Archivos para marzo, 2015

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Publicado: 22 marzo, 2015 en Blog
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                            Pues si, después de mucho pensar he decidido abrir una página de Facebook vinculada  a este blog para hacer más ágiles las actualizaciones y facilitar otro medio a los lectores  para estar en contacto. Sabéis que tardo más de lo que quisiera muchas veces en publicar los artículos. Esto la mayoría de las ocasiones se debe a que trato de preparar los textos de forma adecuada y ofrecer información útil. Eso lleva tiempo y muchas veces no dispongo de todo el que quiero. Sin embargo no significa que no estemos haciendo cosas. Mil aventuras se planean y se desarrollan entre artículo y artículo. Está página de Facebook permitirá tener un contacto más directo y continuo y serán muchas las cosas que se publiquen ahí que no se publiquen en este blog. Os invito a decir que os gusta. Podéis acceder a la página de Facebook pinchando en la imagen de este artículo. Espero que la idea os guste.

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Bonington

             Con enorme alegría recibimos los amigos de la montaña de Granada la noticia de que la Fundación Caja Granada iba a preparar una acto en el que intervendría Chris Bonington, una de las leyendas vivas de el alpinismo y de la exploración de alta montaña. Y fue una alegría porque más allá de los pocos casos en los que los logros de un montañero son debidamente recogidos, y hasta maximizados, por los medios de comunicación, la montaña (pese a su sacrificio, su desafío y su gran enseñanza) es el gran olvidado de nuestro deporte nacional. Una ciudad como Granada, con el magnífico macizo de Sierra Nevada a sus espaldas, bien merecía la visita de una figura de tan altísimo nivel como la de Bonington, y es justo agradecer el buen ojo de la fundación.

                Como niños dispuestos a ver una fabulosa función nos reunimos los amigos que normalmente solemos atacar las cumbres bajo la común bandera de Gran Embolao. Eran las 19:45 y una inmensa cola aguardaba junto a la puerta de acceso. El bueno de Fausto Ortega había podido escaparse antes asegurándonos una buena posición en la misma, así que comenzamos el acceso inmediatamente.

Mesa Bonington

                La mesa del acto estaba compuesta por José Manuel Anglada, auténtico pionero de la escalada española, quien actuaría de improvisado traductor. Le acompañaba Miguel Angel G. Gallego, Montañero y buceador murciano de altísimo nivel, que con sus palabras introductorias y su moderación nos haría comprender los enormes conocimientos y pasión con las que a sabido abordar el desafío de la montaña. Ellos dos arropaban a un Chris Bonington octogenario pero que aun conservaba la fiereza de su mirada. Tres auténticas bestias pardas de la montaña permanecían sentados, humildes, mirando un gallinero atestado de gente. La conferencia de Bonington giraría en torno a su vida, por que solo con eso hay paraBonington en el atril escribir  varios kilos de papel: “Mi Vida de Escalada”. Y no es para menos. Algunos de los reconocimientos obtenidos por Bonington y la humildad con las que los pasea simplemente te dejan sin habla:

  • Nombrado Sir (Caballero) por la Reina de Inglaterra, titulo recibido anteriormente por Sir Edmund Hillary.
  • Orden del Imperio Británico.
  • Medalla de la Royal Geographical Society.
  • Orden de la Reina Victoria.
  • Piolet de Oro Internacional
  • Medalla Lawrence de Arabia de la Royal Society
  • Presidente del movimiento conservacionista Mountain Wilderness, sucediendo a Sir Edmund Hillary

Bonington, Cazador de Imposibles

             Si por algo se ha caracterizado la trayectoria montañera de Chris Bonington ha sido por su obsesión de abrir vías nuevas, las más difíciles, en las cimas que escalaba y por ser un magnífico organizador o Jefe de Grupo de Expedición. Con puntualidad inglesa, a las 20:00 horas el acto comenzó con unas primeras palabras de Miguel Ángel Gallego, quien con sabiduría y emoción nos puso en antecedentes de la figura que teníamos delante, del auténtico animal alpino que había descendido hasta aquella sala. Su vida, simplemente apasionante, nos servirá de excusa en esta entrada para realizar un recorrido por las paredes más desafiantes de nuestro planeta. Preparad palomitas, por que esta entrada os llevará un tiempo acabarla al completo.

                 Bonington se levantó y con paso calmado inició la narración de una vida épica, desafiante y plena que comenzó un 6 de Agosto de 1934 en Hampstead, Londres. Sus primeros encuentros con la roca sucedieron en 1951 a la edad de 16 años. Accedió a la Academia Real Militar de Sandhurst, donde acabó licenciándose en el Regimiento Real de Tanques allá por 1956. Este destino le permitió salir por primera vez de su país encontrándose con las altas cumbres de Europa, ya que fue enviado al norte de Alemania. Después de tres años en este destino sirvió como instructor militar  de montaña durante dos años más.

                     Hacia el año 1958 volvió a interesarse por los Alpes, integrándose en la primera cordada británica que realizara el ascenso por el Pilar Suroeste del Dru, también conocido como Pilar Bonatti, en Chamonix. Esta cordada estaría integrada además de por Bonington, por otros grandes escaladores: Don Whillams, Jan Dlugosz e Ian Clough. A continuación podemos ver un fragmento de una película de la época donde se da cuenta de la primera ascensión de Bonatti a esta magnífica aguja.

                     En 1960 Bonington se embarcó en un navío, la forma más económica de viajar en aquella época, con destino a la India. Su objetivo era integrarse en una Expedición conjunta británico-india-nepalí, con la cual y junto a Dick Grant, Capitán de los Royal Marines, y a Ang Nyima, Sherpa de la Brigada de Gurkhas, consiguió el primer ascenso al Anapurna II (7937 metros). El Anapurna II es un pico situado al Oeste del macizo del Anapurna, a más de 30 kilómetros de distancia de la cumbre principal (Anapurna I), totalmente independiente y casi de la misma dificultad.

                    En 1961 se hizo evidente que sus expediciones resultaban incompatibles con su trabajo en el ejército, asi que decidió abandonarlo para integrase en una expedición civil que trataría de abrir una nueva vía en el Nuptse (7861 metros).  En la región nepalí de Khumbu, a solo dos kilómetros  al suroeste del Everest, el Nuptse ofrece su  cara Sur, un demoledor y gigantesco muro de roca. Su nombre significa “Pico del Oeste”, ya que en realidad forma parte del macizo conocido como Lhotse. Más que un pico, el Nuptse debería ser considerado como una cresta formada por varios picos. Y aunque por otras vertientes no es un ascenso difícil y de hecho forma parte de la ruta de campos bases que dan acceso al Everest, la enorme complejidad de su cara sur bien merecía una expedición. En palabras de Bonington el equipo tenía una forma un tanto anárquica de trabajar. Eran un grupo de bien dotados escaladores extremadamente decididos a encontrar su propia vía hasta la cumbre. Bonington se encontró con el equipo en Katmandhu, desde donde partirían en un largo treking  El primer ascenso fue conseguido el 16 de mayo por Dennis Davis  y el Sherpa Tashi, y solo unos días después por la expedición británica de Bonington. Es tal la dureza y la dificultad técnica de esta pared que hasta la década de los 90 no volvió a intentarse de forma sistemática para buscar nuevas vías.

                     Recientemente, en octubre de 2012, los himalayistas españoles Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza lograron quedar a tan solo 160 metros de la cumbre, pero el fuerte viento les obligó a abortar, como podremos ver a continuación.

                     Al acabar la expedición al Nuptse,  Bonington volvió a Europa para volver a integrarse con el equipo de Don Whiliams. Inicialmente su objetivo era lograr cumbre por la cara norte del Eiger, para lo cual acamparon junto a su base. Pero el verano no parecía dar tregua y el mal tiempo hacía inviable intentar el ascenso por lo que en Agosto el equipo decidió moverse hasta otra zona que estaba en liza en el panorama alpinístico del momento. El Pilar Central del Freney resulta ser la vía más complicada y técnica de acceso al Montblanc. En julio de ese mismo año dos cordadas, una francesa y otra italiana, estaban tratando de abrir la vía cuando se desató una tormenta terrible que acabó con la vida de cuatro de los siete alpinistas que luchaban por la cima. Los tres montañeros supervivientes, entre los que se encontraba Walter Bonatti, se vieron obligados a retirarse por mal tiempo. Un mes después llegó la cordada de Bonington,  consiguiendo abrir la vía y logrando cima entre el 27 al 29 de Agosto. A partir de ese momento esa vía sería conocida como la Vía Británica, y ¿que mejor que ver una escalada actual de esta para comprender su dificultad técnica?

 

                    En septiembre de 1961 Bonington consiguió un trabajo estable en Inglaterra que debía aprender a combinar con su pasión por las montañas. Su estancia en Reino Unido le sirvió para conocer a Wendy, con la que se casaría en Mayo de 1962. Es admirable la ternura con la que un hombre de este calibre recuerda este momento, calficándolo el mismo como el evento más importante de su vida. Y en ese momento, recién casado y con un trabajo estable, la montaña volvió a llamarlo. Recibió una invitación para unirse a una expedición que partiría el siguiente otoño hacia el sur de Chile, en Sudamérica, para tratar de acometer el ascenso a la Torre Central del Paine. Inmediatamente su jefe le dijo que debía decidir entre su carrera profesional y su pasión por la montaña. Y decidió lo último, abandonando su trabajo en julio.

                  Aquel verano del 62 viajó de nuevo a los Alpes, dispuesto a realizar el primer ascenso británico a la Norte del Eiger. Todos los infructuosos intentos anteriores parecieron prepararlo para aquel momento. Consiguió cima junto a Ian Cloughtz. De la complejidad de esta cara del Eiger ya tuvimos oportunidad de hablar hace unos años en una entrada. Pero en el siguiente video de un reciente ascenso podréis contemplar, casi sin aderezos, su dificultad.

                  Y también os dejo, porque merece la pena verlo, la recreación que hicieron hace ya bastantes años en el programa Al Filo de lo Imposible de la trágica escalada a la Nordwand del Eiger de los aragoneses Alberto Rabadá y Ernesto Navarro. Los dos jóvenes murieron a escasos metros de la cumbre después de realizar un ascenso duro y trabajoso, con equipo antiguo y en pésimas condiciones meteorológicas. Excelentes escaladores de roca pero con pocos conocimientos de escalada en hielo, sufrieron lo indecible pero no se rindieron, hasta que ya no les quedaron fuerzas. Un documento extraordinario de una aventura trágica.

                 En octubre de 1962 finalmente Bonington viajó en compañía de su mujer hasta el sur de Chile, dispuesto a enfrentarse a la Torre Central del Paine, que coronaría junto a Whillams en enero de 1963. Las Torres del Paine son un pequeño y escarpado grupo granítico de singular belleza situado en el Parque Nacional Torres del Paine, en la Patagonia chilena. Aquí tuvieron oportunidad los británicos de enfrentarse por primera vez a los formidables vientos patagónicos. En el siguiente video unos chilenos sube a la Central del Paine por la via Bonington-Whillams.

                  Al retornar a Inglaterra en 1963, Bonington se estableció junto a su mujer en Lake District, una zona rural al noroeste de Inglaterra, y comenzó a escribir su primer libro: “He Elegido Escalar”. En este libro narraba su experiencia escalando la Norte del Eiger. Dedicó los veranos a realizar escaladas en los Alpes, entre las que destaca el primer ascenso en 1965 al Pilar a la Derecha de Brouillard, en la cara Sur del Montblanc. Pero fue en 1967 cuando obtuvo reconocimiento entre sus conciudadanos británicos ya que se planeo la escalada de la Aguja Old Man of Hoy, que tendría una gran cobertura de la BBC y por tanto gran repercusión mediática. El Old Man of Hoy es una aguja de arenisca roja, de 137 metros de altura, que emerge prácticamente del mar sobre una base de rocas ígneas basálticas. Está situado en la Isla de Hoy, en las Islas Orcadas, Escocia. Un equipo formado por Chris Bonington, Rustie Baillie y Tom Patey habían logrado escalar en tres días  la aguja un año antes. El 8-9 de julio de 1967 la BBC creó un programa especial que seguiría en vivo la escalada del pináculo. Bonington y Patey repetirían su ruta original, pero otros dos equipos de escaladores buscarían nuevas vías. A continuación tenéis el programa de la BBC, resumen de las distintas emisiones.

           A partir de aquel momento Chris inició su trabajo como reportero fotográfico, especializándose en cubrir expediciones de alta montaña o destinos sálvajes. El climax de su carrera periodística llegó en 1968 cuando acompañó a una expedición del ejército británico durante el primer descenso del Nilo Azul. En esta expedición fueron amenazados por cocodrilos, por impactantes rápidos e incluso fueron emboscados. Una vez más se dio cuenta de que su trabajo le estaba alejando de su verdadera pasión: las cumbres.

La Época de las Grandes Expediciones

Durante el otoño de 1968 Bonington comenzó a planear una expedición a los Himalayas que acometiera el ascenso de la cara sur del Anapurna. Hasta ese momento no se había intentado el ascenso de aquel enorme muro de más de 3000 metros, mezcla de hielo y roca. Aquella expedición, liderada por Bonington,  logró llevar a la cumbre a Dougal Haston y Don Willams un 27 de mayo de 1970. Desgraciadamente su compañero de cordada, Ian Clough, perdió la vida durante un desprendimiento de seracs hacia el final de la expedición. La siguiente película recoge aquella expedición.

               El siguiente paso lógico después del éxito de la Sur del Anapurna era tratar de alcanzar la cima del Everest por su cara Suroeste. Bonington lo intentó en 1972, pero los salvajes vientos del otoño y el invierno impidieron que hiciera cumbre. Debido a que las autoridades nepalesas solo permitían una expedición a la vez no pudo realizar más intentos ya que la cola de expediciones lo postergaba hasta 1985. Así que se decidió por otras cumbres.

                En 1973 realizó el primer ascenso al Brammah (6411 metros) junto a Nick Estcourt y en 1974 atacó el Changabang (6864 metros) junto a Doug Scott, Dougal Haston, Martin Boisen, Balwant Shandu y Tachei Sherpa.

               Pero en 1975 se presentó otra oportunidad para intentar la cara Suroeste del Everest, para lo que Bonington reunió a un equipo basado en el que había logrado los éxitos en la Sur del Anapurna. El éxito más significativo fue la superación de la banda de roca situada a 8200 metros, concluyendo en la cumbre de  Dougal Haston y Dough Scott el 24 de septiembre. Desgraciadamente durante esta expedición Mick Burke desapareció y su cadáver nunca fue hallado.

La Epopeya del Ogro

             En 1977 Bonington y Scott prepararon el primer ascenso al Baintha Brakk ( 7285 metros), terrible pico conocido en occidente como El Ogro y situado en Pakistán. Sin embargo, la expedición del británico no pasó a la fama por ser la primera que hollaba la cumbre, sino por ser un extraordinario ejemplo de resistencia humana y supervivencia en altitud. Cuando comenzaban en primer rapel de descenso Scott se partió ambas piernas, que unido a una neumonía y una rotura de dos costillas de Bonington, los dejó en un estado lamentable. Por si fuera poco, al estar ya en la parte final de la expedición los alimentos y los suministros prácticamente se habían agotado. Como pudieron, unas veces porteando Bonington a Scott, otras simplemente arrastrándose, lograron descender hasta el campo base en medio de una fuerte tormenta. Cuando lograron llegar descubrieron que no había allí nadie, dado que sus otros compañeros de expedición los habían dado por muertos y se habían marchado, por lo que aun tuvieron que pasar varios días hasta que pudieron encontrar ayuda. Y sin embargo  el ascenso es en si mismo algo extraordinario. El ogro, un enorme pináculo de roca y hielo ha podido ser escalado en poquísimas ocasiones. A continuación os dejo un video sobre una nueva vía abierta por unos escaladores norteamericanos que bien les valió la nominación para el Piolet de Oro 2013. En sus imágenes podréis comprobar la verticalidad de esta montaña.

                 En 1978 organizó otra expedición para tratar de acometer el ascenso a la Cresta Oeste del K2, pero la expedición terminó dramáticamente debido a la muerte por avalancha de su amigo Nick Estcourt. Poco a poco todos sus compañeros de cordada iban quedándose en las cumbres, para siempre.

                Durante un par de años permaneció alejado de las cumbres, escribiendo su libro “En Busca de Aventura“, pero en 1980 el gobierno chino abrió algunas de sus montañas para que fueran escaladas por montañeros occidentales. Después de un reconocimiento previo se organizó una expedición que finalmente alcanzaría la cumbre por vez primera en una aislada montaña en el remoto Xingiang Occidental: El Monte Kongur (7719 metros). La cumbre la hicieron Peter Boardman, Joe Tasker, Alan Rouse y el propio Bonington.

               En 1982 Bonington junto a parte del equipo que había alcanzado el Kongur, trato de alcanzar la Cresta Noreste del Everest sin oxígeno. Uno de sus compañeros, Dick Renshaw, tuvo que abandonar debido a que el doctor le detecto un leve derrame cerebral. Bonington intentó hacer cumbre junto a Boardman y Tasker, pero pronto vió que no podía seguir el ritmo de sus compañeros por lo que tendría que hacer el ascenso en solitario. Chris vio como Boardman y Tasker simplemente desaparecían cerca de la cresta, acabando con la buena sintonía de lo que el británico describió como la expedición más alegre de su vida. Pero no se rindió y continuó en solitario hasta hacer cumbre.

                En 1983 Bonington realizó el primer ascenso a la cima Oeste del Shivling, una montaña de 6501 metros situada en la India. La subieron en estilo alpino, empleando 5 días para subir y bajar. A continuación podréis ver un video de una reciente ascensión a esta montaña.

             Unas semanas  después de conseguir esta cima se unió al millonario Frank Wells para realizar el primer ascenso en solitario al Monte Vinson (4897 metros), en la Antártida.

              En 1985 alcanzó la ansiada cima del Everest, el techo del mundo, a través de su Collado Sur. Esta cima, quizás la más esperada por Bonington, puso fin a su vida como montañero extremo, dedicándose a partir de ese momento a pruebas menos desafiantes, acompañado incluso por su familia. El ascenso al Kilimanjaro, sin ninguna dificultad técnica pero  en compañía de los suyos, le resultó tanto o más placentera que los grandes desafíos que había asumido.

             Cómo hemos podido ver la vida de Bonington ha sido simplemente alucinante. ¿Cuantos de nosotros no nos daríamos con un canto en los dientes por hacer uno solo de sus ascensos, por la vía más fácil? Bonington acabó la charla con la misma humildad con la que la había empezando, diciendo que el no era nadie para decir lo que estaba bien o mal en montaña. Y a todos nosotros nos dejó con la boca abierta, alucinados ante una auténtica leyenda viva del alpinismo internacional.