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18 de mayo de 2012

           Gracias a una propuesta de Kiki nos decidimos a probar una nueva actividad de aventura, el rafting o descenso de aguas bravas. Para ello contariamos con la ayuda de una de las empresas más punteras de andalucía en el descenso de aguas bravas, Saltarios.

            Así pues 12 amigos quedamos a las ocho de la mañana dispuestos a hacer algunos kilómetros hasta llegar a Córdoba, provincia donde se realizaría el descenso. A eso de las 10 de la mañana, y después de una paradita para que algunos de los compañeros terminaran de desayunar, llegamos a Tejar, pequeña localidad donde Saltarios tiene su centro de operaciones.

         Allí estaban Ramón Vílchez y Jesús Corbacho, los guias (timoneles) que nos iban a ayudar en el descenso.Lo primero fue el reparto del material. El Rafting, aunque ofrece muchos niveles de dificultad, en sus niveles más sencillos o de iniciación es un deporte que puede ser practicado por cualquier persona. No obstante y aun así, no hay que olvidar que se trata de un deporte que, hasta en sus niveles más básicos ofrece cierto riesgo: el contacto directo con las frías aguas de un rio y la posibilidad de que nos golpeemos con una roca del fondo. Por todo esto hay un equipo básico y fundamental que todos los participantes deben llevar:

  • Traje de Neopreno: Nos ofrecerá una segunda piel que evitará la hipotermia cuando nos caigamos al agua (por que nos caeremos). La elección del grosor o de  la cantidad de neopreno que llevaremos no deja de ser un poco personal. A más neopreno tendremos menos frio al caer, pero también podremos estar expuestos a más calor mientras rememos. Yo siempre prefiero preguntarle al guía o instructor más cercano y preguntarle por su opción personal. Suele ser la más correcta.
  • Escarpines o zapatillas que podamos mojar. No será raro que al caer en algunas zonas hagamos pie. Es por ello necesario proteger nuestros pies y evitar el intenso frio de las gélidas aguas. Una de las partes por las que antes comienza a notarse el frio es, precisamente pro los pies.
  • Chaleco salvavidas: Aumentará nuestra flotabilidad y nos mantendrá con la cabeza fuera del agua en caso de caida. Es absolutamente obligatorio llevarlo.
  • Casco: Inevitable compañero en todas nuestras actividades de aventura. Protege nuestra parte más vital, nuestra cabeza.

Rafting: Controlando la fuerza del rio

           La palabra rafting deriva de la palabra inglesa “raft“, balsa, y hace referencia al principal elemento de este deporte. La balsa neumática tiene unas medidas de 2x5metros y una capacidad de 4 a 10 personas. Los equipos estan compuestos por la tripulación o navegantes e, inexcusablemente, por un guía o timonel que conoce las aguas del rio que estamos descendiendo. La tripulación actuaría como motor utilizando unos remos de una sola pala, de diferentes tamaños, siguiendo las ordenes del timonel. Este último actuaría como piloto guiando la embarcación, bien con una pala un poco más larga o timón o bien empleando dos remos fijados en la parte de atrás de la embarcación. En nuestro caso los timoneles llevaban una única pala. El timonel se sitúa en la parte trasera de la embarcación, mientras que la tripulación se  sienta en los bordes de la balsa, con los pies sujetos en fijaciones que evitan las caidas accidentales al agua.

           El origen de este deporte no está muy claro. Algunos apuntan a que podría deberse a la reutilización de algunas lanchas neumáticas que sobraron al finalizar la segunda guerra mundial. En cualquier caso no es hasta los años 60 cuando esta actividad comienza a hacerse popular, inicialmente en Estados Unidos con los descensos del Gran Cañón del Colorado y la formación de empresas como Whitewater Rafting. Durante los años 70 llegó a convertirse en deporte olímpico, lo que ha logrado que se popularice enormemente como deporte en el que se unen aventura y trabajo en equipo.

 Ordenes y Trabajo en equipo

                 Una vez llegados a la orilla del río, con las balsas aguardando pacientemente, Ramón comenzó a explicarnos algunas cosas que había que tener en cuenta.

  • Posición de Seguridad: En caso de caer al río en zona de aguas bravas debiamos tratar de flotar cara arriba, con los pies en dirección a la corriente y los brazos en cruz para ganar estabilidad. de esta forma protegíamos la cabeza de eventuales golpes con las rocas mientras aguardabamos el rescate.
  • Maniobra de Rescate: El rescate desde la balsa de un hombre al agua se realiza posicionando nuestros pies en el borde de la balsa más cercano al caido, agarrándolo  fuertemente por las cinchas del chaleco salvavidas  y dejandonos caer hacia atrás con todo nuestro peso. Esta maniobra hace que de forma natural podamos sacar grandes pesos del agua.
  • Órdenes: La tripulación debe escuchar al timonel y cumplir sus indicaciones para ayudarle a maniobrar entre los rápidos. Estas ordenes serán:
    1. Adelante : Remamos hacia delante, con suavidad, metiendo ligeramente la pala en el agua:
    2. Adelante Fuerte: Remamos con intensidad hacia adelante, metiendo la pala profundamente en el agua y traccionando hacia atrás con fuerza.
    3. Atrás: Remamos hacia atrás con suavidad.
    4. Atrás Fuerte: Hacia atrás, con fuerza, clavando la pala profundamente.
    5. Stop: Detenemos el remo.

    El remo debe producirse de forma coordinada. A más coordinación mayor efectividad e impulso. Para conseguir una coordinación adecuada se dice que el situado en la parte de alante manda y los de atrás repiten su ritmo. Si perdemos el ritmo, paramos y nos incorporamos a él de nuevo.

Descendiendo el Rio

El equipo azul, dispuesto a recuperar la bota de vino

         Asi pues iniciamos el descenso. Y pronto comenzamos a caer al agua. Al principio “ayudados” por Ramón, el timonel de mi balsa, pero después como resultado de los numerosos juegos y piruetas que nos propuso. Por que eso es lo que haciamos. Aprovechamos las zonas tranquilas del río para divertirnos un rato, haciendo cabriolas y jugando a perseguir a nuestros compañeros de la otra balsa. Pero cuando comenzó a espumear el agua y a volverse blanca nos pusimos serios, escuchando atentamente las instrucciones de nuestro timonel para tratar de domar la poderosa fuerza del río.

         Los ríos, a efectos de un descenso, se clasifican de la siguiente forma:

AGUAS SIN DIFICULTAD

  • Clase I: Aguas planas, tipo pantano. Sin ninguna complicación.
  • Clase II: Aguas ligeramnete turbulentas, con algunos agujeros u hoyos (las hendiduras que forma el agua) de no más de 25 centímetros. Son aguas de fácil navegación.

AGUAS BRAVAS

  • Clase III:  Aguas que empiezan a ser turbulentas, con remolinos y con olas de  no más de un metro. La navegación requiere conocimiento del río y técnica. son de nivel intermedio.
  • Clase IV: Aguas muy turbulentas pero predecibles. Huecos y Olas de hasta dos metros. Pueden existir cascadas relativamente importantes. Estas aguas requieren muy buena técnica y conocimientos del rio. Son dificiles.
  • Clase V:  Aguas blancas muy turbulentas e impredecibles con olas y huecos de más de dos metros. Existencia de remolinos y cascadas muy peligrosas. Son necesarias maniobras muy técnicas, por lo que estas aguas se consideran de nivel experto.
  • Clase VI: Extremadamente dificil, peligroso y no navegable. Se considera prácticamente imposible su navegación.

            Por lo que estabamos viendo el tramo de rio que estabamos descendiendo oscilaba entre Clase II y Clase III, por lo que era ideal para iniciarnos.  Cuando la balsa se zambullía en la zona de aguas blancas notabamos como todo se aceleraba, escuchando las ordenes desde atrás, remando como jabatos para mantener el rumbo de la embarcación. Todo se sucedía entre periodos de aceleración, de rápidos y salpicaduras de agua blanca, con otras zonas en las que todo se frenaba y podiamos relajarnos un poco.

            Finalmente, y después de casi dos horas de descenso llegamos a una zona de rápidos en la que nos entretuvimos un poco. Saliamos y entrabamos en el rápido tratando de surfear una ola eterna de aguas blancas. Todos a una clavabamos las palas en el agua tratando de resistirnos a la fuerza inmensa del torrente.  Y esa fue la guinda final a ese estupendo pastel. Un poco más abajo en una zona de aguas tranquilas estaba la zona donde debiamos realizar el desembarco.

       A continuación os dejo con el video de nuestra experiencia.

 Si decidis iniciaros en este magnífico y divertido deporte no dudeis en poneros en contacto con Saltarios, la empresa que nos facilitó el descenso.  Sus integrantes se comportaron con una enorme profesionalidad haciendonos sudar cuando era necesario y refrescandonos cuando menos nos lo esperabamos.

 www.raftingsaltarios.com

Tlf: 958 566 066

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