Archivos de la categoría ‘Cursos y Formación’


avalanchas

                 Hablábamos en nuestra anterior entrada de lo importante que es el viento para nuestras actividades de montaña. Es el gran moldeador, el gran hacedor de nuestro campo de juego. Como ya dijimos también en gran medida es el responsable del peor enemigo del montañero, ese monstruo voraz que acecha agazapado en las laderas de sotavento. Es hora pues de que empecemos a meternos en harina y comencemos a estudiar a nuestro enemigo.

                Básicamente podemos distinguir dos tipos de avalanchas: avalanchas de nieve suelta y avalanchas de placa. Las avalanchas de nieve suelta ocurren cuando la nieve en superficie comienza a desprenderse desde un punto arrastrando nieve en su caída. Típicamente tiene una distribución triangular, parte de un punto original más o menos pequeño que se va ampliando a medida que va arrastrando nieve y haciéndose más grande a medida que desciende, Es de carácter superficial y entraña menos peligro, que viene marcado por la distancia existente al punto inicial. Como esta avalancha crece según va arrastrando la nieve es fácil de comprender que cuanta más distancia nos separe del origen más volumen de nieve impactará contra nosotros. De igual manera, a medida que la masa nívea desciende, el ancho del muro de impacto va aumentando.

AvalanchaNieveSuelta

              Las avalanchas de placa por su parte tienen su origen en el fallo estructural de la parte profunda del sustrato níveo, produciendo un desgarro completo y en bloque de la superficie, normalmente de forma rectangular, Son las avalanchas más peligrosas por el volumen de nieve que desplazan, por el espacio que cubren y por los daños que ocasionan.

Avalanchaplaca

        Dentro de las avalanchas de placa se distinguen a su vez tres tipos:

  • Avalanchas de Placa Blanda: Nieve nueva, poco compactada
  • Avalanchas de Placa Dura:  Nieve muy compactada y de mayor densidad.
  • Avalanchas de Placa Húmeda:  El bloque desprendido contiene una gran cantidad de agua.

La velocidad de estos últimos es menor que en los casos de nieve seca, pero su peligrosidad es mucho mayor ya que al tener mayor densidad la fuerza de su impacto es mucho mayor.

Movimiento del Manto Nivoso

Como ya hemos hablado con anterioridad el manto nivoso es un elemento de gran dinamismo debido a las tensiones a las que se ve sometido. Básicamente hay tres tipos de movimiento en el manto:

  • Movimiento de Compresión: Es el movimiento producido en la linea vertical y normalmente provocado por el propio peso del manto. Tiene un efecto comprensivo y bajo él los granos tienen a agregarse unos a otros. Este movimiento asienta el manto y le da estabilidad, ya que a largo plazo incrementa la dureza y la densidad.
  • Movimiento de Tensión: Es el movimiento producido en la linea horizontal. y bajo su efecto los granos se disgregan y se separan.
  • Movimiento de Cizalladura: Bajo este movimiento los granos son forzados a ir en direcciones contrarias, creando gran tensión al sistema. Las avalanchas de nieve suelta o de placa se deben siempre a un fallo estructural del manto provocado por un movimiento de Cizalladura

Movimientosdelmanto

   Otro movimiento determinante de las condiciones de la nieve es el que se conoce como Movimiento Lento de la Nieve. Este movimiento se produce debido a que la nieve en si misma es un material poroso y los copos de nieve tienden a recolocarse anulando los espacios libres entre ellos, gracias al efecto de la gravedad. El hecho de que se elimine el espacio vacío (aire) entre los copos aumenta la densidad de la nieve y la dureza de la misma, según incrementa la profundidad del manto níveo. Entendemos por densidad a los kilogramos de peso de un material reunido en un metro cúbico (Kg/m³). Usualmente la nieve estacional puede oscilar en unas densidades que van de los 30 a los 600 Kg/m³. A más densidad mayor dureza del material y por ende, a mayor dureza mayor densidad de la nieve. La dureza es una medida de la resistencia de un material, en este caso la nieve, a la compresión, y se mide en Newtons (medida de fuerza) por unidad de superficie: N/m². Un Newton por Metro cuadrado equivale a un Pascal.

        La dureza del manto normalmente y al igual que la densidad, aumenta con la profundidad y suele ser un elemento de evaluación de riesgos de avalancha. Para determinar la dureza de la nieve se utiliza un instrumento de superficie conocida que aplica una fuerza conocida a la superficie del manto. Dependiendo de la superficie necesaria para penetrar el manto habrá más o menos dureza. Sin embargo, y aunque lógicamente es más impreciso, existe un sistema casero de determinar la dureza del manto y por tanto el riesgo de avalancha. Veamos como realizarlo.

Test de Compresión del Manto Níveo Utilizando una Pala

         Más adelante tendremos oportunidad de comentar que la pala de rescate debe ser un elemento obligatorio en la mochila de todo montañero. Pero ahora la tendremos en cuenta para la realización de este test. Para la realización del mismo nos desplazaremos hasta la zona que queremos testear, usualmente como ya hemos visto a sotavento de la cresta. Obviamente, como estamos realizando una prueba en una zona de potencial peligro, las personas que lo realicen deberán extremar las precauciones. Localizaremos una zona en la que haya una profundidad máxima de 120 cm y procederemos a apartar la nieve, cortándola con el filo de la pala y sacándola hacia afuera hasta crear una columna de 30×30 cm (aproximadamente  una vez y media el ancho de una pala de rescate estandar). Este bloque de nieve será el que nos servirá para realizar el test y sobre el colocaremos el ala de la pala, sin el mango. El test consiste en realizar varias series de golpecitos (diez golpecitos por serie), cada vez de mayor intensidad, hasta ver cuando el bloque se desmorona.

Test PalaLas series son como siguen:

  • Primera serie: 10 golpecitos realizados  con un movimiento de muñeca y golpeando solo con la punta de los dedos
  • Segunda serie: 10 golpes realizados con un movimiento de muñeca y golpeando con la las primeras articulaciones de los dedos.
  • Tercera serie: 10 golpes con  toda la palma de la mano y realizados con todo el brazo extendido, con un movimiento desde el hombro.

Los resultados del test nos revelan la dureza del manto níveo y por tanto los riesgos de avalancha.

Resultados test de pala            La anterior tabla, reforzada con los colores de nivel de peligro de avalancha homologados, nos muestra lo fácil o difícil que puede ser una ruptura del manto, y por tanto el nivel de riesgo de aludes. Este valor lo debemos sumar a las otras consideraciones del medio que debamos tener en cuenta (desnivel de la pendiente, paso de esquiadores  o montañeros que corten la placa, etc).

Fallo por Cizalladura del Manto Níveo

        Para comprender las fuerzas actuantes durante una cizalladura debemos descomponer los diferentes vectores de fuerza que operan sobre el manto:

      Gravedad: Actúa de forma vertical por el propio peso de la nieve.

      Compresión: Actúa en dirección  al terreno que subyace bajo la nieve.

      Deformación: Actúa paralelamente al terreno en función del ángulo de inclinación de la pendiente.

grafico fuerzas cizalladura              Estas fuerzas generan tensiones en el manto. Las tensiones de compresión otorgan estabilidad al manto, mientras que las de deformación crean inestabilidad. Mientras las tensiones compresivas sean superiores a las de deformación el manto se mantendrá estable y seguro, pero a medida que las tensiones de deformación se hacen predominantes las probabilidades de avalancha aumentan. Las tensiones de compresión podemos medirlas, de alguna forma, con el test de dureza con pala al que antes hacíamos referencia, mientras que las tensiones de deformación vendrán en gran medida marcadas por ángulo de inclinación del terreno. En este sentido podemos decir que los aludes de placa son relativamente raros en inclinaciones inferiores al 25%, mientras que para inclinaciones mayores el riesgo aumenta exponencialmente.

     En lineas generales podemos reducir los elementos que influyen en las tensiones que mantienen estable al manto en dos: Cohesión y Fricción.

      La cohesión de la nieve nos indica el tipo de alud que se puede producir. Ante una nieve poco cohesionada, suelta, lo más probable es que se produzca un alud de nieve suelta, ya que no existe la suficiente fuerza cohesionadora para que se generen los bloques de nieve del alud de placa. La nieve seca poco cohesionada se genera cuando se dan estas condiciones:

  • Temperatura: Las temperaturas frías generan de forma muy lenta uniones o ligaduras entre los copos.
  • Ausencia de Viento: La nieve cae sin ser influida por ninguna fuerza que la apelmace en un punto.
  • Baja Densidad: Indica un bajo número de uniones

     Cuando la nieve se vuelve húmeda, por cambio estacional o influencia de vientos cálidos, la cohesión disminuye drásticamente, debido a que las ligaduras y uniones de los copos se funden, pudiendo alcanzar un nivel cero de cohesión. La nieve húmeda, por tanto, es candidata perfecta para los aludes de nieve suelta.

      El otro elemento de importancia, la fricción, se refiere al rozamiento existente entre dos capas diferentes del manto. Esta fricción depende del tamaño y forma de los copos de nieve, del contenido en agua y del peso del manto. Estos factores influyen en que las diferentes capas estén suficientemente trabados o por contra se deslicen unas sobre otras. La fricción, que es cero en superficie, se va incrementando conforme se gana en profundidad. Cuando la fricción y la cohesión son bajas en niveles profundos del manto existe riesgo de avalanchas de placa.

Profundizando en las Avalanchas de Nieve Suelta

          Como veíamos al principio de esta entrada, las avalanchas de nieve suelta son avalanchas superficiales de nieve, fácilmente reconocibles porque partiendo de un punto la nieve arrastrada creando una forma triangular. En este tipo de avalancha la estructura del manto no ha fallado, sino que es la cohesión de la nieve la que, al superar la pendiente el ángulo crítico (denominado ángulo de reposo) comienzan a caer. El ángulo de reposo para cada pendiente varía según la forma del grano, su temperatura o su contenido en agua. Por tanto lo que por la mañana puede ser un ángulo de reposo suficiente para contener la nieve, con el paso de las horas y el calentamiento y metamorfización de los granos puede convertirse en insuficiente y generar una caída de nieve.

           De forma natural estas avalanchas se pueden producir por el aumento local de la temperatura en un punto (por eso son frecuentes cerca de resaltes o salientes de roca) o por la caída de una roca. Un esquiador o montañero también puede mover el volumen de nieve suficiente para alterar el ángulo de reposo en un punto, generando un punto inicial de avalancha.

          En general, como el volumen arrastrado de nieve es menor que en los casos de alud de placa, se considera a este tipo de avalanchas menos peligrosas y en última instancia beneficiosas. Son beneficiosas por que de forma natural descargan volumen de nieve evitando la formación de futuros aludes de placa. Sin embargo no hay que olvidar que las avalanchas de nieve suelta son un peligro suficiente para carreteras y vehículos y que ellas mismas, si bien protegen de avalanchas de placa en cotas superiores, pueden ser el detonante de una avalancha de placa en cotas inferiores.

Avalanchas de Placa: Morfología

            Por todo lo anterior creo que ya queda claro que las avalanchas de placa son el gran enemigo, el gran monstruo acechante. Y esto es así por la violencia y el enorme volumen de material que se desplaza.  Una placa de nieve es una zona de nieve cohesionada, un gran bloque de material que descansa junto a otra capa más débil donde reside la zona de fractura. La placa de nieve genera la avalancha de placa cuando su perímetro se corta, por diferentes causas, separándola de la capa débil a la que estaba unida y provocando la descomposición de la misma.

Partes de una Placa de Nieve

  • Superficie de Deslizamiento: Es la superficie sobre la que se desliza la placa, puede ser el terreno o una capa profunda del manto.
  • Flancos: Son los laterales izquierdo y derecho de la placa, fracturados debido al movimiento descendente de la placa.
  • Corona: Parte superior de la placa, normalmente en ángulo recto con la superficie de deslizamiento. La fractura de ésta, que origina un corte desde la superficie hasta el fondo, origina el descuelgue de la placa y su deslizamiento hacia abajo.
  • Stauchwall: Borde inferior. Usualmente desaparece al descender la placa.

Avalanchas de Placa: Elementos Caracteriales

         La experiencia nos ha permitido identificar una serie de elementos necesarios para que se produzcan Avalanchas de placa. El primero de ellos es obviamente el ángulo de la pendiente. De forma intuitiva es fácil de entender que un mayor ángulo necesita una mayor fuerza de cohesión para sostener la placa. Sin embargo, aunque esto es cierto, la observación detenida nos dice algo más.  Si bien es cierto que en ángulos inferiores a 25° la tensión no es suficiente para generar fallos por cizalladura, también observamos que para ángulos superiores a 55° la propia descarga rutinaria de nieve suelta evita normalmente la generación de placas. No obstante esto último no funciona siempre, y el paso de esquiadores o montañeros pueden provocar, incluso atravesando un terreno horizontal o con poca pendiente, un fallo en placas superiores muy inestables. En estos casos la cizalladura corre por debajo de la superficie y ladera arriba hasta cortar la placa más arriba.

               De todo lo anterior podemos resumir, en base a los datos recogidos, que las pendientes con más riesgo son aquellas que se mueven entre los 25° y los 55°, con un  pico de intensidad que podríamos establecer en los 40°.

             Otro factor que influye en el desprendimiento de la placa es el espesor de la corona. Los diferentes análisis parecen apuntar a que las placas con mayor probabilidad de desprendimiento son aquellas con unas coronas de espesores que oscilan entre los 70 cm y el metro y medio. Las coronas más gruesas parecen más resistentes al desprendimiento, que solo suele suceder mediante el empleo de explosivos.

              La densidad de la nieve también indica la fuerza estructural de la placa. Se trata siempre de nieve cohesionada, en la mayoría de los casos por acumulación por efecto del viento o bien por nieve antigua con buenas uniones entre sus copos. El defecto propiamente está en que este bloque bien cohesionado está unido a zonas débiles.

             La dureza de la placa engloba tanto a placas muy blandas hasta placas muy duras. La dureza de la placa determinara el tipo de avalancha de placa que tendremos. Las placas duras generan avalanchas de placa formadas por grandes bloques, mientras que las placas blandas se deshacen en un muro de polvo níveo.

                   La temperatura también es un factor influyente. En general las temperaturas frías aportan estabilidad a la placa y son indicadores de cielos despejados que no aportaran nueva nieve a las zonas de riesgo. El aumento de temperatura elimina enlaces, como hemos visto, que pueden generar zonas de fractura.

                  En lineas generales esta entrada ha servido para describir a que nos enfrentamos, mientras que en nuestra anterior entrada procurábamos describir las condiciones meteorológicas que originaban las condiciones de peligro. En la próxima entrada espero avanzar un poco más. Veremos el terreno y su influencia en los aludes.



Mojon del Trigo

          Como montañeros de altura nuestras sendas nos conducen casi siempre por inmensos paisajes, alejados de la seguridad de las estaciones de esquí. Ese paisaje, de una brutal belleza, esconde un peligro dormido en sus entrañas que puede segar nuestra vida o la de nuestros compañeros de cordada: el alud, que como un feroz animal permanece emboscado esperando que alguien pase por la trampa tendida.

         Es necesario que la comunidad montañera sea consciente del peligro real al que nos enfrentamos. Mis rutas de montaña normalmente se realizan en el Parque Nacional de Sierra Nevada, un magnífico macizo montañoso de más de 2000 Km2 y poseedor de la mayor altitud, después de los Alpes, en el continente europeo. Sin embargo, su cercanía con la ciudad (no dista más de 30 Km de la ciudad de Granada) y su relativa accesibilidad, logra crear una falsa sensación de seguridad entre sus visitantes, casi como si de un parque periurbano se tratase. En Febrero 2011 John, Salvador y Julio salieron con la intención de hacer una travesía invernal hasta el Veleta. Conocedores del medio reconocieron el peligro inminente que guardaba el Corral del Veleta, así que decidieron darse la vuelta. En su retorno, casi cuando estaban finalizando la ruta, y mientras se encontraban en las proximidades de la cabecera del San Juan (cerca ya del Mojón del Trigo), la cornisa nívea se desplomó sobre ellos. Salvador, uno de los supervivientes, recordaba así lo sucedido: “John iba primero y nos había dicho que nos separáramos bastante como medida de seguridad, alrededor de 10 metros cada uno. De pronto escuché como tres truenos, miré a John un instante y luego me giré. Entonces vi como si una ola del mar se viniera contra nosotros y traté de recordar las conocimientos para este tipo de situaciones. Aunque nunca estás preparado para algo así, me tiré como si del mar se tratara y comencé a mover los brazos para mantenerme en la superficie y conseguir tener espacio para respirar. Cuando por fin paró, me di cuenta de que tenía comunicación con el exterior y pude hacer algo. Lo primero que hice fue llamar al 112 y de inmediato comenzaron a socorrernos“.

            La Guardia Civil elaboró el siguiente vídeo simulando las condiciones de la tragedia.

           Desgraciadamente aquel alud supuso la muerte para uno de sus integrantes. John desapareció bajo el manto blanco y pese a los esfuerzos por encontrarle de los diferentes equipos de rescate, hubo que esperar meses, concretamente al 18 de mayo, hasta poder encontrar su cuerpo a 400 metros del punto en el que fue engullido. Era un montañero experto, de hecho tomó algunas medidas para preservar la seguridad del grupo. Entonces ¿que es lo que falló?

       Nuestra montaña mata. Sus suaves laderas esconden la potencia salvaje del invierno. Las enormes acumulaciones de nieve provocadas por los recientes temporales de invierno y las súbitas subidas de temperatura crean  un terreno cada vez más inestable e inseguro. Es por ello que los amantes de la alta montaña debemos ser algo más que senderistas de altura. Nos enfrentamos a un enemigo bello, hermosamente mortal, y es una obligación aprender como respira, distinguir las ligeras variaciones de su gélido aliento. Luchar, en definitiva, por nuestra vida y por la de nuestros compañeros.

            Las presentes líneas, que se sucederán en varias entradas, están destinadas a transmitir aquellos conocimientos que he adquirido a mis compañeros de cordada, en definitiva los garantes de mi propia seguridad. Espero que la información aquí reunida les sea de ayuda a ellos y a todo aquel que acabe su navegación en este humilde blog.

Nivología: Conociendo la Nieve

             Al igual que un marino reconoce el estado futuro de la mar por los ligeros matices que lee en el horizonte, el montañero debe aprender a reconocer el estado del terreno que le rodea para tratar de evitar, por todos los medios, el accidente mortal. No es una tarea fácil. La nieve es un material moldeable que esconde la mayoría de las veces su auténtico estado. Por esta razón no debemos guiarnos simplemente por su estado aparente, sino tener en cuenta otros factores, más sutiles, que nos ayuden a conocer su estado real.

            ¿Pero que es la nieve? La nieve no es otra cosa que una acumulación de diminutos cristales de hielo y a su conocimiento se llama nivología. Los cristales de hielo tienen una estructura fractal en la que sus angulosos bordes se traban unos con otros formando los copos de nieve. La estructura de un cristal de hielo es siempre hexagonal, con seis brazos iguales.  A continuación podéis ver la imagen de un cristal de hielo, aunque la variedad de ellos es prácticamente infinita.

cristaldehielo

              Es observable y es intuitivamente fácil de entender que los copos de nieve variaran su cohesión dependiendo del nivel de trabado que puedan alcanzar estos cristales, y esto está directamente influido por la forma de su bordes angulosos. También sabemos que estos cristales no son materiales sólidos e inamovibles. Las diferentes condiciones climáticas pueden alterar su forma y por ende los bordes que mantienen la nieve cohesionada. Indudablemente lo que más puede afectar a la fusión de estos cristales de hielo es la temperatura, aunque esto viene influido por el poder de albedo o reflexión de la propia nieve. La nieve blanca, impecable, recién caída tiene aproximadamente un 90% de poder de reflexión, con lo que la temperatura absorbida por la incidencia solar es muy pequeña. La nieve sucia, la típica nieve grisácea o amarronada que indica la nieve antigua, absorbe mucho más la temperatura con lo que sus cristales tenderán a fundirse mucho antes.

        El aire es otro factor en cuenta, por que en definitiva es otro conductor de la temperatura ambiente. El aire sin movimiento es un mal conductor, por que la superficie en contacto con la nieve es siempre la misma y las temperaturas tienden a equilibrarse. Sin embargo cuando en el aire hay turbulencias las distintas capas de aire que rozan la superficie nívea, si estas están por encima de los 0º, aumentan la temperatura y tienden a fundir más rápidamente la nieve.

        La lluvia obviamente también provoca la fusión de la nieve al caer sobre ella con una temperatura superior a los 0º.

         Todas estas cuestiones las veremos con más detenimiento un poco más adelante. Lo importante es que asumamos lo sutil de la cohesión nívea y lo que importan factores externos a la propia nieve. Y, aunque la nieve es el centro de nuestra atención, conviene comprender las circunstancias que la posibilitan y en última instancia conforman los distintos tipos de nieve que nos podemos encontrar.

Un poco de Meteorología de Montaña

                  La meteorología, en ultima instancia, determina el campo de juego en el que se desarrollaran nuestras actividades. Lo queramos o no, sus rumbos y maneras determinarán las condiciones de la zona por la que vamos a transitar. Por esta razón resulta de enorme importancia que el montañero adquiera las destrezas necesarias, no solo para interpretar un parte meteorológico, sino también a discernir las condiciones creadas por la meteorología y a distinguir los rápidos cambios que se sucedan al rededor de él.  Porque en montaña, en alta montaña, los cambios son rápidos, produciéndose incluso discrepancias con los partes meteorológicos generales. Esto es así porque una cordillera es un elemento masivo, tremendo, que obliga a los vientos a cambiar sus rumbos y altitudes de forma brusca, alterando los modelos meteorológico estándar. Los partes meteorológicos que normalmente consultamos en los medios de comunicación o en la web, que podríamos llamar generalistas, utilizan una escala denominada sinóptica, muy eficaz para describir grandes condiciones ciclónicas para una anchura de 1000 Km. Sin embargo el carácter local de las montañas requiere utilizar otra escala, denominada mesoescala, que abarca de 1 a 100 Km, mucho más precisa y adecuada para estudiar la evolución tormentosa en alta montaña. Esta última escala es la que usan los expertos meteorólogos de los servicios de montaña para determinar las condiciones de riesgo en sus instalaciones, pero desgraciadamente no suele estar disponible para los aficionados a la montaña. Y tampoco existen partes meteorológicos específicos para

                A grandes rasgos podemos distinguir dos tipos de climas de alta montaña: el marítimo y el continental.

  • Clima de Montaña Continental.  Se produce en las masas montañosas situadas en el interior de los continentes.  El aire seco que las rodea provoca que las precipitaciones sean escasas y las temperaturas relativamente bajas. Hay poca profundidad en la nieve pero esta es frecuentemente inestable debido a debilidades estructurales del manto nivoso. En este tipo de clima la capa de nieve antigua es la que suele fracturar.
  • Clima de Montaña Marítimo. Se produce en aquellas cordilleras cercanas a la costa. La humedad cercana provoca grandes precipitaciones (de nieve si se dan las condiciones adecuadas) y genera temperaturas relativamente templadas. Las condiciones de inestabilidad suelen sobrevenir después de la nevada, en la nieve reciente cercana a la superficie. El aire relativamente templado cohesiona rápidamente la nieve, por lo que la condición de inestabilidad post-nevada dura poco tiempo. Sin embargo otras características de este clima (lluvia, temperaturas altas) pueden crear condiciones de inestabilidad mucho después de la nevada inicial. La lluvia puede crear costras heladas que origine planos de deslizamiento en futuras nevadas.

         Cabe decir que estas circunstancias no son únicas y que lo más frecuente es que nos encontremos con modelos de transición que incorpore en diferente grado aspectos de los dos modelos. Un caso típico de esto es el macizo de Sierra Nevada, tremendamente influido por el clima cálido y húmedo del Mar de Alborán, pero en el que la gran carga nívea viene provocada por los vientos continentales del norte. Por que son los vientos y no otro elemento, los grandes moldeadores del invierno en la montaña.

El Viento

                El viento es el señor y el gran modelador de las cumbres. Su fuerza erosiona riscos y puede transformar la nieve existente o la que se está produciendo en una situación de potencial riesgo. Su velocidad, dirección y el tipo de precipitación resultante son uno de los factores más importantes a la hora de establecer los riesgos de avalancha. Podemos distinguir dos componentes principales en todo viento; el componente horizontal y el componente vertical. El componente horizontal viene marcado por los factores de velocidad y dirección del viento. Tanto la dirección como la velocidad del viento son valores que se ven modificados por la altitud del mismo. Es decir, mientras que el viento a gran altitud presenta unos valores más o menos limpios dependiendo de las diferencias de presión de la atmósfera, cuanto más nos acercamos al terreno más influye éste en ralentizarlo (debido a su rozamiento con el terreno) o a cambiar su dirección. Cerca de las cumbres imperan estos valores limpios de los que hablábamos al principio. Los vientos, poco afectados por el terreno circundante, soplarán con una velocidad que vendrá determinada por la diferencia de presión entre dos zonas y una dirección que irá de la zona de más presión a la de menor presión. En un mapa meteorológico típico las zonas de presión de la atmósfera vienen marcadas por las líneas de isobaras (que unen puntos de igual presión) . El viento soplará en angulo con estas líneas hacia la zona de menor presión, con una velocidad que vendrá dada por la cercanía de estas lineas. A mayor cercanía, mayor diferencia de presión y más velocidad.

        Sin embargo el factor que más influye en las nevadas es el componente vertical, es decir la velocidad de ascenso del viento. Por lo general cuando los vientos ascienden generan nubes y precipitaciones, más abundantes cuanto más veloz sea. Por contrapartida los vientos descendentes despejan y resecan los cielos. Esto es así por que cuando el aire cargado de humedad sube, la temperatura de este desciende debido a que se expande al encontrar una menor presión. Mis amigos buzos saben por experiencia lo calientes que se ponen las botellas cuando comprimimos aire en su interior y lo frio que el aire sale de la botella cuando la vaciamos. Los motivos son los mismos. El aire que se expande se enfría, mientras que el que se comprime se calienta.

          La pérdida de temperatura depende de la humedad que contenga el aire. En general podemos hablar de que un aire seco pierde alrededor de 1ºC por cada 100 metros de elevación, mientras que el aire húmedo vendría a perder 1ºC cada 200 metros de elevación. Cuando el aire disminuye su temperatura lo suficiente se alcanza el punto de rocío, el aire se satura al 100% de humedad y comienza a precipitar. Dependiendo de la temperatura y las condiciones esta precipitación será de agua o de nieve.

          Existen cuatro modelos típicos para explicar el ascenso del aire:

  1. Modelo ciclónico o de convergencia. Este modelo afecta a grandes zonas. Nuestras cumbres se verán afectadas en la medida que se encuentren inmersas en la zona ciclónica. Este modelo indica que en el hemisferio norte, debido a las fuerzas Coreolis, el aire circula en sentido contrario a las agujas del reloj y hacia el centro (zona de baja presión). En esta zona central el aire se ve obligado a ascender para hacer sitio al aire que está entrando desde el exterior, con lo que se enfría e inicia las precipitaciones. El efecto contrario es el descenso del aire y su expulsión hacia el exterior, lo que aclara los cielos.  Por lo general se habla de una velocidad de ascenso del aire para este modelo de 1 a 10 centímetros por segundo, sucediendo las precipitaciones durante decenas de horas o varios días.
  2. Modelo Frontal. Una masa de aire caliente se encuentra con otra de aire más frio. El aire caliente asciende sobre la masa fría, usualmente con una pendiente de ascenso del 1%. Sin embargo cuando un frente frio se encuentra con una masa de aire caliente el primero se introduce debajo de este, elevándolo, con una pendiente mayor, de un 4%. Esta diferencia de pendiente afecta a la velocidad de ascenso del aire, ofreciendo diferentes modelos de precipitaciones. Un frente cálido proporcionará precipitaciones no demasiado intensas durante varios días, mientras que un frente frio creará precipitaciones muy intensas pero poco duraderas (horas). Está última situación es la que usualmente observamos con nuestra gota fría. El viento frio del norte llega y se encuentra con la cálida masa de aire mediterránea, cargada de humedad, la eleva con brusquedad disminuyendo su temperatura y provocando fortísimas precipitaciones de corta duración. La velocidad de ascenso para este tipo de modelos va de 1 a 20 centímetros por segundo. Las precipitaciones pueden durar varias horas.
  3. Ascenso Orográfico. Quizás este, por su aspecto local, sea uno de los aspectos a tener más en cuenta. Por que si bien los anteriores modelo, por su generalidad, son suficientemente seguidos por la meteorología, los aspectos locales no suelen ser contemplados en los partes generales, con lo que debe ser el propio montañero el encargado de saber leerlos y prever las consecuencias.  Cuando el viento se encuentra con una montaña se ve obligado a ascender por su laderas y aumentar su velocidad horizontal. Esto se debe a que la masa de aire se ve comprimida por el terreno mientras asciende, hasta llegar a la cima. Al llegar a este punto y comenzar a descender la velocidad horizontal desciende. El incremento de la velocidad vertical (ascenso del aire), enfría el aire, alcanzando el punto de rocío. Lo más usual es que la masa de aire descargue las precipitaciones en las primeras zonas de encuentro con la montaña, ya que más adelante  el aire ya carecerá de la humedad suficiente para generar precipitaciones. Trataremos de ahondar un poco más adelante en modelos específicos para situaciones concretas de montaña, aunque en lineas generales podemos decir que el encuentro con una montaña genera una velocidad de ascenso del aire que puede ir de 1 cm a 2 metros por segundo, provocando precipitaciones abundantes que pueden llegar hasta la decena de horas de duración. Dado que nuestra cordillera (Sierra Nevada) se distribuye de Este a Oeste, es evidente que en lineas generales los vientos que pueden crear mayores precipitaciones son aquellos que llegan desde el norte o desde el sur, ya que son los vectores a los que se somete a un más rápido ascenso quedando las cumbres todavía en zona de descarga.
  4. Modelo Convectivo. Sucede cuando el aire se calienta en superficie debido a los altos valores de radiación solar. El aumento de su temperatura hace que se eleve provocando las precipitaciones. Ciertamente por definición este modelo tiene poca influencia en las precipitaciones invernales de montaña, aunque si debe ser tenido en cuenta como para las precipitaciones estivales que eventualmente pueden devenir en ventiscas o nevadas locales en altura.

        La velocidad y dirección del viento, como se está viendo, son factores fundamentales a la hora de definir los riesgos de alud en una zona concreta determinada. De hecho así es considerado por los meteorólogos de los servicios de montaña. Por norma general el viento ascendente y veloz, genera y arrastra la nieve hasta llegar a la cumbre, donde se desacelera y pasa depositar la nieve. Debido a la diferencias de presión entre las zonas de barlovento y sotavento de la montaña, es normal que en la cumbre se produzca una velocidad del viento muy superior a la del aire libre. Un cambio de pendiente brusco ocasiona mayores diferencias de presión y por tanto más velocidad. Cuando la pendiente es muy pronunciada puede ocurrir que el flujo de aire se separe del terreno al pasar a sotavento, originando remolinos e invirtiéndose la dirección de la corriente de aire. Este tipo de flujo es determinante en la generación de cornisas y en la acumulación de nieve a sotavento potencialmente generadora de avalanchas. La acumulación a sotavento de nieve peligrosa ocurre aunque las condiciones no permitan crear cornisas (porque el cambio de pendiente no es suficientemente brusco), y esto lo hace especialmente peligroso ya que estas acumulaciones no son tan fáciles de detectar debido a que no hay cornisas que nos marquen los vientos predominantes.

                 Otra circunstancia en la que el viento puede generar potencialmente una avalancha son lo que se conocen como vientos Foehn. El viento Foehn sucede cuando a sotavento se sitúa una zona de baja presión. En la zona de barlovento hay un aire cálido que se ve arrastrado por encima de la montaña enfriándose para volverse a calentar al pasar a sotavento. Este viento puede generar precipitaciones en la zona de barlovento y lo que es peor, aumentar la temperatura de la nieve al rozarse contra el terreno durante su descenso. Se puede derretir la parte superficial de la nieve, congelándose al caer la noche y generando una costra que eventualmente se puede convertir en un plano de deslizamiento si ocurren nevadas posteriores.

Efectofoehn                 En nuestro caso particular del macizo de sierra nevada nos encontramos con un escenario típico para que se sucedan los vientos Foehn. De un lado tenemos las caras norte, abundantemente cargadas por los fríos vientos continentales, y por otro lado tenemos el lado sur, frecuentemente venteado por vientos de origen sahariano. Estas condiciones son especialmente frecuentes y peligrosas en primavera, donde las nieves de las caras norte se ven acariciadas por los cálidos vientos en descenso del Sur. Este recalentamiento del manto nivoso puede provocar inestabilidad, sino en la misma cumbre si en las zonas de acceso a ellas. Por lo tanto, especial precaución en las caras norte cuando sople nuestro sur, especialmente esos días de finales de invierno y primavera.

El Arrastre de la Nieve y la Formación de Cornisas

                El viento no solo genera en última instancia las nevadas , sino que a determinadas velocidades redistribuye la nieve en superficie. A grandes rasgos ya hemos visto que el viento ascendente tiende a arrastrar la nieve hasta la cumbre, pasando a depositarla en la zona de sotavento. estas acumulaciones de nieve pueden, por si mismas, originar avalanchas. Entendemos por velocidad umbral del viento a la velocidad que necesita un determinado viento para producir este fenómeno de arrastre. En este sentido sabemos que la velocidad umbral del viento:

  •  aumenta  según aumenta la humedad y la temperatura de la nieve. Es decir, a mayor temperatura es necesario un viento más fuerte para que se produzca este arrastre y una velocidad menor si la nieve está muy seca y hay baja temperatura.
  • aumenta si la deposición original de la nieve se ha producido con viento, ya que en estas condiciones la nieve se compacta más.
  • aumenta según aumenta el tiempo desde la nevada original, ya que la nieve tiende a cohesionarse.

        Como veíamos antes este arrastre de la nieve puede provocar cornisas y zonas de avalancha en la parte de sotavento de las crestas, debido a que es aquí donde el viento se desacelera. Al ser golpeadas las partículas de nieve contra la superficie comienzan a compactarse y a comprimirse fuertemente, generando una estructura de mayor o menor tamaño que llamamos cornisa. Las cornisas, que se crean en las zonas de cresta con fuerte cambio de pendiente, presentan una serie de características interesantes:

cornisadenieve

  1. Las cornisas con fuerte extraplomo muestran una clara información sobre los vientos dominantes, marcando las zonas de barlovento y de sotavento.
  2. La zona a sotavento, bajo la pared de la cornisa, es perfecta para la generación de placas de nieve.
  3. La parte extraplomada de la cornisa es en si misma un peligro. Su desprendimiento fortuito puede causar heridos o generar una avalancha más abajo. En este sentido cabe señalar que si bien la zona de cresta es la zona más segura cuando hay riesgo de avalancha, conviene vigilar donde pisamos para detectar posibles cornisas camufladas por la nieve y evitar roturas de las mismas.

En una próxima entrada hablaremos de otros conceptos, ahondando en las características de las avalanchas y otros factores del terreno que deberemos tener en cuenta para aumentar la seguridad de nuestras travesías


Subida al Pico Veleta (3396 metros)

4 de diciembre de 2011

             El día anterior habiamos estado practicando las técnicas básicas de seguridad en nieve: progresión y autodetención.  Al día siguiente, domingo, ibamos a ponerlo todo en práctica durante un ascenso a la cima del pico Veleta, una de las cumbres más emblemáticas de Sierra Nevada. El problema, que descubrimos nada más levantarnos a eso de las 7:00 de la mañana, es que no habiamos dormido lo suficiente. La noche anterior nos quedamos en el bar del refugio universitario  hasta bien entrada la madrugada celebrando el inició del curso con el resto de compañeros y organizando un improvisado campeonato de futbolín, una de las tradiciones de montaña en este albergue. Por cierto, que Kiki y yo perdimos aparatosamente. Que malos somos, por Dios.

Vistiéndonos en la habitación del Albergue Universitario

            El día siguiente iba a pasar factura, sin duda. Sobre las ocho de la mañana estábamos en el gran salón del albergue dispuestos a tomar un abundante desayuno.  Una hora después, ya  equipados y en el exterior del refugio, los instructores nos dieron un pequeño Briefing. La idea era ir buscando las zonas de nieve más dura que nos fueran facilitando la progresión hasta cumbre. En realidad el ascenso al Veleta con nieve no es complicado, al menos por la cara que ibamos a realizar nosotros. Una larga cuesta progresaba desde La Hoya de la Mora hasta encontrar las posiciones del Veleta y desde ahí, buscando la espalda del pico a través de una pronunciada pendiente hasta alcanzar la cima. Es la subida clásica al pico y la única dificultad es la pendiente y la altitud que se alcanza, que puede dificultar los pasos.

Veleta, el Colmillo de Sierra Nevada

           El Veleta, o Picacho Veleta como lo conocen los montañeros locales, es con sus 3,395.68 metros la cuarta cumbre más alta del territorio español. Su nombre no hace referencia a las veletas marcadoras de vientos. Muy alcontrario su nombre parece derivar del árabe “balata”, que significa, tajo, cortado o balate. Este nombre, por lo tanto, hace evidente referencia a los impresionantes tajos que rodean al pico por sus caras Norte, Este y Sur, llegando en algunos puntos a los 500 metros de caida.

      Su cara Norte da al conocido como Corral del Veleta, un espectacular circo glacial que aun conserva en sus partes más profundas restos de permafrost, es decir, de hielo fosil perteneciente a la última glaciación, estimada en hace unos 13.000 años.

       Muy cerca de este pico, en su vertiente Suroeste, se encuentra el refugio-vivaq de la Carihuela, apto para dar covijo a unos 16 montañeros, más si las circunstancias aprietan.

      El perfil del Veleta, en forma de vela al viento, es tremendamente característico, por lo que es facilmente distinguible desde la ciudad de Granada y por tanto lárgamente fotografiado tras la fortaleza de la Alhambra.

        Como hemos dicho, en esta ocasión ibamos a subir a él por la vía menos técnica, aquella que acomete su ladera Noroeste hasta alcanzar la espalda del pico, por su cara Oeste.

Nuestro Primer Tresmil Invernal

Nuestra cordada subiendo las primeras rampas al Veleta

            Comenzamos la progresión, en principio siguiendo la pista de la antigua carretera, que nos hace pasar junto al santuario de la Virgen de las Nieves. Posteriormente fuimos buscando las lomas que parecían tener la nieve en mejores condiciones, hasta alcanzar la pista del Aguila.

Poco a poco llegamos hasta las Posiciones del Veleta

             El día es extraordinario. Un cielo completamente despejado mantiene una temperatura suave que contrasta con la montaña de nieve que tenemos delante.

                La contundente pista nos lleva en continuo ascenso hasta alcanzar las Posiciones del Veleta.

Descanso en las Posiciones del Veleta

             Aqui comienzo a notar la fatiga, que esta mañana se está cebando en mi. Kiki, que ve como estoy haciendo aguas, me pasa una de sus barritas super energéticas de carne de membrillo. Algo hace, pero aun queda acometer el espolón final del Veleta.

Senda de nieve hacia la ladera Noroeste del Veleta

                    El camino continua ahora ascendiendo y buscando la ladera Noroeste del Veleta, que iremos rodeando hasta encontrar su espalda Oeste. Hay abundante nieve, blanda, por lo que nos esforzamos por ir avanzando por el estrecho caminito que las idas y venidas de montañeros han ido abriendo. Aun así nos hundimos frecuentemente, lo que ralentiza y hace pesado nuestro paso.

Ascenso por la  Oeste del Veleta

               Alcanzamos finalmente la cara Oeste, una empinadisima rampa que sube, sin dificultades técnicas, hasta la cima.

Kiki me espera para hacer cima como solo él sabe hacer

                           Como me he quedado un poco atrás, Kiki decide esperarme para hacer cima juntos, asi que saca su bota de vino y me anima a grito pelao. Han sido muchas aventuras juntos y Kiki, al que considero un hermano, no quiere hacer su primer tres mil en nieve sin compartirlo conmigo. ¡Estas son las cosas que nos unen!. Finalmente, pasito a pasito, hacemos cima, y el brutal espectáculo de las cumbres nevadas nos rodea. ¡Que grandes y que pequeños nos sentimos!

Cima en el Veleta, 3396 metros

          El regreso lo hicimos ya sin dificultad, desandando nuestros pasos, aunque las enormes acumulaciones de nieve dificultaban el paso. Abajo nos esperaba el albergue un contundente almuerzo. Nuestro fin de semana de aprendizaje había concluido, pero aun nos esperaba la siguiente parte,  a desarrollar en las inmediaciones del refugio del Postero Alto, donde desarrollariamos las técnicas de encordamiento y escalada en hielo.

         A continuación os dejamos ya el video, cortito esta vez, de nuestra subida. Espero que os guste, como siempre.

Lecturas Recomendadas

  • Alpinismo y Desafío de la Alta Montaña: Manual Técnico. JAVIER SINTES PELAZ, DESNIVEL, 2004. En este trabajo monumental, Javier Sintes (alpinista, ecologista, escritor, fotógrafo de la naturaleza, viajero y mil cosas más) reúne a un auténtico StarTeam del alpinismo español para ofrecernos los mejores consejos y la información más rigurosa. Figuras del montañismo como han aportado su experiencia en diferentes terrenos: Equipo para la práctica del montañismo. Consejos ambientales. Refugios. Recomendaciones de seguridad. Orientación. Meteorología. Medicina de montaña. Técnicas de escalada en roca. Material de escalada libre y artificial. Técnicas de alpinismo. Nieve y aludes. Incluye anexo con las principales escuelas de escalada en España y enclaves de alta montaña en España y en Europa.

Enlaces recomendados


3 de Diciembre de 2011

           Kiki me estaba esperando como casi siempre en la Cafetería la Isla, nuestro habitual punto de reunión. Nos encontramos con un abrazo. Habían pasado casi dos años desde que decidimos que debíamos participar en un curso de alta montaña, organizado por la Universidad de Granada y desarrollado por la compañía de Guías de Montaña Nevadensis, y por fin lo ibamos a llevar a cabo.  Era, sin duda, un ejercicio de responsabilidad. Son muchas la veces que nos metemos ya en alta montaña, y aunque procuramos realizar estas incursiones invernales de forma prudente y siempre dentro de nuestros niveles de conocimiento, resulta evidente que debíamos obtener la formación adecuada que nos permitiera movernos con seguridad en las altas cotas al tiempo que velamos por quien nos acompañe.

                 Pero por fin, despues de vencer diversos inconvenientes, alli estábamos.  Delante de una taza de colacao, con las mochilas repletas de equipo, haciendo un poco de hora para encontrarnos con el resto de compañeros e instructores.

                Habiamos quedado a las ocho de la mañana en la rotonda del Palacio de Congresos y, a esa hora, un hervidero de mochilas y rostros dormidos se reunían entorno a las furgonetas que nos debian llevar hasta el Albergue Universitario situado en la Hoya de la Mora. Jesús, alma mater de Guías de Montaña Nevandesis, sería el encargado de subirnos en furgoneta hasta las cumbres de Sierra Nevada.

                El albergue, situado a unos respetables 2500 metros de altitud, es  todo un lujo montañero. Cuando llegamos a su cota, la nieve y el hielo cubrian las inmediaciones al tiempo que un viento fino bajaba de las cumbres lanzando  la nieve hacia nosotros.  Lo primero que hiceron los instructores fue darnos 30 minutos de margen para que ocuparamos nuestras habitaciones y nos cambiaramos de cara a las actividades de ese día.

El grupo frente al Albergue Universitario

                    No tardamos mucho más, lo justo de  ponernos los pantalones de Goretex, las polainas y las botas semirigidas. Los instructores nos esperaban en una sala separada del albergue, llamada “mensa” por ellos, donde guardaban el equipo de montaña.

Contenido del Curso

Unos dias antes, en una reunión informativa, los organizadores del curso nos habían proporcionado un pequeño manual en el que venía incluido el temario que ibamos a tratar:

 1.- Manejo Básico de Piolets y Crampones. Como regular el equipo alpino y como proceder con el para la progresión en nieve o campos helados.

2.- Técnicas de Autodetención. Práctica de rutinas para garantizar la detención mediante el piolet en caso de caida,

3.- Anclajes en Nieve o Hielo y Empleo de Cuerda. Formas de asegurar una cordada mediante el empleo de fijaciones naturales (rocas, setas de nieve, etc) o mediante el empleo de tornillos de hielo. Además practicariamos las diferentes formas de encordamiento y los nudos esenciales en la práctica del alpinismo.

4.- Módulo de Hipotermia. Detección y tratamiento de los sintomas de hipotermia.

5.- Nivología. Conocimiento de Avalanchas. Reconocimiento de los indicios que pueden anunciar probabilidades de avalancha.

6.- El A.R.V.A. Sistema electrónico destinado a la localización de sepultados en avalanchas.

Reconocimiento y Regulación del Equipo

Regulación de Equipo en la Sala Mensa

            Tanto Kiki como yo teniamos material propio y estábamos familiarizados con él, pero muchos de nuestros compañeros de curso era la primera vez que se encontraban con el material de montaña, asi que era necesaria una descripción general del mismo.

              Así pues los instructores comenzaron a explicar las diferentes partes de un piolet, como se debían poner las polainas o cual era la manera de  regular un crampón. Esto último era especialmente importante, sobre todo para aquellos a los que les habian facilitado unos en el curso y por tanto debían adaptarlos a su bota. La pérdida de un crampón en alta montaña puede significar un verdadero problema por lo que se debe asegurar al maximo su fijación al pie de cada montañero. En alguna ocasión dedicaremos un artículo en exclusiva  a esta magnífica herramienta para la progresión en alta montaña, sin la cual el avance resultaría sino imposible si cuando menos enormemente agotador e inestable.

             Una vez que todo el mundo tuvo asignado  su material nos dividimos por grupos. Mi grupo, en el que también estaba Kiki, estaba dirigido por Toni Peinado, todo un montaraz de las cumbres y las extensiones nevadas.

Progresión en Hielo y Nieve

              La alta montaña invernal tiene un elemento clave y diferenciador: la nieve y el hielo. es por tanto básico que sepamos desplazarnos con seguridad en este medio. Para ello, y como advertencia a Toni se le ocurrió una idea. Ibamos a movernos por un campo helado, sin crampones, para notar la tremenda inestabilidad de ese terreno. Instintivamente tratabamos de dar taconazos con las rígidas botas para tratar de abrir unos mínimos escalones que nos pudieran ayudar a progresar. Sin embargo no era suficiente. El resbalón parecía planear sobre nosotros. De todo esto se desprendía una máxima que jamás debiamos olvidar:

        Nunca entrariamos en un terreno en el que existieran dudas sobre su estado de congelación sin calzarnos previamente los crampones.  

          Aunque tampoco cabe pecar en exceso, ya que a veces la nieve, por su estado, permite la progresión sin crampones y es recomendable no ponerselos para evitar destrozos o hasta tropiezos involuntarios, lo cierto es que si preveemos que nos vamos a introducir en un campo de hielo hay que calzarse los crampones inmediatamente, antes de entrar en él.

Calzándonos los crampones

         Una vez comprobado esto procedimos a calzarnos los crampones, cosa bastante facil con mis semiautomáticos. A la hora de caminar con ellos solo hay que tener un poco de cuidado. Si caminamos por terreno llano o con poca inclinación hay que caminar con los pies algo separados, para evitar de este modo dañar las polainas o engancharnos con algo. Hay que procurar que siempre claven todas las puntas del crampón, caminando en pasos cortos que harán más controlable nuestro movimiento. Básicamente hay dos formas de moverse con crampones:

                – Paso Francés o de pies planos: Vamos pasando un pie por delante del anterior, manteniendo todas las puntas clavadas en el que queda atrás.

            – Técnica de Puntas delanteras: Utilizado en pendientes fuertes. Clavamos las puntas delanteras (incluyendo las dos de ataque). Es una técnica facil de aprender, aunque causa bastante fatiga en pantorrillas.

              Cuando iniciamos el descenso de una fuerte pendiente hay que procurar caminar un poco agachado, para bajar el centro de gravedad y aproximarlo a nuestras piernas, asegurando así nuestro movimiento.

                  Por su parte el piolet es una herramienta indispensable que  nos asegurará y nos ayudará en nuestros ascensos y descensos. Hay una regla no escrita que dice que si usas crampones tienes que llevar un piolet en la mano. Sin entrar en detalle, ya que procuraremos ampliarlo en una entrada específica dedicada a esta herramienta, hay diferentes modos de utilización:

  • Piolet Bastón. La forma más utilizada en la progresión en terrenos con baja o moderada inclinación. Se sujeta el pilet por la cabeza, clavandolo en la nieve por el mango. Si nos desplazaramos a media ladera debemos llevarlo del lado de la pendiente.
  • Piolet Mango. Utilizado en progresión por pendientes moderadas o fuertes. Se sujeta la cabeza del piolet con ambas manos y se clava el mango en la nieve, delante de nosotros.
  • Piolet Ancla. Utilizado si la pendiente es muy pendiente, clavando la punta y el mango en la nieve, y utilizando la pala para apoyarnos.
  • Piolet Tracción: Utilizado cuando la progresión se acerca a la escalada. Se sujeta el piolet por el mango y se lanzan golpes secos contra la superficie del hielo, clavando su punta. El mango se tracciona hacia abajo.

        Comenzamos a realizar una pequeña travesía para ir aprendiendo las técnicas aprendidas, primero hasta llegar al antiguo observatorio, ahora en ruinas, que parece vigilar eternamente la Hoya de la Mora. Después y soportando una ligera ventisca que se estaba levantando y que nos lanzaba a la cara los ligeros copos caidos durante los días anteriores, nos dirigimos hacia la zona conocida como el Foso de los Leones, un estrecho barranco que conducía hasta la pista del Aguila, lugar en el que realizaríamos las técnicas de autodetención. La idea de pasar por el Foso de los Leones no era otro que probar los recursos aprendidos para progresar por grandes pendientes.

 Autodetenciones

          Una vez llegados a la Pista del Aguila, cerrada hacía poco por transcurrir su trazado por zonas del Parque Nacional de Sierra Nevada, Toni comenzó a explicarnos las técnicas de autodetención. Lo primero que hicimos fue descalzarnos los crampones. Esto es así por que una mala autodetención, en la que apoyemos accidentalmente la punta de los crampones, puede provocarnos graves lesiones en las piernas. Es por ello que siempre que realicemos prácticas de aprendizaje/recuerdo de autodetención nos quitaremos los crampones.

Zona de Práctica de las Autodentenciones

              Como el entorno era relativamente seguro, com amplias vías de escape, Toni nos propuso que comenzaramos practicando sin piolet. Esto era así para que pudieramos sentir y concienciarnos de las velocidades que se pueden alcanzar durante una caida y el amplio terreno que podemos recorrer si no nos frenamos a tiempo. Y asi fue. Nuestras caidas  nos llevaban más allá de los veinte metros, aunque tratabamos de frenarnos con las palmas de las manos, ejerciendo fricción con todo el cuerpo salvo de rodillas para abajo, que permanecían hacia arriba simulando que llevabamos crampones.

                  La progresión hasta el punto de salida se hacia peligrosa y dubitativa. Todo resbalaba un montón. Avanzabamos a pasitos pequeños, utilizando las botas como podíamos.

                      Una vez hechas unas cuantas pruebas comenzamos a utilizar el piolet, que se supone que es la situación normal en la que nos vamos a encontrar. Según pruebas realizadas por la  Asociación Alpina Alemana (D.A.V.) a los 50 metros de recorrido en una caida por una ladera de 42º de inclinación se alcanzan los 100 km por hora. Es por ello fundamental iniciar el proceso de frenado cuanto antes, para evitar así males mayores.

                   Normalmente en nuestra ascenso  por una pendiente empinada  llevaremos nuestro piolet con la hoja (la punta) mirando hacia la pendiente. Esta posición hace que de forma natural se clave esta parte del piolet en una caida. Es importantisimo llevar sujeto  el piolet con la dragonera, la cinta que agarra el piolet, para que encaso de caida no se nos escape el piolet al clavarlo. Si cayeramos de espaldas hay que tratar de voltearse, ofreciendo nuestra barriga al hielo, agarrando el piolet con ambas manos, una por el mango y la diestra por la cabeza, clavandolo con fuerza a la superficie, ya sea hielo o nieve. En función de la dureza de la superficie tardaremos más o menos en realizar el frenado.

                    Estuvimos realizando ensayos durante toda la tarde. Decenas de caidas simuladas, improvisando mil posturas diferentes y tratando de recuperar el control desde cada una de ellas. la autodetención no es una técnica natural, hay que aprenderla y sobre todo recordarla. Son gestos que deben salir de forma automática, por loq ue es muy importante al inicio de cada temporada realizar una jornada de refresco, donde se pondrán en práctica todas estas técnicas.

Tallado de Escalones

                   Para finalizar, y antes de volver al refugio, Toni nos dió una ultima clase: el tallado de escalones.  Habrá ocasiones en las que accidentalmente perdamos los crampones en una placa de hielo. En este caso el tallado de escalones nos puede ayudar a progresar de forma adecuada hasta el lugar donde se encuentren. De hecho, el tallado de escalones era la antigua forma de progresar en hielo, hace muchisimos años, en alpinismo. Es segura, pero enormemente lenta y tediosa. Tambien es posible que durante una progresión en la que no vamos equipados con crampones, nos toque cruzar una estrecha franja de hielo. Quizás no merezca la pena equiparse con crampones y un simple tallado nos resolverá el paso dificil.

                       Para  realizar un tallado de escalones dibujaremos en frente nuestra, cerca, una V con la punta del piolet y seguidamente daremos un golpe seco con la pala del mismo sobre el angulo de la V. Posicionaremos aqui nuestro pie y continuaremos realizando escalones a medida que avancemos. Si la pendiente es muy elevada, lógicamente los escalones deben ser más profundos y trabajados que si solo se trata de un paso por una superficie helada.

 Cabuyería

Sala Mensa

               Una vez realizadas las prácticas en exterior nos desplazamos al refugio donde, despues de desequiparnos y ponernos ropa más cómoda, nos reunimos en la Mensa, la sala de  reuniones montañera. Ahi todo el equipo de instructores nos iba a enseñar a realizar una serie de nudos, básicos para la progresión alpina. Estos nudos fueron:

  • Nudo de Ocho: Nudo básico para encordamiento
  • Nudo Ballestrinque: Para anclarse a un mosquetón y poder regularlo facilmente
  • Nudo Dinámico o UIAA: Nudo muy polivalente y seguro, utilizado para asegurar o rapelar.
  • Nudo Prusik: Nudo auto-bloqueante, utilizado para asegurarnos durante una progresión.

            Trataremos de explicar estos y otros nudos más adelante, en nuestra sección de cabuyería. Pero no queremos perder la oportunidad aqui de remarcar la enorme importancia que tiene conocer estos nudos y realizar su práctica habitual. Un buen nudo puede salvar nuestra vida o la de otros. Así de simple. Un mal nudo o su desconocimiento nos puede costar la vida.

             Despues de un buen rato practicando dimos la jornada por terminada. Tocaba ahora relajarse y comernos la abundante cena preparada en el refugio. Había siddo un día alucinante, lleno de conceptos y de prácticas. Muchos de ellos los pondriamos en práctica al día siguiente, cuando ascenderiamos al Pico Veleta. Sería mi primer ascenso a cumbre  en condiciones invernales, así que estaba enormemente emocionado.  Pero esa avenrura os la contaremos en una futura entrada. Mientras tanto, disfrutad del video de este primer día.

Lecturas Recomendadas

  • Alpinismo y Desafío de la Alta Montaña: Manual Técnico. JAVIER SINTES PELAZ, DESNIVEL, 2004. En este trabajo monumental, Javier Sintes (alpinista, ecologista, escritor, fotógrafo de la naturaleza, viajero y mil cosas más) reúne a un auténtico StarTeam del alpinismo español para ofrecernos los mejores consejos y la información más rigurosa. Figuras del montañismo como han aportado su experiencia en diferentes terrenos: Equipo para la práctica del montañismo. Consejos ambientales. Refugios. Recomendaciones de seguridad. Orientación. Meteorología. Medicina de montaña. Técnicas de escalada en roca. Material de escalada libre y artificial. Técnicas de alpinismo. Nieve y aludes. Incluye anexo con las principales escuelas de escalada en España y enclaves de alta montaña en España y en Europa.

Enlaces recomendados