Archivos para enero, 2013


Antonio Salinaspor Antonio Salinas      

               Los que me conocéis de hace tiempo sabéis que el voluntariado, el mantener una actitud positiva y de apoyo para los que me rodean, forma parte de mi concepto de vida. Desde que como Scout comencé a corretear montes y bosques hasta mi fase como voluntario de Protección Civil, dentro de la Agrupación de Granada, poco a poco fui entendiendo que el mantener esta actitud positiva hacia los demás y hacia nuestro entorno no solo reportaba beneficios inmediatos hacia el objeto de nuestra ayuda, sino que, en última instancia, nos los reportaba a nosotros mismos. Creo que esta forma de pensar, eminentemente colaborativa, puede ser en gran medida lo que nos ayude en estos difíciles tiempos que nos ha tocado vivir. Nuestra sociedad, sus tiempos y ritmos, se empeña en hacernos pensar que somos individuos independientes, como cápsulas aisladas a las que no puede afectar nada. Pero no hay nada más lejos de la realidad. Nuestra vida está directamente influenciada por nuestro entorno, cercano y lejano, y todo lo que hagamos por mejorarlo redundará en nuestro beneficio. No es egoísmo. Es sentirnos parte de lo que nos rodea, actuar como células solidarias de un organismo mayor.

                  Os cuento todo este rollete porque cuando conseguí el título de buceador una de las primeras cuestiones que me plantee fue “No hay mucha gente que bucee. ¿Podría yo aportar algo como buzo?”. Necesitaba que entendierais por qué me hago este tipo de preguntas.

                   Existen varios programas de voluntariado ambiental, pero buscando en la red encontré con que había uno que para su desarrollo necesitaba de la colaboración de buzos titulados. El programa, denominado POSIMED y coordinado por la Junta de Andalucía, trataba de cuantificar el grado de mejora o deterioro en las praderas de la posidonia oceánica. En aquel momento, recién sacado el Open Water, poco sabía de la importancia de esa plantita, a la que ni siquiera había visto, pero intuía que dado que era objeto de un seguimiento tan riguroso, por fuerza debía tratarse de un elemento de enorme trascendencia en la ecología de nuestras aguas.

                        Así pues esperé a tener el mínimo de inmersiones  exigidas (15) y me puse en contacto con los coordinadores del proyecto a través de la web de la Junta. No tardaron mucho en contestar, aunque me dijeron que para ese tiempo (septiembre de 2011)  “aún no se ha abierto el período de inscripción del mismo”.  Esperé a primeros de  Junio de 2012, momento en el que volví a ponerme en contacto con la administración para ofrecernos como buzos. Nuevamente parecía que no había información sobre la campaña de 2012, aunque en algún lugar debió quedar mi correo por que el 14 de Junio de 2012 se puso en contacto conmigo Elena Díaz, Coordinadora del programa Life+Posidonia Andalucía. En este mensaje esperanzadoramente Elena nos comunicaba que ya había sido concedida la secretaría técnica del programa y por tanto en breve se iba a organizar la campaña del 2012, para la que tendrían en cuenta nuestra solicitud.

                Y a esperar. El 26 de Octubre recibí un mensaje de la Asociación Hombre y Territorio, que ostentaba la secretaría técnica del programa Posimed Andalucía. En este comunicado se nos decía que se había abierto el periodo de inscripción, así que procedimos a darnos de alta en el sistema.  No sería hasta principios de Diciembre que se volvieron a poner en contacto con nosotros para decirnos que habíamos sido seleccionados para participar en la prospección a realizar cerca de Carboneras, Almería, aprovechando los días festivos del puente de la Constitución.

               Por supuesto dijimos que sí. Celia pidió los permisos necesarios en el trabajo y nos lanzamos a participar en este proyecto. Esto nos permite ahora explicaros como es este programa, desde dentro y según nuestra propia experiencia. Pero empecemos por el principio.

Posidonia oceánica, la Pradera del Mediterráneo

     La posidonia (Posidonia oceanica) es una fanerógama marina autóctona de nuestro mar Mediterráneo y que solo se da en este.  Las fanerógamas, también llamadas espermatofitas, son plantas completas con raíces, hojas, flores y semillas. No son algas.

            Las fanerógamas marinas son por tanto plantas que, debido a los sinuosos caminos de la evolución, han sufrido las adaptaciones necesarias para poder habitar el medio marino. Para entendernos las fanerógamas marinas son a las plantas terrestres lo que los cetáceos son a los mamíferos.  La adaptación de la posidonia consistió en varias modificaciones que le permitían colonizar y prosperar en el medio marino:

  1. Su evolución eliminó los estomas, unos pequeños poros que tienen las plantas terrestres para intercambiar gases con la atmósfera (su respiración). Al estar sumergidas este método no era viable, por lo que se desarrolló un método alternativo para el intercambio de gases: se produjo un adelgazamiento en la cutícula de la planta para permitir el intercambio  de gases e iones entre el agua y la epidermis fotosintética de Posidonia.
  2. Su sistema de polinización  se modificó para que fueran las corrientes marinas, y no los insectos, las que trasportaran su polen.
  3. Por otro lado, y quizás la adaptación más importante, fue su capacidad para  prosperar en un medio tan salino (hiperhosmótico) como el medio marino, una adaptación radical desde el punto de vista de una planta terrestre.

           Como hemos dicho antes  Posidonia oceanica es endémica del mar Mediterráneo, no se da en otro lugar. Aunque su nombre científico hace referencia a los océanos, lo cierto es que esto se debe a un error de Linneo, quien confundió la muestra que le trajeron creyendo que procedía del Atlántico.

                Posidonia oceanica se considera una especia clonal, es decir,Haz de Posidonia Oceánica los diferentes individuos son genéticamente idénticos y procedentes de un antepasado común. La unidad anatómica se denomina haz, formado por un conjunto de hojas y un rizoma (es decir, un tallo) que se une al resto mediante un conjunto de raíces.

        Para su reproducción utiliza dos sistemas. El más común es el asexual, mediante el cual los rizomas se bifurcan creando nuevos haces y colonizando nuevas zonas. Los rizomas horizontales son los que más se bifurcan, pudiendo crecer entre 3 y 4 centímetros por año. Los rizomas verticales crecen para evitar el enterramiento debido a la acumulación de sedimentos. Por debajo de estos rizomas superficiales existe una capa, denominada mata, formada por raíces y rizomas viejos que agarran de forma eficaz el sustrato. Por esto también la posidonia es considerada una eficaz barrera para evitar la erosión en las playas.

 Frutos de la Posidonia         El sistema sexual de reproducción es menos común, produciéndose de forma muy distanciada en el tiempo, entre 3 y 10 años. En los raros momentos en que se produce, generalmente en otoño, la planta desarrolla un flor del mismo color que la planta. Esto es debido a que no necesita atraer con sus colores a los insectos, ya que la polinización se realiza mediante el transporte del polen por las corrientes marinas. El fruto es de aspecto aceitunado, de color verde oscuro y ha sido llamado desde antiguo como “aceitunas de mar”. Este fruto permite a la posidonia conquistar nuevas regiones, basadas en la azarosidad de las corrientes.

La posidonia es un ser vivo extremadamente longevo. Una pradera de posidonia, formada por el mismo individuo (reproducción clonal), puede vivir milenios. Se ha reportado como el ser vivo de mayor tamaño y edad sobre la tierra, puesto que se ha encontrado a un individuo clonal de 8 Km bajo las aguas de las islas baleares, con una edad estimada de unos 100.000 años.

            Posidonia oceanica, al igual que la gran mayoría de plantas terrestres, necesita gran cantidad de luz para desarrollar los procesos fotosintéticos que la alimentan. Esto hace que la localización de la planta se establezca en función de la claridad/profundidad de las aguas. Es decir, en su máxima cota de profundidad (en torno a los 50 metros) es necesario que las aguas sean extremadamente claras, mientras que en cotas inferiores (Posidonia puede habitar casi en superficie) la turbidez puede ser mayor. En definitiva es la cantidad de luz que puede llegar a la planta lo que importa para su desarrollo.

                    Otro elemento a tener en cuenta para la salud de esta planta es que la salinidad de las aguas sea estable, ya que es muy sensible a los cambios de esta.

                      También le afectan muchísimo la existencia de contaminantes o las cotas altas de nutrientes (eutrofización) que terminan por oscurecer las aguas.

                     Como vemos es una planta sumamente delicada, que solo sobrevive en aguas claras, bien oxigenadas y por tanto sanas. Por lo tanto podemos considerarla un bioindicador de la calidad y salud de las aguas. En aquellos lugares en que apreciemos una recesión en la colonia de posidonia podremos entender que hay algún problema (turbidez, contaminantes, eutrofización o problemas de sedimentación) y podremos actuar buscando una solución.

                Por todo lo que hemos dicho hasta ahora podemos deducir la importancia de esta singular planta:

  • Cómo todas las plantas son un enorme productor de oxígeno, absorbiendo también el CO2 en su estructura.
  • Fijan el sustrato mediante sus intrincadas raíces y frenan la velocidad de las corrientes mediante sus hojas, dificultando la erosión y conservando las playas.
  • Aumentan la transparencia de las las aguas, al atrapar nutrientes y sedimentos.
  • Son la base alimenticia del ecosistema costero mediterráneo, alimentando y sirviendo de refugio a gran número de especies. Su presencia aumenta por tanto la biodiversidad de una zona.
  • Son una especie biomarcadora, al ser extremadamente sensible a cambios en la calidad/transparencia del agua.

                Es comprensible por tanto, al tener esta extraordinaria importancia desde un punto de vista económico y ecológico, que la administración decidiera proteger y controlar las praderas de posidonia.

Programa Life+Posidonia: Actuaciones para su Protección

… 

El programa de conservación Life+Posidonia tiene por objetivo precisamente la conservación de esta delicada pradera submarina. En Septiembre de 2010 la Comisión Europea aprobó el Proyecto Life+ “para la conservación de la Posidonia oceánica en el litoral andaluz”, bajo el epigrafe LIFE 09 NAT/ES000534. Este proyecto, Life+Posidonia Andalucía, tenía como objetivo los sitios Natura 2000  de la costa andaluza:

Como es de suponer el proyecto Life+Posidonia Andalucía se desarrolla dentro de todo un conjunto de planes de protección europeos para la conservación de esta planta. De hecho, la red española es más extensa cubriendo las siguientes regiones:

  • Cataluña. Iniciada en el año 1994 y contando con 125 voluntarios y 24 estaciones.
  • Comunidad Valenciana:  Iniciada en 2001 y contando con 100 voluntarios y 28 estaciones.
  • Islas Baleares: Iniciada en 2002 y contando con 110 voluntarios y 35 estaciones.
  • Melilla: Con 8 voluntarios
  • Región de Murcia: Iniciada en 2005 y contando con 32 voluntarios y 14 estaciones.

En Andalucía se cuenta con 16 estaciones y un número aproximado de 139 voluntarios (71 en 2012), realizándose los muestreos durante el período otoñal.

Recogida de Datos en la Estación del Islote de San Andrés

                     El día anterior a nuestra inmersión llegamos, ya cayendo la noche, al Camping los Escullos, situado cerca de San José (Almería). Ese era el punto de encuentro designado. Venía con nosotros Ángela “Ellyon”, una bióloga Madrileña que había contactado con nosotros a través de HyT para realizar el viaje desde Granada. Venía desde Madrid, así que llevaba unos buenos kilómetros a las espaldas. En el camping, después de localizar el coqueto bungalow que se nos había asignado, nos encontramos con Patricio Peñalver, coordinador de la campaña. Una hora después estábamos sentados en la sala donde se iba a dar el curso formativo sobre Posidonia y donde nos explicarían  toda la rutina de recogida de datos que íbamos a desarrollar al día siguiente. Cuando finalizamos el curso, y tras la cena, nos informaron que nuestro punto de inmersión sería el Islote de San Andrés. Quedamos en el pueblecito de Carboneras a las 11:00 del día siguiente, ya que otro grupo estaría recogiendo muestras en otra zona en el periodo inmediatamente anterior.

              Al día siguiente llegamos pronto al Centro de Buceo Branquias, donde nos recibió Emilio, espíritu impulsor del centro, mostrándonos todos los rincones de su casa. Al poco llegaron Rocio García Muñoz y el Dr. Juan M. Ruiz  (todos le llamaban Juanma allí), del Instituto Español de Oceanografía (IEO), específicamente del Centro Oceanográfico de Murcia. Caray, todo aquello se estaba poniendo de un tinte científico que molaba bastante. Rocio y Juanma coordinan, dentro del IEO, el proyecto POSIMED en el área de Murcia. Aparentemente habían venido  a echar una mano y a colaborar con los buzos andaluces, cosa que siempre viene bien.

                      Avisaron a Emilio de que el primer grupo estaba volviendo ya, por lo que comenzamos a cambiarnos y a cargar los equipos en la furgoneta que nos llevaría hasta el puerto. Cuando llegamos ya estaba allí la embarcación,  por lo que de inmediato empezamos a realizar el cambio de equipos y a subirnos a bordo. Cuando íbamos de camino  al islote, Patricio nos informó de que no íbamos a bucear con nuestras parejas habituales. Debido a que eramos bastante novatos Celia bucearía formando equipo con Juanma y yo con Rocio. Para mi era realmente emocionante estar formando equipo, codo con codo, con un científico.

                  Una vez sobre la posición de la estación de seguimiento, una piqueta clavada en el suelo en unas coordenadas conocidas, descendieron primero dos de los buzos coordinadores para localizar exactamente su ubicación. Mientras, arriba nos terminábamos de equipar con la rutina de siempre y añadiendo esta vez una brújula a nuestra muñeca. Los coordinadores subieron a superficie y nos dieron el Ok, por lo que solo quedaba iniciar un suave descenso hasta el fondo, cubierto de posidonia a unos 12 metros de profundidad.

Momento en el que se procede a asignar los rumbos a cada equipo. Fotografía de Juan M. Ruiz, del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Cedida por el autor para este artículo.

Momento en el que se procede a asignar los rumbos a cada equipo. Fotografía de Juan M. Ruiz, del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Cedida por el autor para este artículo.

                  El primer trabajo a realizar era el establecimiento de los transectos de estudio. Un transecto, en biología, es una linea recta de unas medidas conocidas sobre la que se toman diversas muestras o se realizan conteos de especies. En nuestro caso íbamos  a establecer tres transectos que formaban una “Y” desde la estación de seguimiento,  en base a unos rumbos que nos fueron dados por los coordinadores ya bajo el agua. De este modo, con una larga cinta métrica en una mano y con la vista clavada en mi brújula comencé a marcar la linea de 25 metros sobre las que realizaríamos nuestras mediciones. Debajo de mi, mientras aleteaba en el rumbo marcado, se dibujaban grandes manchas de posidonia junto desalentadoras calvas de arena. Era importante realizar esta primera  apreciación visual ya que nos ayudaría a determinar las zonas de Posidonia donde realizaríamos las mediciones. Una vez llegados a los 25 metros deposité la cinta sobre el fondo y miré hacia atrás. La cinta se perdía hacia atrás, cayendo plácidamente sobre las colonias de Posidonia, dibujando nuestro rumbo de vuelta a la estación de seguimiento.  Rocío estaba cerca de mi así que era el momento de iniciar las mediciones, que consistían en lo siguiente.

Celia trazando rumbo en Posimed

Estableciendo el transecto. Fotografía de Juan M. Ruiz, del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Cedida por el autor para este artículo.

  • Contabilización de la Densidad. Utilizando un cuadrado de 20×20 que depositábamos sobre un punto al azar cercano al transecto, procedíamos a contabilizar todos los haces de posidonia, utilizando el brazo para peinar las hojas y urgando delicadamente con los dedos de la otra mano para sacar uno a uno los haces y proceder a contarlos mentalmente. Una vez contados se anota el valor en la tablilla que llevábamos. Mientras uno de los buzos realizaba este conteo, el otro debía tomar las siguientes tres medidas.

    Celia tomando datos. Fotografía de Juan M. Ruiz, del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Cedida por el autor para este artículo.

  • Longitud del Haz. Cogiendo al azar una de las delgadas hojas procedíamos a extender una pequeña cinta métrica sobre ella para obtener su medida.
  • Nivel de Enterramiento del Haz. Utilizando una pequeña regla rígida nos acercábamos a las raíces de la planta y mirábamos los centímetros de enterramiento  por sedimento o el grado de elevación sobre este sedimento.
  • Conteo de Marcadores Biológicos.  Hay una pequeño grupo de animales de tipo filtrador que ayudan a determinar la salud del agua y por ende de la posidonia. Estos animales eran las Holoturias (Pepinos de mar), los Erizos y los Espirógrafos. Imaginando un cuadrado de las mismas dimensiones que el utilizado para contar los haces se procedía a contar cuantos individuos de estas especies había. Independientemente  y a lo largo de todo el transecto se contabilizaban también todas las nacras vivas localizadas, indicando el punto del transecto donde habían sido localizadas y si estaba a derecha o izquierda de este. Las nacras (Pinna nobilis) son unos moluscos bibalbos de grandes dimensiones, endémicos del mediterráneo y amenazados de extinción, enormemente sensibles a la calidad del agua y por tanto muy vinculados a las praderas de posidonia.

          Una vez realizado el conteo de haces, los papeles se intercambiaban. El buzo que había estado tomando medidas de hojas, de enterramiento y de especies marinas procedía a recontar los haces del mismo cuadrado de 20×20 y el que había estado contando pasaba a tomar las otras mediciones. De esta forma durante toda la inmersión había una actividad frenética. En todo momento se estaba haciendo algo, contando, midiendo, buscando, al tiempo que se controlaba la flotabilidad y otros aspectos rutinarios del buceo. Por eso pienso, personalmente, que tal vez quince inmersiones sean pocas para acceder a este programa de voluntariado.  Constantemente se está muy cerca del fondo, prácticamente con la máscara pegada al sedimento en ocasiones, por lo que el control de flotabilidad y movimientos debe ser exquisito para no dañar el objeto de nuestro estudio.

        Cuando terminamos todos los equipos de realizar los 6 muestreos en el transecto asignado a cada uno finalizamos la inmersión con una fotografía de grupo, portando la bandera Life, y comenzamos el corto ascenso hasta la embarcación. Lo que quedaba ya era el tercer tiempo. Limpiar equipos y, finalmente, comida de grupo, durante la que pasamos a limpio los datos anotados en nuestras tablillas.

             De todo esto sacamos una experiencia extraordinaria. No solo nos ha ayudado a conocer y experimentar otra variedad de buceo, el buceo científico, sino que hemos aprendido sobre la tremenda importancia económica y ecológica de esta planta, aprendiendo a reconocer los factores que deterioran su desarrollo. Por lo tanto es una experiencia más que recomendable para todos los buzos, ya sea por que se encuentren estudiando biología marina o, como era nuestro caso, por que sientan un verdadero interés por el fondo marino y estén interesados en ayudar en la medida de sus posibilidades.

Más información

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Nick Hope frente a un tiburón ballena. Fotografía de Horst Hinrichs, cedida para este artículo.

        Diving in Bali es un documental grabado y producido por Nick Hope, alma-mater de Bubble Vision, empresa dedicada a la grabación de imágenes submarinas.  Nick Hope, de origen inglés, tiene su base en Tailandia, pero desde aquí aprovecha para saltar a los rincones de aguas más hermosas. Recientemente subió a su canal en Youtube su documental Diving in Bali, rodado en 2006 en las aguas de esta mágica isla. Fue tal la fuerza de la belleza de las imágenes que estaba viendo que no pude resistirme a contactar con él y solicitarle si podía reproducir su material en esta página que todos conocéis.  Pero antes de sumergirnos en las aguas de Bali, pongámonos en sintonía y aprendamos un poco sobre lo que vamos a ver.

Buceando en la Isla de los Dioses

(C) Nick Hope 2006. Fotografía cortesía del autor.

          El documental de Hope nos sumerge en las traslúcidas aguas de Bali, una de las islas menores de la Sonda, en el Archipiélago Malayo. Esta situada entre las islas de  Java y Lombok, también, como Bali, provincias de Indonesia. Está situada solo a 8 grados al Sur del ecuador, por lo que el clima es típicamente tropical.

         Comenzamos nuestro viaje desde las playas de Tulamben, un pequeño pueblecito pesquero en la costa Noreste de Bali, buscando la oscura silueta sumergida del USAT Liberty. Este buque de transporte, perteneciente a la armada norteamericana, se encontraba en ruta desde Australia hasta las Filipinas en Enero de 1942 cargando material de ferrocarril y goma.

El USAT Liberty en sus mejores tiempos.

             Un mes antes Estados Unidos había entrado oficialmente en guerra con Japón como respuesta al ataque a Pearl Harbor. El 11 de Enero de 1942 el buque se encontraba a unas 10 millas al suroeste del Estrecho de Lombok, cuando fue torpedeado por el submarino japones I-166, de clase Kaidai. El destructor norteamericano USS Paul Jones y el holandés HNLMS Van Ghent, que se encontraban en la zona, trataron de remolcarlo hasta el puerto de Singaraja. Desgraciadamente estaba entrando demasiada agua en el Liberty, por lo que debieron dejarlo varado en la costa oriental de Bali, junto a Tumbalen.

               En 1963 una serie de sacudidas sísmicas, relacionadas con la erupción del Monte Agung, hicieron que los restos del buque se deslizaran mar adentro, sumergiéndose sobre un lecho de arena situado a unos 30 metros de profundidad.

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El USAT Liberty es ahora un oasis de vida con múltiples escondrijos y espectaculares paisajes. (C) Nick Hope 2006. Fotografía cortesía del autor.

                  Desde ese momento el mar ha comenzado a reclamar lo que es suyo, convirtiendo los fantásticos restos del buque en un oasis de vida. Sus huecos y parapetos son el escondite   ideal para el Mero Tigre  (Epinephelus fuscoguttatus) o para los bancos de Labios Dulces Encintados (Plectorhinchus polytaenia). Hope descenderá también hasta el fondo arenoso, lugar donde se esconden rayas moteadas azules (Neotrigon kuhlii) y otras criaturas extraordinarias. como los pequeños congrios que emergen de la arena buscando alimento en las corrientes (Heteroconger enigmaticus).

                   Del esqueleto del barco vemos salir un espolón recubierto de corales, anémonas, esponjas y toda suerte de vida. No es otra cosa que uno de los cañones del USAT Liberty, ofreciendo una posición destacada a los seres que se alimentan de lo que trae la corriente. Sin duda es una de las imágenes más espectaculares del documental.

Plectorhinchus lineatus. Fotografía cortesía de Nick Hope. (C) 2006

                       Junto a bloques recubiertos por el coral nos encontramos a los espectaculares Labios Dulces de Bandas Diagonales (Plectorhinchus lineatus). Estos peces se mueven frecuentemente en pequeños grupos, buscando la comida escondida entre las rocas.

                        Y, soberbia, planeando junto a ese inmenso farallón que es el buque, la tortuga Carey (Eretmochelys imbricata bissa). La Carey se da tanto en el atlántico  como en la plataforma indo-pacífica  aunque esta última conforma la subespecie “bissa“. Esta tortuga se distingue fácilmente de otras debido a su pico puntiagudo y a su caparazón con borde en sierra. Ha sido clasificada como especie en peligro crítico de extinción, debido al estado en el que ha quedado por la caza exhaustiva a la que ha sido sometida.  Los Peces Loro Gigante (Bolmometopon muricatum), grandes comedores de coral, se pasean generando al tiempo la arena que conformara las playas.

Bolmometopon muricatum

Bolmometopon muricatum. Fotografía cortesía de Nick Hope (C) 2006

                       Y junto a este espectáculo toda una pléyade de gusanos planos y nudibranquios de vivísimos colores que tapizan los rincones de este paisaje.

            A continuación dirigimos nuestra mirada hacia el sitio de buceo conocido como Jardín de Coral (Coral Garden), un lugar que a poca profundidad revela la amplia variedad biológica de este rincón del mundo.  Desde sus escondrijos nos vigilan las hermosas, y de aspecto fiero, morenas amarillas (Gymnothopay flavimarginatus). Observamos también como los grandes peces, como el Mero Mahorí (Epinephelus undulatostriatus) , aprovechan la zona para solicitar los servicios de limpieza de pequeñas gambitas.

                 En el punto conocido como La Bajada (Drop-off), el coral desciende hasta los 70 metros de profundidad, ofreciendo toda su variedad de formas y colores. Los peces se agrupan en grandes bancos, como los formados por los carángidos. En el fondo el Camarón Mantis Pavo Real (Crontodactylus scyllarus) se encara con el buceador ofreciendo sus defensas y los peces león (Pterois miles) realizan su venenosa y hermosa danza.

Manta alfredi. Fotografia cortesía de Nick Hope (C) 2006.

             Continuaremos descubriendo espectaculares bellezas, como los peces murciélago (Platax teira) o las colonias de Muricella, pero será al final cuando nuestro viaje nos reserve la última sorpresa, en Manta Point, Situado al sur de Nusa Penida, este punto de buceo es el lugar de reunión de   grandes mantas rayas de arrecife (Manta alfredi), que desarrollarán sus planeos otorgando a toda la escena de cierto toque alienígena, como sacado de una película de ciencia ficción.

Conversando con Nick

Mientras escribía las líneas de este artículo me iban surgiendo una serie de cuestiones que creí conveniente plantear al propio Nick que, con gran amabilidad, no tuvo ningún problema en responder. Creo que las  respuestas de Nick ayudarán a que os hagáis una idea sobre su visión de ese vasto azul que lo atrapó a él y a nosotros.

Nick Hope, Fotografía de Michael Topolavac

             Del Monte a la Mar (DMM) –  Has decidido establecerte en Tailandia. ¿Qué hace a estas aguas tan diferentes a las del resto del mundo? 

               Nick Hope (NH) –  Por supuesto Tailandia se encuentra situada en los trópicos, por lo que el agua es cálida y el buceo es mucho más confortable que, por ejemplo, el norte de Europa donde solía bucear. Allí necesitaba un voluminoso traje seco, pero aquí un traje húmedo es suficiente.  Casi se siente como un deporte diferente. Hay una buena biodiversidad aquí, en Tailandia.  Todo, desde nudibránquios hasta tiburones ballena, puede ser encontrado y no hay escasez de centros de buceo. El escenario resultante es muy divertido.

             Espero que buena parte de mi futuro buceo se desarrolle más hacia el Este, en el Triángulo de Coral. donde la biodiversidad es aun mayor.  Siento pasión por bucear en Indonesia, y adoro algunos buceos de ritmo lento en lugares como el Estrecho de Lembeth, donde no es raro bucear durante 100 minutos y pasar largos periodos de la inmersión “clavando” fotogramas a una criatura… ¡Perfecto para un perfeccionista como yo!

          Mientras tanto trabajo con el material que ya he grabado, y Bangkok parece una buena base  

             (DMM) – Actualmente asistimos a un deterioro de las aguas de todo el planeta ¿Cómo están resistiendo las costas del sureste asiático el desarrollo industrial?

                  (NH) –  Realmente no puedo hablar de todo el Sureste Asiático, pero puedo decir que en la última década he podido observar un deterioro general en los arrecifes de coral de Tailandia, y en el número de animales marinos que los habitan. Lo más significativo que he podido observar es la disminución en el número de tiburones.

                Hace diez años la observación de tiburones cebra estaba más o menos garantizada en los viajes a las Islas Similan. Ahora son una rareza. Del mismo modo, los tiburones grises de arrecife se han reducido en el Archipiélago Mergui de Birmania.

                     Debido a las inusuales altas temperaturas del mar, en 2010 se produjo una importante decoloración del coral, que acabó con un montón de coral.  Pero la mayoría de los arrecifes se están recuperando lentamente. Es muy dificil determinar si este evento se debió al calentamiento global, o maximizado por este, o simplemente se debe a un evento cíclico natural que debe ser esperado de vez en cuando.

             (DMM) – Sabemos que apoyas el movimiento Sea Sheperd que, como sabes, mantiene una campaña de protección de los tiburones, ¿existe conciencia local de protección de los tiburones en tu zona de buceo o siguen siendo vistos como el gran enemigo del hombre?

               (NH) – Aquí en Tailandia parece que hay muy poca conciencia de protección del tiburón. Debido a los medios de comunicación populares son de hecho vistos como psicópatas come-hombres. Hay un montón de restaurantes en Tailandia que sirven aletas de tiburón, y es frecuente ver tiburones muertos a la venta en los mercados tailandeses, junto a rayas y otros grandes peces. Los grupos conservacionistas han hecho algunos esfuerzos para cambiar estas actitudes, pero es en realidad una batalla dificil.

            (DMM) – En tu opinión ¿Cual es la mejor época para bucear en el Sureste asiático?

Fotografia de Nick Hope, cedida para este artículo.

          (NH)– Depende del area exacta. Por ejemplo, he encontrado que la mejor época para bucear en el Mar de Andamán, como en las Islas Similan, es en la segunda mitad de febrero y en la primera mitad de marzo. Es cuando las aguas están más calmadas y tradicionalmente proporciona la mejor oportunidad de observar grandes cosas, como los tiburones ballena o las manta rayas.  No obstante he notado que para bucear en lugares como Bali es mejor hacerlo alrededor de Septiembre. Aquí es cuando se dan las mejores oportunidades para observar Mola molas, y las criaturas para macro en sitios como Seraya Secrets son abundantes.

           (DDM) – Hemos visto un fantástico pecio, el USAT Liberty, que sirve de refugio a innumerables especies. ¿Crees que debería potenciarse el hundimiento de barcos para mejorar los ecosistemas submarinos o por el contrario piensas que se debe respetar el fondo marino, sin añadir nada a él?

             (NH) – Pienso que es buena idea siempre que se haga con cuidado y la preparación adecuada. Los naufragios artificiales pueden reducir la carga en otros sitios de buceo hacinados, y pueden convertirse en sitios interesantes de buceo  y entrenamiento. También pueden servir como hogar para todo tipo de vida marina, y resulta fascinante observar la evolución de un hundimiento artificial a un prospero arrecife.

               (DMM) – ¿Qué consejos puedes darnos para mejorar nuestras grabaciones submarinas?

          (NH)Usualmente la  manera más obvia de mejorar la calidad del video submarino es mantener la cámara estabilizada. Creo que una carcasa voluminosa puede ayudar en esto debido a su inercia. Las carcasas pequeñas son muy difíciles de mantener estables. Mis carcasas tienen luces umbilicales en su parte superior mientras que sus correspondientes baterias se sitúan en la parte inferior, lo que aumenta el volumen y ayuda a que se mantengan en posición vertical. Pero, por supuesto, una carcasa grande conlleva otro tipo de inconvenientes.

              Otro truco es realizar manualmente el equilibrio de blancos en la cámara, si la cámara y carcasa lo permiten. Yo utilizo un filtro de aguas azules URPRO y un balance de blancos en la palma de mi mano, lo que encuentro ofrece resultados agradables.

                DMM – ¿Tienes algún proyecto futuro que podamos desvelar a nuestros lectores?

              (NH) – Soy un trabajador lento y tengo una serie de proyectos en cola. ¡Tengo ya suficiente material para varios documentales! En breve comenzaré la post-ptoducción de una película HD sobre “Muck Diving” en el Estrecho de Lembeth que espero publicar en Youtube y en Blu-ray. Esperemos que esto se complete en unos pocos meses.

                                                                       *         *        *

                    Por supuesto que estaremos pendientes a ese nuevo documental, Nick.  Para aquellos lectores que no conozcan el término “Muck Diving” o buceo en aguas sucias, es el que se realiza en aguas con poca visibilidad, donde los nutrientes vuelven turbia el agua pero, a su vez, hacen que se desarrolle una auténtica explosión de vida. Mientras tanto, para todos aquellos de vosotros que deseéis contactar con Nick para conseguir sus magníficos DVD con sus películas submarinas o contratar sus servicios como cámara y productor submarino, os dejo a continuación sus datos.

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Nick Hope (Bubble Vision)

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 Y ahora, ya sin más, el fantástico vídeo del que estamos hablando. ¡Que lo disfrutéis!

Diving in Bali

               Diving in Bali es un documental rodado en 2006 durante una expedición realizada por Nick Hope a esta isla. Recientemente Nick ha remasterizado el vídeo subido a Youtube, ofreciendo ahora calidad HD en el visionado. El documental recoge más de 150 especies de vida marina y, aunque no esta narrado (solo escucharemos un agradable fondo musical) es posible obtener los nombres científicos de las especies, así como su denominación local en inglés. Así pues, esperad a disponer de al menos una hora libre para poder visionar el documental con tranquilidad, disfrutando de todos los matices de este maravilloso mundo. No os olvidéis de configurar el visionado en Youtube en HD (lo veréis pulsando la ruedecita dentada). Activar también los subtítulos si queréis leer los nombres de las especies observadas. Si es necesario dejad el video en carga un tiempo para que podáis ver el documental sin interrupciones.

Lecturas recomendadas

Guia de Bali