que discurre por los refugios de este Parque Nacional, así como las distintas modalidades existentes para llevarla a cabo.
Además de esto, encontraremos datos históricos sobre dicha prueba, y una guía completa con información práctica (cómo llegar, oficinas de turismo, refugios, etc..) que será de gran ayuda para los excursionistas. Junto al libro se incluye un mapa despegable (1:50000), y dibujo en perspectiva 3D, de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici realizado por Miguel Angulo.
 
Carros de Foc: La Conquista de las Montañas Encantadas de AigüestortesVictor Luengo, 2009Editorial MilenioCarros de Foc es una exigente carrera de montaña que se desarrolla dentro de los límites del Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, una joya natural única en los Pirineos. En el presente libro se narra un viaje que tiene como objetivo fundamental realizar la travesía de los refugios, los Carros de Foc, profundizando en el conocimiento de estas montañas encantadas, a cuya conquista acudieron los más relevantes pirineístas del momento, grandes pioneros cuyas hazañas han escrito bellas páginas en la historia del montañismo.
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17 de agosto de 2011

       Comenzamos a caminar cuando los primeros rayos de sol acariciaban ya las inmediaciones del refugio Josep María Blanc. Habíamos desayunado bien gracias a las atenciones de los guardas del Blanc y estábamos ya dispuestos a afrontar la jornada de ese día, que se presentaba como larga (de unos 15 kilómetros) y difícil ya que debíamos atravesar dos escollos, el Collado de Monester y el Collado de la Ratera. Si todo iba bien deberíamos estar a medio día en el refugio Mallafré, que utilizaríamos como lugar para almorzar y prepararnos para la última parte de la etapa.

      Lo primero de todo era volver sobre nuestros pasos y subir la pronunciada pendiente que asciende vertiginosamente desde el lago hasta coger la cota del camino que conduce al Refugio Mallafré. Lo cierto es que el día anterior nos habiamos estado planteando realizar una ruta alternativa que parecía más corta en kilómetros, pero que en vez de cruzar el Collado de Monester subía hasta el Collado de la Valleta Seca, superando la Cresta de Fonguera. Este camino parecía conectar de forma más directa con el Refugio de Ernest Mallafré y sobre el papel solo parecía un poco más complicado, con algo más de pendiente, que la opción de Monester. Sin embargo la intuición me decía que algo no era lo que parecía. Si algo me había enseñado la experiencia es que el terreno de Aigüestortes no es solo lo que se ve en los mapas, sino que el terreno se puede volver enormemente complicado y casi técnico si se atraviesa una zona de  bloques compleja. Por otro lado toda la gente que teníamos alrededor, en su mayoría catalanes y con conocimiento del terreno, estaban optando por el paso del Monestero, más largo. Evidentemente había algo que se nos escapaba.

          Nos acercamos a un grupo senderista barcelonés que venía guiado por dos miembros con muchísima experiencia en Aigüestortes. Nos confirmaron lo que intuíamos. El paso de Valleta Seca era más corto, pero podía convertirse en una trampa. tenía amplias zonas de bloques en partes con muchísima inclinación, lo que podía ralentizar (en el mejor de los casos) enormemente la marcha, convirtiéndolo en definitiva en un paso más lento que el de Monestero. Por lo tanto la opción parecía clara.

            Nos ajustamos las mochilas y comenzamos a caminar. Cruzamos la pasarela que divide el Estany Negre del Estany Tort e iniciamos el rápido ascenso por la montaña que nos separaba del camino principal, que abandonamos en el día anterior para llegar al Blanc. La subida a veces se producía entre rocas, pero afortunadamente había dispuestas algunas “grapas” de hierro, a modo de via ferrata, que facilitaban los agarres. En poco menos de veinte minutos habíamos alcanzado la altura del cruce que marca la dirección al Mallafré. A partir de aquí un ligero sendero comienza a ascender hasta remontar una loma, momento en el cual  se suaviza el ascenso mientras se dirige hacia el Pico Monestero, que ya aparece recortado enfrente nuestra. A nuestra izquierda , un lago. Se trata del Gran lago de Peguera (Estany Gran de Peguera).

               Subimos un repecho y entramos en una larga zona de bloques que atraviesa la ladera del Monestero, buscando su collado. Al ser una ladera los bloques permanecen  caídos según la inclinación de esta, lo cual obliga a trepar de vez en cuando y a ir buscando la ruta más factible de baliza a baliza. Es entretenido, aunque agotador. Una vez salimos de la zona de bloques el sendero se vuelve más suave, aunque no cesa en su ascenso hasta terminar ya por llegar al Collado.

Estany Gran de Peguera desde el Collado del Monestero

                 Nos detenemos durante unos instantes para recuperar el aliento, hidratarnos y comer un poco. Lo que nos espera a continuación sigue siendo desafiante, la bajada por el barranco creado entre el Monestero y el Pico de Peguera, que acaba por formar en su última parte el Valle del Monestero.

Bajada desde el Collado del Monestero

                   Inicialmente el descenso es muy empinado, sobre arena y pequeñas rocas sueltas, pero logramos descender con rapidez dejando deslizar los pies para no sobrecargar demasiado las rodillas. Pronto llegamos a una pequeña zona de grandes bloques que precede a la Girada Gran, una zona en la que el barranco cerrado se transforma en un amplio Valle. Justo en este momento nos despistamos un poco. Resulta que en esa zona a parte del camino  señalado que llevan hasta el refugio de Mallafré, hay otros que suben hasta el Collado de Peguera y hasta el Collado del Mar, y todos llevan las marcas amarillas de “caminos del parque”. No andamos muchos pasos en dirección equivocada. De forma intuitiva me di cuenta de que estábamos ganando altura en vez de perderla y eso iba en contra de la linea maestra que nos debía llevar al fondo del valle. Sacamos el mapa y efectivamente pudimos comprobar la diversidad de caminos que se cruzaban en aquel punto. En aquel momento llegaban Sever y Montse, su mujer que, sin haber tomado el camino que habíamos tomado nosotros, podían ver ya la siguiente marca un poco más abajo. Así pues volvimos sobre los escasos 50 metros que habíamos andado erróneamente y retomamos el camino correcto, que bordeaba la ladera de la Sierra de Monestero hasta ir a caer a una amplia planicie, con multitud de arroyuelos y pequeños estanques. Habíamos pasado del áspero gris de la roca al suave verde de la hierva fresca y sustituido el ulular del viento en cumbre por el repiqueteante arroyo de los riachuelos. Después de la larguísima bajada hemos llegado a la Pletiu de la Coveta, un paraje bucólico, un remanso de paz. Recargamos nuestros bidones de agua, que esterilizamos debidamente, y continuamos ruta.

Pletiu de la Coveta

                         El camino es ahora muy cómodo, fresco y tremendamente espectacular. Al fondo ya se empiezan a recortar las espectaculares figuras de Los Encantados (Els Encantats), dos agujas de piedra que se lanzan hacia el cielo como si de una rocosa catedral se tratase. Lo que en un principio solo era pasto de alta montaña comienza a enriquecerse con bosques de pino negro y arbustos más elaborados. Alcanzamos el Lago Monestero, que antece al prado del mismo nombre y que da lugar al Rio Monestero, que ya seguiremos prácticamente hasta llegar al refugio.

Prado en el Pletiu de la Coveta, con el lago del Monestero al fondo

                            El camino comienza a descender metiéndose en una densa arboleda, el Bosque de Samboine, que nos sirve de antesala hasta alcanzar el Refugio de Mallafré. Es un refugio pequeñito, con pocas plazas, pero es estupendo para realizar una parada de avituallamiento, como hacemos nosotros, dispuestos a dar cuenta del picnic que traemos en la mochila. ¡Hoy tenemos hasta ensalada!.

                               Cuando nos preparamos para salir nos acercamos para hablar con el guarda del refugio, una chica que amablemente atiende a nuestras preguntas. Le estábamos pidiendo indicaciones para continuar camino hacia el Amitges, para lo que ella nos explica que hay tres opciones: Por la pista forestal, un camino tedioso pero muy asequible, por el camino de las cascadas, que es el que habitualmente siguen los montañeros hacia el Amitges, o por el sendero del Barranco del Portarró, un sendero poco transitado que sube de forma progresiva y desde el que se pueden ver unas espectaculares vistas del Lago de San Mauricio y las montañas que lo rodean. Parecía una buena opción, así que decidimos tomarla.

                   Volvimos aproximadamente 500 metros por el sendero hasta encontrar un cartel que indicaba Portarró de Espot, este era el camino que debíamos coger. En principio la ancha pista nos llevaba ascendiendo y rodeando al gran lago, como si lo abrazara, pero a la media hora aproximadamente de la pista se fue estrechando al tiempo que cogía aun más altura convirtiéndose una vez más en un hermoso sendero.

Antonio en el sendero al mirador del Portarró de Espot, con el lago San Mauricio al fondo

             Pasamos junto al Mirador de Espot, un extraordinario lugar desde el que contemplar la belleza de las altas cumbres que nos habían acompañado durante todo el día, particularmente la majestuosas formas de Los Encantados.

Los Encantados

           Los Encantados (Els Encantas, en catalán) son dos enormes agujas de granito, el Encantado Grande y el Encantado Chico, con una curiosa leyenda. Dice esta leyenda que hace mucho tiempo dos cazadores, Cristofol y Esteve,  salieron un domingo muy temprano al monte, deseando ser los primeros en cazar un ansiado rebeco, por lo que olvidaron asistir a la misa dominical, por lo que una maldición hizo que un rayo los convirtiera en esos gigantes de piedra.

                  Continuamos nuestro camino, que ahora planeaba de forma cómoda, buscando el camino al Amitges a través del sendero que iba hacia el Puerto de la Ratera. En un momento determinado encontramos una señal que nos indicaba el camino a la Ratera/Amitges y que comenzaba a remontar nuevamente de forma brusca y sin tregua.  Cuando superamos la loma fuimos a caer a una zona más amplia por la que transcurría una pista que llevaba ya, de manera definitiva, al Refugio Amitges. Justo allí hay un a fuente, la Fuente de las Marmotas, que nos ayudó a refrescarnos, ya que ciertamente el sol apretaba ya, eran cerca de las cuatro de la tarde y caía de pleno en una zona con poca sombra. Nuestra piel del sur resistía bien, pero pedía agua por litros.

                       La pista subía de forma serpentina hasta llegar al refugio y estaba ya a menos de quince minutos de distancia. Habíamos superado otra jornada, larga y muy montañera, así que estábamos contentos.

Amitges: un Hotel de Alta Montaña

                        El refugio Amitges es un refugio amplio, cómodo, con un montón de funcionalidades que hacen el reposo más agradable. Una vez duchados y con ropa más cómoda, decidimos irnos a dar una vuelta a uno de los lagos cercanos para disfrutar del atardecer y de los toques a la flauta de Juan.  Le sugerimos a Sever y Montse que nos acompañaran. La verdad es que desde que los conocimos en la primera cena en el Llong se habían mostrado muy abiertos con nosotros, interesándose por nuestros problemas, cosa que agradecíamos profundamente. Nos apetecía que estuviesen con nosotros en uno de esos momentos íntimos (y que nadie nos entienda mal, jajajajaja)

                  Al final Montse no pudo venir, prefería quedarse descansando un poquito más, pero Sever si, y nos dimos un paseo hasta el Estany dels Barbs, junto a la Aguja del Amitges. Y así, entre risas, comentarios y tonadas dejamos caer la tarde, haciendo hora para la cena, que pudimos compartir con otros amigos. Desde luego fue la primera vez que me comí un plato de lentejas a las 19:30 horas, pero nos sentó de maravilla. ¡Lo que hace el hambre! pero bueno, para que lo veáis vosotros mismos, os dejo ya con el vídeo de la jornada.

Características del Refugio Amitges

Plazas: 74
Servicios: Comidas, Cenas, bebidas, mantas, wc y duchas. WIFI (pedir contraseña y seguir instrucciones de los guardas), teléfono público. Aceptan pagos con VISA
Teléfono:  973 25 01 09
Cobertura de telefonía movil: No hay.
Acceso/Salidas: Por la pista, hasta llegar a la zona de Taxis del Lago San Mauricio, que conecta con Espot.

Lecturas Recomendas

La Ruta de los Nueve Refugios

David Buenacasa y Marc Subira, 2006

Editorial Lectio

La ruta de los 9 refugios es más que una guía sobre la ruta de montaña del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,conocida popularmente como Carros de Foc y que pasa por los refugios Ernest Mallafré, Amitges, Saboredo, Colomèrs, Restanca, Joan Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina y Josep Maria Blanc. Es un manual que orienta y ofrece pautas claras y didácticas a los excursionistas sobre cómo realizar dicha ruta.
En este libro hay gráficas de desniveles, coordenadas GPS, mapas en 3 D, fotografías en color… todo ello para completar el cúmulo de información sobre las rutas, los refugios y las ascensiones opcionales desde muchos puntos del trayecto. Se trata de un relato basado en vivencias personales, que los autores ponen en las manos de los lectores para invitarlos a vivir la magnífica experiencia que han tenido en la confección de la guía.

Carros de Foc: Travesía de los refugiosNuria García, 2004Sua EdizioakGuía montañera de la Travesía de los refugios Carros de Foc, que tiene como escenario el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El libro describe detalladamente todos los recorridos posibles para realizar esta travesía clásica que discurre por los refugios de este Parque Nacional, así como las distintas modalidades existentes para llevarla a cabo.
Además de esto, encontraremos datos históricos sobre dicha prueba, y una guía completa con información práctica (cómo llegar, oficinas de turismo, refugios, etc..) que será de gran ayuda para los excursionistas. Junto al libro se incluye un mapa despegable (1:50000), y dibujo en perspectiva 3D, de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici realizado por Miguel Angulo.
 
Carros de Foc: La Conquista de las Montañas Encantadas de AigüestortesVictor Luengo, 2009Editorial MilenioCarros de Foc es una exigente carrera de montaña que se desarrolla dentro de los límites del Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, una joya natural única en los Pirineos. En el presente libro se narra un viaje que tiene como objetivo fundamental realizar la travesía de los refugios, los Carros de Foc, profundizando en el conocimiento de estas montañas encantadas, a cuya conquista acudieron los más relevantes pirineístas del momento, grandes pioneros cuyas hazañas han escrito bellas páginas en la historia del montañismo.
Mapa Escala 1:25.000 de la Ruta Carros de FocEditorial AlpinaMapa y guía excursionista por la travesía de los Carros de Foc (Carros de fuego) trazada en el entorno del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, una de las zonas mejor conservadas y de mayor belleza de los pirineos que contienen las comarcas de Els Pallars Sobirá, el Pallars Jussá, el Alta Ribagorça y la Val d’Aran.La travesía que se propone en este libro por Carros de Foc es circular, precisa de 5 a 7 días, para recorrer todo el parque, con etapas que contienen 9 refugios en Saboredo, Colomérs, Restanca, Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina, Josep Maria Blanc, Ernst Mallarfré y Amitges como puntos de inicio y destino.
La guía contiene información de acceso y datos prácticos como la altitud, la comarca a la que pertenecen, los servicios, las plazas y los teléfonos de contacto, entre otros, de todos y cada uno de los refugios que se proponen para seguir el recorrido de Carros de Foc.Todo con fotografías de los refugios en blanco y negro y un utilísimo mapa suelto de la zona, a escala 1:25.000, para llevar y seguir el recorrido de manera fácil y cómoda.
Realizada en cuatro idiomas (castellano, catalán, francés e inglés) por lo que es de utilidad tanto para el viajero nacional que conoce aproximadamente la zona como para el que viene de nuevas desde cualquier parte de España o incluso, del mundo.
 

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16 de Agosto de 2011

     Salimos bien temprano, después de desayunar abundantemente en el salón del refugio Colomina. Aun no había salido el sol y el aire fresco corría haciéndonos olvidar que estábamos en pleno agosto. Después de los inevitables estiramientos comenzamos a caminar realizando la primera parte del trayecto que consistía en rodear el lago Colomina por la orilla que quedaba en frente del refugio. El camino era cómodo teniendo tan solo que sortear algunos pequeños grupos de bloques que más bien servían para ayudar a calentar los músculos. Aproximadamente en veinte minutos llegábamos hasta un segundo lago, el Estany de Mar, separado del primero solo por una pequeña lengua de tierra.

              Ya veíamos delante nuestra el poderoso farallón que nos cerraba el paso, un potente muro de roca llamado el Paso del Oso (pas de l’ós, 2600 mt) que, aparentemente, parece infranqueable. Sin embargo un debil sendero comienza a ascender la pronunciada pendiente, zigzagueante, agarrandose a la roca, buscando lanzarnos hasta algún lugar allá arriba. Poco a poco vamos ascendiendo, por que la inclinación de la cuesta es realmente importante. No es una subida muy larga, pero se ascienden unos doscientos metros sin prácticamente haber desplazamiento horizontal. Cuando se mira hacia abajo la imagen de las oscuras aguas del lago Mar, allá abajo, imponen un poco. La última parte de la subida se realiza, afortunadamente, por unos toscos escalones labrados en la piedra que ayudan asortear las rocas finales.

Paso del Oso, con el Estany Mar abajo y la luna sobre las Palas del Colomina

                Y de repente, el sol. Llevábamos ya bastante rato en la penumbra de la mañana, pero de repente, al atravesar el Paso del Oso, el sol salió a nuestro encuentro iluminando el verde de los prados de alta montaña. El contraste fue deslumbrante, máxime por que se produjo en el momento de superar el primer escoyo de la jornada.

                    Nada más salir del estrecho canuto formado por el Paso del Oso vemos aparecer a nuestra izquierda un magnífico lago, rodeado por una orilla de grisaceos bloques que hace resaltar el azul de sus aguas. Se trata del Estany de Saburó, lago de origen glacial que toma el nombre de nuestro siguiente objetivo: el Collado de Saburó. Vamos bordeando el lago por su orilla derecha, buscando enfilar la cresta de montañas que sale a nuestro paso. El camino, trabajoso, se mueve entre bloques de diverso tamaño. A veces hay camino, a veces hay que saltar entre rocas. poco a poco vamos encontrando el camino ascendente que termina en una loma, que se abre ante el siguiente valle. Estamos en el Collado de Saburó (2667 mt), un poco cansados por la paliza que nos han dado los bloques.

Sobre el Collado Saburó, con el Estany del Cap de Port al fondo

                           La vista es magnífica. Ante nosotros se abre el valle que alberga los hermosos lagos que conducen hasta el refugio Josep María Blanc.

                El primero de ellos, largo, rodeado de oscuras rocas y con incluso alguna coqueta islita, es el Cap de Port. Más allá podemos ver otros pequeños lagos, como charquitos en la lejanía. Después de un descanso comenzamos a descender por la verde lengua de hierba que de forma suave conduce cien  metros más abajo, hasta llegar a la orilla del Cap de Port. esta parte del camino es sencillamente espectacular.

Estany Cap del Port

                      Al estar el lago como hundido y rodeado por roca debemos superar una pequeña cuesta cuando llegamos a su parte final, para rápidamente descender hasta la siguiente laguna, el Estany de Cubeta. Los arroyuelos comienzan a abundar. Hay muchísima agua que se embalsa en pequeñas lagunas de diferente tamaño dando frescor a todo el entorno. Pasamos junto a otros montañeros que aprovechan para hacer un alto y refrescar los pies en una de estas lagunas.

                También nos paramos a charlar durante unos instantes con un muchacho que venía caminando desde la zona de Andorra y se dirigía hacia el refugio Colomina. Nos confesó que había podido ver bastantes animales, en especial ciervos  por la parte del refugio Amitges, cosa que desde luego, deseábamos comprobar.

                  Continuamos caminando. El camino ahora era suave, deslizándose por la verde pradera. Un poste nos indicó la dirección hacía el Blanc, y tambien indicaba la dirección hacia el Mallafré, lo que sugería que en la siguiente jornada deberíamos andar sobre nuestros pasos. Hemos alcanzado el Estany Cubeta y ahora cambiamos nuestro rumbo (que venía siendo mayoritariamente NE) hacia el Este. El Blanc lo tenemos ya a tiro de piedra, pero primero tenemos que avanzar un poco para rodear una colina que lo aparta de nuestra vista. El terreno es un poco lodoso, muy húmedo, por lo que hay que evitar resbalones cuando nuestras botas húmedas tocan de nuevo la roca.  Tras superar un pequeño repecho surge ante nosotros, enmarcado entre grandes montañas, una imponente masa de agua de azul profundo. Se trata del Lago Negro de Peguera (Estany Negre de Peguera). Se encuentra allá abajo, unos cien metros por debajo de nosotros. Y, dado que sabemos que ese camino deberemos recorrerlo de mañana a la vuelta, no nos hace demasiada gracia. La senda sale disparada hacia abajo, al encuentro del lago, entre rocas . En los pasos más complicados se han instalado unos asideros, casi como si se tratara de una vía ferrata, que facilitan el descenso. desde este punto podemos contemplar también el Estany Tort de Peguerá, con la isleta que alberga al refugio al que nos dirigimos. La imagen es sencillamente espectacular.

Estany Tort de Peguera, con la lengua de tierra que alberga al refugio Josep María Blanc

                       Llegamos finalmente al lago y cruzamos por un paso artificial a modo de presa. En realidad este paso divide dos lagos, a nuestra derecha queda el Estany Negre y a nuestra izquierda encontramos las primeras aguas del Estany Tort de Peguera. Al haber  bajado nuestra cota el paisaje se ha enriquecido. Los lagos no están simplemente rodeados de roca gris y pradera verde. Aquí crecen espectaculares bosques formados fundamentalmente por pino negro (Pinus uncinata), el único árbol que puede sobrevivir cómodamente en estas altitudes en la península ibérica. Una vez pasamos este paso artificial entre los dos lagos, subimos una pequeña represa y encontramos una pista que nos conduce, primero a unas casitas y finalmente al majestuoso refugio de Josep María Blanc.

                    Os dejo a continuación con un vídeo con la ruta de este día. Más abajo obtendreis más información sobre el refugio y su entorno.

En el Josep Maria Blanc, en mitad del monte pero con WIFI

          Lo primero que hicimos al llegar al refugio fue sellar nuestros credenciales y confirmar que efectivamente podían hacernos algo de comer, no queríamos tener la misma mala experiencia que en el día anterior. Efectivamente si que podían así que decidimos darnos un homenaje. Como habíamos llegado los primeros y las duchas estaban libres decidimos darnos una ducha (de agua fría), limpiar un poco nuestra ropa y relajarnos un poco. En la cocina nos prepararon unos enormes bocadillos con pan montañero que regamos con una cerveza fresquita. Desde luego aquello era el paraíso.


            El refugio es muy bonito, en dos plantas, acogedor y muy limpio. No hay mucha cobertura para móvil en la zona pero como el refugio cuenta con una red WIFI me las apañé para realizar una  videoconferencia (sin video)  mediante el Skype con Celia para dar nuestro parte de novedades. Por la tarde aprovechamos para pasear por los alrededores del refugio. El paisaje es de una belleza sobrecogedora. El agua turquesa del lago contrasta profundamente con el gris y el verde que lo rodea y el azul profundo del cielo. En ocasiones parecía que estuviésemos contemplando un paisaje tropical más que uno de alta montaña.

             Si decidís realizar la ruta de los refugios en el Parque Nacional de Aigüestortes os recomiendo que planifiquéis el viaje para pasar por este refugio. El descenso hasta su cota y posterior ascenso merece la pena por los servicios y la belleza del lugar. Pasareis una tarde extraordinaria si bajáis hasta el Blanc!.

Características del Refugio Josep Maria Blanc

Plazas: 60
Servicios: Comidas, Cenas, bebidas, mantas, wc y duchas. WIFI, teléfono público. Aceptan pagos con VISA
Teléfono:  973 25 01 08
Cobertura de telefonía movil: No hay mucha pero hay. Si disponéis de Movistar o alguna compañía compatible podéis hablar subiéndoos a una pequeña colina que hay frente al refugio. Preguntad al guarda para que os oriente, aunque de seguro vereis gente tomando el sol en su cima.
Acceso/Salidas: comunicado con el exterior mediante pista que lleva hasta el pueblo de Espot. Los taxis 4×4 pueden llegar perfectamente hasta el mismo refugio.

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La Ruta de los Nueve Refugios

David Buenacasa y Marc Subira, 2006

Editorial Lectio

La ruta de los 9 refugios es más que una guía sobre la ruta de montaña del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,conocida popularmente como Carros de Foc y que pasa por los refugios Ernest Mallafré, Amitges, Saboredo, Colomèrs, Restanca, Joan Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina y Josep Maria Blanc. Es un manual que orienta y ofrece pautas claras y didácticas a los excursionistas sobre cómo realizar dicha ruta.
En este libro hay gráficas de desniveles, coordenadas GPS, mapas en 3 D, fotografías en color… todo ello para completar el cúmulo de información sobre las rutas, los refugios y las ascensiones opcionales desde muchos puntos del trayecto. Se trata de un relato basado en vivencias personales, que los autores ponen en las manos de los lectores para invitarlos a vivir la magnífica experiencia que han tenido en la confección de la guía.

Carros de Foc: Travesía de los refugiosNuria García, 2004Sua EdizioakGuía montañera de la Travesía de los refugios Carros de Foc, que tiene como escenario el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El libro describe detalladamente todos los recorridos posibles para realizar esta travesía clásica que discurre por los refugios de este Parque Nacional, así como las distintas modalidades existentes para llevarla a cabo.
Además de esto, encontraremos datos históricos sobre dicha prueba, y una guía completa con información práctica (cómo llegar, oficinas de turismo, refugios, etc..) que será de gran ayuda para los excursionistas. Junto al libro se incluye un mapa despegable (1:50000), y dibujo en perspectiva 3D, de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici realizado por Miguel Angulo.
 
Carros de Foc: La Conquista de las Montañas Encantadas de AigüestortesVictor Luengo, 2009Editorial MilenioCarros de Foc es una exigente carrera de montaña que se desarrolla dentro de los límites del Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, una joya natural única en los Pirineos. En el presente libro se narra un viaje que tiene como objetivo fundamental realizar la travesía de los refugios, los Carros de Foc, profundizando en el conocimiento de estas montañas encantadas, a cuya conquista acudieron los más relevantes pirineístas del momento, grandes pioneros cuyas hazañas han escrito bellas páginas en la historia del montañismo.
Mapa Escala 1:25.000 de la Ruta Carros de FocEditorial AlpinaMapa y guía excursionista por la travesía de los Carros de Foc (Carros de fuego) trazada en el entorno del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, una de las zonas mejor conservadas y de mayor belleza de los pirineos que contienen las comarcas de Els Pallars Sobirá, el Pallars Jussá, el Alta Ribagorça y la Val d’Aran.La travesía que se propone en este libro por Carros de Foc es circular, precisa de 5 a 7 días, para recorrer todo el parque, con etapas que contienen 9 refugios en Saboredo, Colomérs, Restanca, Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina, Josep Maria Blanc, Ernst Mallarfré y Amitges como puntos de inicio y destino.
La guía contiene información de acceso y datos prácticos como la altitud, la comarca a la que pertenecen, los servicios, las plazas y los teléfonos de contacto, entre otros, de todos y cada uno de los refugios que se proponen para seguir el recorrido de Carros de Foc.Todo con fotografías de los refugios en blanco y negro y un utilísimo mapa suelto de la zona, a escala 1:25.000, para llevar y seguir el recorrido de manera fácil y cómoda.
Realizada en cuatro idiomas (castellano, catalán, francés e inglés) por lo que es de utilidad tanto para el viajero nacional que conoce aproximadamente la zona como para el que viene de nuevas desde cualquier parte de España o incluso, del mundo.
 

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Representación 3D de la ruta


             Nos levantamos a eso de las 6:45 de la mañana, al tiempo que el resto de compañeros de refugio comenzaban a lanzarse desde las literas, Había que estar desayunando para las 7:00, así que no había tiempo que perder. Unos minutos para asearse y directos a la sala principal del refugio donde se servía el abundante desayuno. En media hora habíamos dado cuenta de las viandas y ya solo quedaba ajustar el equipo y ponerse en marcha. Como ya comentamos en la etapa prólogo, no llevábamos nada de comida (salvo alguna barrita energética), esperando llegar a la hora de la comida al refugio de Colomina.

Después de algunos estiramientos iniciamos el camino, tomando la ancha pista que sube por la derecha del refugio.



                            La pista pronto se convierte en un sendero ascendente pero cómodo que nos lleva a través del Bosque de Estany Llong durante aproximadamente 200 metros, momento en el cual el camino comienza a dirigirse hacia el Valle del Dellui. Una vez hemos ganado altura salimos de la umbría del valle y las primeras luces comienzan a iluminar nuestros pasos. Estamos atravesando el Barranco de Les Corticelles, flanqueados a nuestra izquierda por la espectaculares Agujas del Dellui, unas espigadas formaciones rocosas. El nombre de “corticelles” parece derivar del término“pequeño corral o cortijo”.

Valle del Dellui, con las lagunillas en primer plano

        Poco a poco vamos rodeando las agujas para acometer la entrada al Valle del Dellui. Pero antes deberemos atravesar una gran zona formada por bloques, el gran obstáculo de los senderos de Aigüestortes. El camino, tal y como normalmente lo entendemos, desaparece al llegar a este pedregal. Cada puñado de metros encontraremos una baliza de color amarillo que nos ayudará a encontrar la posición desde la que se observa la siguiente baliza. Y así, poco a poco, sin un camino fijo, guiados por la intuición, se va encontrando el camino hasta la salida de este peñascal. En estas zonas de bloques de derrumbe, muy habituales en Aigüestortes, deberemos usar a menudo ambas manos para ir buscando los apoyos necesarios, por lo que en bastantes ocasiones será más cómodo guardar el bastón en nuestra mochila. En la mano el bastón es poco útil y puede facilitar más un tropiezo que un agarre seguro.

Antonio Salinas atravesando el peñascal del Dellui, con las Lagunillas del Dellui al fondo

          Una vez superado el peñascal, momento que nosotros aprovechamos para hidratarnos  un poco, salimos a una estupenda planicie en la que se encuentra el lago del Dellui (Estany Dellui). Este hermoso lago, de origen glacial, tiene la particularidad de tener una península alargada que permite caminar hacia su centro. A partir de este momento el valle comienza a cerrarse y se inicia un pronunciado ascenso de unos 200 metros que conduce poco a poco hasta el Collado de Dellui, a 2577 metros de altitud. Parece ser que el toponimio Dellui tiene procedencia vasca Ote-ili-Oi, que vendria a signigicar algo así como Pueblo de la Abulaga, aunque no hay constancia de antiguos pueblos en esta zona.
                  Lo cierto es que desde el collado se tiene una extraordinaria visión del Valle Fosca por el que transcurriran nuestros pasos en breve. A nuestros pies se extienden, como espejos de un gigante, los lagos de Eixerola y Cubieso. Y más allá el Mariolo y el largísimo Tort. En el collado coincidimos con un nutrido grupo de personas, integrantes de una agrupación senderista barcelonesa, que estaban reposando al igual que nosotros la subida que acabamos de hacer. Mientras nos comíamos una barrita una rapaz sobrevolaba nuestras cabezas lanzando chillidos de advertencia.

Vista desde el Collado del Dellui, con el lago Eixeriola y el Tort al fondo

                    Comenzamos el vertiginoso descenso hasta alcanzar el lago Eixerola siguiendo el camino por su margen derecha hasta llegar al Estany de Mariolo, que quedará a nuestra derecha.  Un canuto de tierra nos separa del largo lago Tort, que toma su nombre del majestuoso y cercano pico  del mismo nombre.  el camino continúa ahora con ligeros subeybajas, siempre siguiendo el margen del Tort. En un momento dado debemos cruzar por encima de la presa que hay levantada cerrando el Barranco del Tort.
                               Ya queda poco para que rodeemos el lago y alcancemos su margen Sur y es en este momento cuando comenzamos a ver personas con poco equipo que se reparten por los diferentes rincones de este espectacular paisaje para disfrutar de un picnic. Esta es la señal ineludible de que el refugio queda ya cerca, y de hecho así es. El camino comienza a ascender suavemente y sigue el curso de unas antiguas vías, aparentemente de vagoneta, que fueron usadas durante las construcciones hidráulicas en la zona realizadas el siglo pasado.

Tras un duro recorrido llegamos por fin al refugio Colomina

                    El refugio queda ya cerca. Poco a poco ganamos cota hasta alcanzar los 2415 metros en los que se encuentra ubicado el refugio. Y cuando este aparece nos quedamos alucinados con el paisaje. Se encuentra en altura, rodeado de cimas y con un espectacular lago (el lago Colomina) a sus espaldas

En el refugio, pero sin comida

Señal montañera cerca del Colomina

            Soltamos las mochilas en el exterior, nos quitamos las botas y ponemos las sandalias que llevamos en la mochila y entramos al interior. Somos los primeros en llegar esa mañana. Aun habiendo salido casi los últimos hemos llegado a muy buena hora. Inocentemente me acerqué al guarda del refugio, un tipo bastante servicial y simpático, y le pregunté si llegábamos bien para la comida. Con cara sorprendida me miró y me dijo, “¿Comida? Aquí no hacemos comida.
           “Cómo que no“, le digo “Si en el refugio nos dijeron que podíamos comer aquí, de hecho no hemos traído comida. Tenemos que comer algo. Hemos andando mucho”
             “Pues aquí no hacemos comida”, responde, “tenéis que llamar al Llong a ver que os dicen“.
              Menuda cara de imbécil tengo en ese momento. No me lo puedo creer. Nos han mandado por mitad de la sierra sin comida y sin posibilidad de comer en destino. Evidentemente llamo al Llong y le cuento la película, pero parece ser que les cuesta reconocer el error cometido y lo achacan a un mal entendido. naturalmente que lo entendimos mal. O no lo explicaron bien. Entiendo que a unos que se acaban de incorporar a la dinámica de esa ruta hay que dejarle claro, pero bien claro, que es el refugio donde duermes el que te tiene que preparar la comida del día siguiente (picnic) y no al que llegas. Y por supuesto, hay que indicar bien claro (que a mi no me lo dijeron en ningún momento) que no hay comida en destino. En fin, sea como fuere, estábamos a casi dos mil quinientos metros, sin comida y cansados.
                 Me volví hacia el guarda del Colomina, el único que parecía sensato en todo ese lío y me puse en sus manos. Con acierto nos sugirió lo siguiente. El podía darnos en ese mismo momento el picnic que deberíamos llevarnos al día siguiente y pedir que nos dieran de comer en el Josep Maria Blanc, que alli si que daban de comer.
                  Nos pareció una buena solución. Al menos resolvíamos el problema que era de lo que se trataba. Nos salimos al exterior del refugio con nuestra bolsita y nos dispusimos a comernos el bocadillo disfrutando de las singulares vistas del Barranco del Jou.
                    Una vez con el estómago lleno salimos a dar una vuelta por la orilla del Colomina. Juan llevaba en su bolsillo su tinwistle, traido desde la isla Esmeralda, desde Eirinn, así que nos pusimos a andar. Según los folletos explicativos estaba prohibido tocar con instrumentos musicales en el parque, por lo que debíamos alejarnos bastante del refugio para encontrar una zona tranquila en la que poder disfrutar de la música sin que nos cayera una multa. Encontramos el lugar y Juan comenzó a lanzar aires y jigs por su instrumento. Curiosamente y de forma inesperada el lago formaba un anfiteatro natural debido a las cumbres que lo rodeaban, provocando una gran reverberación en los sonidos. La sorpresa es que cuando Juan dejaba de tocar desde muy lejos llegaban los vítores y los aplausos. Nos moríamos de la risa, por que de verdad que nos habíamos ido muy lejos para no molestar a nadie.
                 Comenzó a caer la tarde, así que volvimos para disfrutar de la cena en el salón del refugio. Al día siguiente debíamos cruzar dos collados, incluyendo el Paso del Oso, por lo que había que descansar bien.
                 Os dejo ya con el vídeo de esta jornada. Más abajo encontrareis lecturas y enlaces de interés por si os decidís a hacer esta etapa.

Características del Refugio Comina

Refugio Colomina

Plazas: 40
Servicios: Cenas, bebidas, mantas, wc y duchas (dos y dos, por lo que hay que hacer cola)
Teléfono:  973 25 20 00
Cobertura de telefonía movil: No hay mucha pero hay. De las principales compañías. Poneos en el exterior del refugio, mirando al barranco, junto a los ventanales.
Acceso/Salidas: comunicado con el exterior mediante el teleférico que sube hasta el Estany Gento  desde el Pantano de Sallente. Desde este ultimo hay una carretera que une con la zona de Semterada/Capdella

Lecturas Recomendas

La Ruta de los Nueve Refugios

David Buenacasa y Marc Subira, 2006

Editorial Lectio

La ruta de los 9 refugios es más que una guía sobre la ruta de montaña del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,conocida popularmente como Carros de Foc y que pasa por los refugios Ernest Mallafré, Amitges, Saboredo, Colomèrs, Restanca, Joan Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina y Josep Maria Blanc. Es un manual que orienta y ofrece pautas claras y didácticas a los excursionistas sobre cómo realizar dicha ruta.
En este libro hay gráficas de desniveles, coordenadas GPS, mapas en 3 D, fotografías en color… todo ello para completar el cúmulo de información sobre las rutas, los refugios y las ascensiones opcionales desde muchos puntos del trayecto. Se trata de un relato basado en vivencias personales, que los autores ponen en las manos de los lectores para invitarlos a vivir la magnífica experiencia que han tenido en la confección de la guía.

Carros de Foc: Travesía de los refugiosNuria García, 2004Sua EdizioakGuía montañera de la Travesía de los refugios Carros de Foc, que tiene como escenario el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El libro describe detalladamente todos los recorridos posibles para realizar esta travesía clásica que discurre por los refugios de este Parque Nacional, así como las distintas modalidades existentes para llevarla a cabo.
Además de esto, encontraremos datos históricos sobre dicha prueba, y una guía completa con información práctica (cómo llegar, oficinas de turismo, refugios, etc..) que será de gran ayuda para los excursionistas. Junto al libro se incluye un mapa despegable (1:50000), y dibujo en perspectiva 3D, de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici realizado por Miguel Angulo.
 
Carros de Foc: La Conquista de las Montañas Encantadas de AigüestortesVictor Luengo, 2009Editorial MilenioCarros de Foc es una exigente carrera de montaña que se desarrolla dentro de los límites del Parque Nacional de Aigüestortes y Sant Maurici, una joya natural única en los Pirineos. En el presente libro se narra un viaje que tiene como objetivo fundamental realizar la travesía de los refugios, los Carros de Foc, profundizando en el conocimiento de estas montañas encantadas, a cuya conquista acudieron los más relevantes pirineístas del momento, grandes pioneros cuyas hazañas han escrito bellas páginas en la historia del montañismo.
Mapa Escala 1:25.000 de la Ruta Carros de FocEditorial AlpinaMapa y guía excursionista por la travesía de los Carros de Foc (Carros de fuego) trazada en el entorno del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, una de las zonas mejor conservadas y de mayor belleza de los pirineos que contienen las comarcas de Els Pallars Sobirá, el Pallars Jussá, el Alta Ribagorça y la Val d’Aran.La travesía que se propone en este libro por Carros de Foc es circular, precisa de 5 a 7 días, para recorrer todo el parque, con etapas que contienen 9 refugios en Saboredo, Colomérs, Restanca, Ventosa i Calvell, Estany Llong, Colomina, Josep Maria Blanc, Ernst Mallarfré y Amitges como puntos de inicio y destino.
La guía contiene información de acceso y datos prácticos como la altitud, la comarca a la que pertenecen, los servicios, las plazas y los teléfonos de contacto, entre otros, de todos y cada uno de los refugios que se proponen para seguir el recorrido de Carros de Foc.Todo con fotografías de los refugios en blanco y negro y un utilísimo mapa suelto de la zona, a escala 1:25.000, para llevar y seguir el recorrido de manera fácil y cómoda.
Realizada en cuatro idiomas (castellano, catalán, francés e inglés) por lo que es de utilidad tanto para el viajero nacional que conoce aproximadamente la zona como para el que viene de nuevas desde cualquier parte de España o incluso, del mundo.
 

Enlaces de Interés


14 de agosto de 2011

           Por fin había llegado el día. Llevábamos casi cuatro meses atando los diferentes cabos que nos permitirían recorrer el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio durante una semana  de trekkin por paisajes espectaculares. Así pues, a las seis y media de la mañana estaba Juan Antonio Rodríguez, compañero de aventura, en la puerta de mi  casa dispuesto a iniciar la primera parte de la aventura: un viaje de locos, a toda velocidad, hacia el Norte.

De Granada al Refugio de Estany Llong en 13 horas

         El rompecabezas exigía establecer una serie de conexiones de medios de transporte público capaces de llevarnos desde Granada hasta las proximidades del refugio de Estany Llong, separados casi 800 km a vuelo de pájaro. Dado que no hay aeropuertos en las inmediaciones de nuestro destino y que las pocas combinaciones existentes no permitían salir desde aeropuertos más alejados, la única opción que se presentó como factible fue atravesar el territorio español mediante el AVE, el ferrocarril más rápido en nuestro territorio, y realizar las conexiones menores cerca de destino mediante autobuses y taxis.

         Inicialmente teníamos preparada la conexión hasta la estación de Antequera, lugar por donde pasa el AVE actualmente con dirección a Barcelona, mediante un tren de cercanías que salía desde la estación de tren de Granada. Unos pocos días antes de nuestro viaje nos dimos cuenta de que podríamos haber cometido un error de importancia, ya que el tren que va de Granada a la Estación de Tren de Antequera no conecta con la estación de tren por la que pasa el AVE. Por que la confusa información de RENFE mencionaba a la estación del AVE como Estación de Antequera Santa Ana, cuando lo cierto es que esa estación está alejada de Antequera por lo menos 25 kilómetros. Por que nuestros políticos han decidido, por misteriosas razones, situar una estación de carísima construcción por la que pasa un medio de locomoción de gran importancia y de elevado coste tecnológico, en medio de la nada. Y luego, claro, siempre hay quien se queja de que lo usa poca gente.

             En fin, al menos nos enteramos a tiempo. En el coche de Juan salimos disparados, a eso de las 6:30 de la mañana, hacia Antequera. El día comenzaba a desplegarse y en la radio del coche sonaba la ecléctica y vibrante música de Hande Yener , cantante turca situada entre las favoritas de Juan. Llegamos a la Estación de Tren de Antequera (la de siempre) a eso de las 7:30, aparcando el vehículo en su parking gratuito. Llamamos a un taxi y, afortunadamente, en menos de tres minutos lo teníamos junto a nosotros. Viajando en el taxi nos dimos cuenta de la enorme distancia que separa a la estación de Antequera de toda la vida con la hiperfuturista estación de Antequera Santa Ana y el error que podríamos haber cometido si llegamos a coger el tren de cercanías.

                     Poco después de las ocho de la mañana estábamos ya en la estación del AVE aguardando el paso de esta espectacular máquina. Con puntualidad matemática nos subíamos al AVE a las 8:50 y ocupábamos nuestros asientos. Pronto nos sorprendimos por la velocidad que alcanzaba el vehículo, superando en ocasiones los 300 Km/hora. Asientos cómodos, amplios y con buena atención. Así comenzamos a avanzar hacia el norte, viendo extenderse los paisajes del país a nuestro paso.

                     Hacia las 13:00, parece increíble, estábamos en Lérida. Teníamos un par de horas para localizar la estación de autobuses y comer algo. Lo primero fue relativamente fácil. Había memorizado aproximadamente el mapa de la pequeña ciudad catalana y sabía que debíamos subir por un paseo amplio, la Rambla de Ferran, para encontrar la estación de autobuses de Lerida. Cuando la localizamos fue algo decepcionante. Parecía una estación de autobuses de hacía cuarenta años, por lo menos, con poca o ninguna información. Nos acercamos al punto de información y nos encontramos con un trabajador sudamericano, tumbado literalmente sobre un banco, que paso kilo y medio (dicho en andaluz) de proporcionarnos información. A la sencilla pregunta de “¿En que andén para el autobús para Pont de Suert?”, el desganado trabajador, sin levantarse, sin mirarnos,  perfectamente tumbado, nos dijo casi a regañadientes: ” Andenes del 1 al 20″. Claro, la estación solo tiene veinte andenes. Bendita ayuda. Cuanta gente hay con gana de trabajar y cuanto inutil hay trabajando…

                  Encontramos un pequeño bar cerca de la estación donde pudimos pedir que nos hicieran unos bocadillos. Ya con el estómago lleno volvimos a la estación de autobuses, donde aguardamos alguna señal que indicara la llegada de nuestro autobús. Y al final llegó, un pequeño autobús sin demasiadas señales aparcó en un extremo de la estación. Salimos corriendo, le enseñamos los billetes al simpático conductor y cargamos las mochilas en el maletero.

                    Nuestro objetivo era llegar a Boí, un pequeño pueblecito incrustado en las montañas del parque nacional. No por nada especial, lo cierto es que hay múltiples accesos al parque ya que cada refugio esta bien conectado con el exterior mediante pistas que conducen a pueblos cercanos. Por lo tanto prácticamente desde cada uno de los pueblos perimetrales del parque hay un buen acceso al mismo. Nosotros habíamos seleccionado Boí, simplemente por que los horarios y conexiones de los diferentes medios que teníamos que utilizar hacían más practicable este punto de acceso.

                 El autobús inició su salida atravesando inicialmente la zona suburbana de Lérida, donde pudimos apreciar una abundantísima población inmigrante (y la casi ausencia de nacionales), producto de la economía agrícola de la región. Pero poco a poco el hostil paisaje urbano fue dando paso al espectacular verdor norteño del pirineo. Serían las 17:30 cuando conseguimos llegar a Pont de Suert, un pueblo que ya comenzaba a respirar el aire de las montañas cercanas. En este cruce de caminos, y tras apearnos apresuradamente del renqueante autobús, procedimos a llamar a un taxista que habíamos localizado previamente desde Granada y que no tardó ni diez minutos en estar frente a nosotros, dispuesto a llevarnos hasta nuestro siguiente destino, la Vall de Boí y más concretamente el pueblecito desde el que debiamos coger nuestro siguiente medio de locomocíón: Boí.

                   Tras media hora el taxi nos dejaba en la plaza principal de Boí, lugar desde el que parten los 4×4 que llevan, por ser los únicos autorizados, hasta la entrada del parque. Tras sacar los correspondientes billetes (solo de ida, como en las buenas pelis de aventuras), nos montamos en el 4X4 (solo nosotros dos, a esas horas ya nadie subía al parque) y comenzamos a subir por la serpenteante pista que lleva hasta el inicio del sendero. Una suave lluvia comenzó a caer sobre nosotros, aunque afortunadamente cesó cuando nos apeamos del vehículo al llegar a la caseta informativa que sirve de fin de trayecto para el servicio de 4×4.

                 Nos ajustamos las mochilas, abrimos los  bastones y comenzamos a andar. La aventura comenzaba en ese momento.

Sendero hasta el refugio de Estany Llong

Ruta de 4 kilómetros hasta el Refugio

          Comenzamos a caminar por un amplio sendero, inicialmente en suave descenso para luego comenzar a planear de forma ascendente hasta alcanzar una zona amplia conocida como Planell d’Aigüestortes. Pasamos junto a una pequeña fuente, la Fuente del Paso, en la que se puede rellenar las reservas de líquido si fuera necesario.

             A derecha e izquierda se alzan formidables montañas que parecen vigilar nuestro paso. Todo esta cubierto por un suave verdor, refrescado por la ligera lluvia de esa tarde. A nuestra derecha se alza el Dellui con el amplio corredor que forma el Valle del Dellui y que conduce hasta el collado por el que pasaremos al día siguiente. Por lo pronto el camino es extremadamente suave, muy cómodo y perfectamente señalizado. de vez en cuando se pasa por pasarelas de madera que permiten sortear los numerosos riachuelos y meandros del recorrido.

           Finalmente el camino nos lleva hasta una zona más amplia conocida como los Prados de Aiguadassi (del latín Aqua Nasce, “el agua que nace”) en la que debemos pasar por una larga pasarela que evita que pisemos el suelo semiencharcado por los diversos riachuelos que confluyen en aquel punto. Cuando abandonamos la pasarela un cartel nos indica que el camino se divide. Si vamos hacia la izquierda nos encontraremos con el temible paso del Contraix. Hacia la izquierda está nuestro destino, el refugio de Estany Llong. Seguimos las indicaciones, que nos llevan nuevamente a una amplia pista que asciende durante aproximadamente diez minutos de marcha, hasta encontrarse directamente con el refugio.

        Cuando entramos al refugio todo el mundo estaba sentado y ya estaban disfrutando de la legendaria cena que se suele dar en esto albergues montañeros. Nos acercamos a la pequeña oficinita del refugio, que también sirve de cocina y les explicamos quienes eramos y que teníamos reserva para esa noche. Con un parloteo monótono el guarda nos echo un poco en cara que llegáramos a las 19:30 cuando la cena se sirve a las 19:00. Le explicamos por encima desde donde veníamos aquel día, la dificultad de las múltiples conexiones que tuvimos que realizar y que habíamos advertido a la organización que quizás llegáramos unos minutos tarde por eso mismo.

       Nos indicaron donde sentarnos (los únicos huecos libres) y comenzamos a comer. Estábamos satisfechos por haber llegado, aunque aquel frío y metódico recibimiento ya nos avisaba que el ambiente que ibamos a respirar era un poco diferente (o mucho) al ambiente montañero al que estábamos acostumbrados. En Sierra Nevada los refugios son eso, refugios, nunca se pone una cara rara cuando un montañero llega a una hora intespestiva. Pero aquí todo esta milimétricamente calculado, supongo que para poder manejar la enorme afluencia de público en ese recorrido. Sin embargo todo aquello no hacia sino dejarnos un cierto gustillo amargo, programado, como si hubiésemos aterrizado en una especie de “resort  de la montaña”. El guarda nos preguntó si íbamos a querer picnic (una bolsa con comida para el camino) para el día siguiente. Ante la pregunta condicional malinterpretamos que en el refugio de destino, si llegábamos a una hora prudente, podrían darnos de comer. Por tanto yo le pregunté si llegaríamos en hora de que nos dieran de comer en el siguiente refugio. El guarda, sabiendo que saldríamos para las 8 de la mañana nos aseguro que no tendríamos ningún problema. Craso error, pero eso lo descubriríamos al día siguiente.

     En aquella primera cena conocimos ya a unas personas magísimas que nos iríamos encontrando a lo largo de todo el recorrido en los días siguientes: Sever y Montse, dos montañeros (posteriormente descubriríamos que también rockeros) de Barcelona con los que pudimos charlar de montaña, andaluza y catalana. Sin darnos cuenta acabamos con la opípara cena, así que nos dispusimos a dar un paseo por el exterior haciendo tiempo para llegar a la hora del silencio y nos tuviéramos que ir  al dormitorio comunitario. Al día siguiente nos aguardaba la primera jornada en serio, una larga caminata atravesando el Collado de Dellui hasta llegar al refugio de Colomina.