Archivos para mayo, 2012


3 de Diciembre de 2011

           Kiki me estaba esperando como casi siempre en la Cafetería la Isla, nuestro habitual punto de reunión. Nos encontramos con un abrazo. Habían pasado casi dos años desde que decidimos que debíamos participar en un curso de alta montaña, organizado por la Universidad de Granada y desarrollado por la compañía de Guías de Montaña Nevadensis, y por fin lo ibamos a llevar a cabo.  Era, sin duda, un ejercicio de responsabilidad. Son muchas la veces que nos metemos ya en alta montaña, y aunque procuramos realizar estas incursiones invernales de forma prudente y siempre dentro de nuestros niveles de conocimiento, resulta evidente que debíamos obtener la formación adecuada que nos permitiera movernos con seguridad en las altas cotas al tiempo que velamos por quien nos acompañe.

                 Pero por fin, despues de vencer diversos inconvenientes, alli estábamos.  Delante de una taza de colacao, con las mochilas repletas de equipo, haciendo un poco de hora para encontrarnos con el resto de compañeros e instructores.

                Habiamos quedado a las ocho de la mañana en la rotonda del Palacio de Congresos y, a esa hora, un hervidero de mochilas y rostros dormidos se reunían entorno a las furgonetas que nos debian llevar hasta el Albergue Universitario situado en la Hoya de la Mora. Jesús, alma mater de Guías de Montaña Nevandesis, sería el encargado de subirnos en furgoneta hasta las cumbres de Sierra Nevada.

                El albergue, situado a unos respetables 2500 metros de altitud, es  todo un lujo montañero. Cuando llegamos a su cota, la nieve y el hielo cubrian las inmediaciones al tiempo que un viento fino bajaba de las cumbres lanzando  la nieve hacia nosotros.  Lo primero que hiceron los instructores fue darnos 30 minutos de margen para que ocuparamos nuestras habitaciones y nos cambiaramos de cara a las actividades de ese día.

El grupo frente al Albergue Universitario

                    No tardamos mucho más, lo justo de  ponernos los pantalones de Goretex, las polainas y las botas semirigidas. Los instructores nos esperaban en una sala separada del albergue, llamada “mensa” por ellos, donde guardaban el equipo de montaña.

Contenido del Curso

Unos dias antes, en una reunión informativa, los organizadores del curso nos habían proporcionado un pequeño manual en el que venía incluido el temario que ibamos a tratar:

 1.- Manejo Básico de Piolets y Crampones. Como regular el equipo alpino y como proceder con el para la progresión en nieve o campos helados.

2.- Técnicas de Autodetención. Práctica de rutinas para garantizar la detención mediante el piolet en caso de caida,

3.- Anclajes en Nieve o Hielo y Empleo de Cuerda. Formas de asegurar una cordada mediante el empleo de fijaciones naturales (rocas, setas de nieve, etc) o mediante el empleo de tornillos de hielo. Además practicariamos las diferentes formas de encordamiento y los nudos esenciales en la práctica del alpinismo.

4.- Módulo de Hipotermia. Detección y tratamiento de los sintomas de hipotermia.

5.- Nivología. Conocimiento de Avalanchas. Reconocimiento de los indicios que pueden anunciar probabilidades de avalancha.

6.- El A.R.V.A. Sistema electrónico destinado a la localización de sepultados en avalanchas.

Reconocimiento y Regulación del Equipo

Regulación de Equipo en la Sala Mensa

            Tanto Kiki como yo teniamos material propio y estábamos familiarizados con él, pero muchos de nuestros compañeros de curso era la primera vez que se encontraban con el material de montaña, asi que era necesaria una descripción general del mismo.

              Así pues los instructores comenzaron a explicar las diferentes partes de un piolet, como se debían poner las polainas o cual era la manera de  regular un crampón. Esto último era especialmente importante, sobre todo para aquellos a los que les habian facilitado unos en el curso y por tanto debían adaptarlos a su bota. La pérdida de un crampón en alta montaña puede significar un verdadero problema por lo que se debe asegurar al maximo su fijación al pie de cada montañero. En alguna ocasión dedicaremos un artículo en exclusiva  a esta magnífica herramienta para la progresión en alta montaña, sin la cual el avance resultaría sino imposible si cuando menos enormemente agotador e inestable.

             Una vez que todo el mundo tuvo asignado  su material nos dividimos por grupos. Mi grupo, en el que también estaba Kiki, estaba dirigido por Toni Peinado, todo un montaraz de las cumbres y las extensiones nevadas.

Progresión en Hielo y Nieve

              La alta montaña invernal tiene un elemento clave y diferenciador: la nieve y el hielo. es por tanto básico que sepamos desplazarnos con seguridad en este medio. Para ello, y como advertencia a Toni se le ocurrió una idea. Ibamos a movernos por un campo helado, sin crampones, para notar la tremenda inestabilidad de ese terreno. Instintivamente tratabamos de dar taconazos con las rígidas botas para tratar de abrir unos mínimos escalones que nos pudieran ayudar a progresar. Sin embargo no era suficiente. El resbalón parecía planear sobre nosotros. De todo esto se desprendía una máxima que jamás debiamos olvidar:

        Nunca entrariamos en un terreno en el que existieran dudas sobre su estado de congelación sin calzarnos previamente los crampones.  

          Aunque tampoco cabe pecar en exceso, ya que a veces la nieve, por su estado, permite la progresión sin crampones y es recomendable no ponerselos para evitar destrozos o hasta tropiezos involuntarios, lo cierto es que si preveemos que nos vamos a introducir en un campo de hielo hay que calzarse los crampones inmediatamente, antes de entrar en él.

Calzándonos los crampones

         Una vez comprobado esto procedimos a calzarnos los crampones, cosa bastante facil con mis semiautomáticos. A la hora de caminar con ellos solo hay que tener un poco de cuidado. Si caminamos por terreno llano o con poca inclinación hay que caminar con los pies algo separados, para evitar de este modo dañar las polainas o engancharnos con algo. Hay que procurar que siempre claven todas las puntas del crampón, caminando en pasos cortos que harán más controlable nuestro movimiento. Básicamente hay dos formas de moverse con crampones:

                – Paso Francés o de pies planos: Vamos pasando un pie por delante del anterior, manteniendo todas las puntas clavadas en el que queda atrás.

            – Técnica de Puntas delanteras: Utilizado en pendientes fuertes. Clavamos las puntas delanteras (incluyendo las dos de ataque). Es una técnica facil de aprender, aunque causa bastante fatiga en pantorrillas.

              Cuando iniciamos el descenso de una fuerte pendiente hay que procurar caminar un poco agachado, para bajar el centro de gravedad y aproximarlo a nuestras piernas, asegurando así nuestro movimiento.

                  Por su parte el piolet es una herramienta indispensable que  nos asegurará y nos ayudará en nuestros ascensos y descensos. Hay una regla no escrita que dice que si usas crampones tienes que llevar un piolet en la mano. Sin entrar en detalle, ya que procuraremos ampliarlo en una entrada específica dedicada a esta herramienta, hay diferentes modos de utilización:

  • Piolet Bastón. La forma más utilizada en la progresión en terrenos con baja o moderada inclinación. Se sujeta el pilet por la cabeza, clavandolo en la nieve por el mango. Si nos desplazaramos a media ladera debemos llevarlo del lado de la pendiente.
  • Piolet Mango. Utilizado en progresión por pendientes moderadas o fuertes. Se sujeta la cabeza del piolet con ambas manos y se clava el mango en la nieve, delante de nosotros.
  • Piolet Ancla. Utilizado si la pendiente es muy pendiente, clavando la punta y el mango en la nieve, y utilizando la pala para apoyarnos.
  • Piolet Tracción: Utilizado cuando la progresión se acerca a la escalada. Se sujeta el piolet por el mango y se lanzan golpes secos contra la superficie del hielo, clavando su punta. El mango se tracciona hacia abajo.

        Comenzamos a realizar una pequeña travesía para ir aprendiendo las técnicas aprendidas, primero hasta llegar al antiguo observatorio, ahora en ruinas, que parece vigilar eternamente la Hoya de la Mora. Después y soportando una ligera ventisca que se estaba levantando y que nos lanzaba a la cara los ligeros copos caidos durante los días anteriores, nos dirigimos hacia la zona conocida como el Foso de los Leones, un estrecho barranco que conducía hasta la pista del Aguila, lugar en el que realizaríamos las técnicas de autodetención. La idea de pasar por el Foso de los Leones no era otro que probar los recursos aprendidos para progresar por grandes pendientes.

 Autodetenciones

          Una vez llegados a la Pista del Aguila, cerrada hacía poco por transcurrir su trazado por zonas del Parque Nacional de Sierra Nevada, Toni comenzó a explicarnos las técnicas de autodetención. Lo primero que hicimos fue descalzarnos los crampones. Esto es así por que una mala autodetención, en la que apoyemos accidentalmente la punta de los crampones, puede provocarnos graves lesiones en las piernas. Es por ello que siempre que realicemos prácticas de aprendizaje/recuerdo de autodetención nos quitaremos los crampones.

Zona de Práctica de las Autodentenciones

              Como el entorno era relativamente seguro, com amplias vías de escape, Toni nos propuso que comenzaramos practicando sin piolet. Esto era así para que pudieramos sentir y concienciarnos de las velocidades que se pueden alcanzar durante una caida y el amplio terreno que podemos recorrer si no nos frenamos a tiempo. Y asi fue. Nuestras caidas  nos llevaban más allá de los veinte metros, aunque tratabamos de frenarnos con las palmas de las manos, ejerciendo fricción con todo el cuerpo salvo de rodillas para abajo, que permanecían hacia arriba simulando que llevabamos crampones.

                  La progresión hasta el punto de salida se hacia peligrosa y dubitativa. Todo resbalaba un montón. Avanzabamos a pasitos pequeños, utilizando las botas como podíamos.

                      Una vez hechas unas cuantas pruebas comenzamos a utilizar el piolet, que se supone que es la situación normal en la que nos vamos a encontrar. Según pruebas realizadas por la  Asociación Alpina Alemana (D.A.V.) a los 50 metros de recorrido en una caida por una ladera de 42º de inclinación se alcanzan los 100 km por hora. Es por ello fundamental iniciar el proceso de frenado cuanto antes, para evitar así males mayores.

                   Normalmente en nuestra ascenso  por una pendiente empinada  llevaremos nuestro piolet con la hoja (la punta) mirando hacia la pendiente. Esta posición hace que de forma natural se clave esta parte del piolet en una caida. Es importantisimo llevar sujeto  el piolet con la dragonera, la cinta que agarra el piolet, para que encaso de caida no se nos escape el piolet al clavarlo. Si cayeramos de espaldas hay que tratar de voltearse, ofreciendo nuestra barriga al hielo, agarrando el piolet con ambas manos, una por el mango y la diestra por la cabeza, clavandolo con fuerza a la superficie, ya sea hielo o nieve. En función de la dureza de la superficie tardaremos más o menos en realizar el frenado.

                    Estuvimos realizando ensayos durante toda la tarde. Decenas de caidas simuladas, improvisando mil posturas diferentes y tratando de recuperar el control desde cada una de ellas. la autodetención no es una técnica natural, hay que aprenderla y sobre todo recordarla. Son gestos que deben salir de forma automática, por loq ue es muy importante al inicio de cada temporada realizar una jornada de refresco, donde se pondrán en práctica todas estas técnicas.

Tallado de Escalones

                   Para finalizar, y antes de volver al refugio, Toni nos dió una ultima clase: el tallado de escalones.  Habrá ocasiones en las que accidentalmente perdamos los crampones en una placa de hielo. En este caso el tallado de escalones nos puede ayudar a progresar de forma adecuada hasta el lugar donde se encuentren. De hecho, el tallado de escalones era la antigua forma de progresar en hielo, hace muchisimos años, en alpinismo. Es segura, pero enormemente lenta y tediosa. Tambien es posible que durante una progresión en la que no vamos equipados con crampones, nos toque cruzar una estrecha franja de hielo. Quizás no merezca la pena equiparse con crampones y un simple tallado nos resolverá el paso dificil.

                       Para  realizar un tallado de escalones dibujaremos en frente nuestra, cerca, una V con la punta del piolet y seguidamente daremos un golpe seco con la pala del mismo sobre el angulo de la V. Posicionaremos aqui nuestro pie y continuaremos realizando escalones a medida que avancemos. Si la pendiente es muy elevada, lógicamente los escalones deben ser más profundos y trabajados que si solo se trata de un paso por una superficie helada.

 Cabuyería

Sala Mensa

               Una vez realizadas las prácticas en exterior nos desplazamos al refugio donde, despues de desequiparnos y ponernos ropa más cómoda, nos reunimos en la Mensa, la sala de  reuniones montañera. Ahi todo el equipo de instructores nos iba a enseñar a realizar una serie de nudos, básicos para la progresión alpina. Estos nudos fueron:

  • Nudo de Ocho: Nudo básico para encordamiento
  • Nudo Ballestrinque: Para anclarse a un mosquetón y poder regularlo facilmente
  • Nudo Dinámico o UIAA: Nudo muy polivalente y seguro, utilizado para asegurar o rapelar.
  • Nudo Prusik: Nudo auto-bloqueante, utilizado para asegurarnos durante una progresión.

            Trataremos de explicar estos y otros nudos más adelante, en nuestra sección de cabuyería. Pero no queremos perder la oportunidad aqui de remarcar la enorme importancia que tiene conocer estos nudos y realizar su práctica habitual. Un buen nudo puede salvar nuestra vida o la de otros. Así de simple. Un mal nudo o su desconocimiento nos puede costar la vida.

             Despues de un buen rato practicando dimos la jornada por terminada. Tocaba ahora relajarse y comernos la abundante cena preparada en el refugio. Había siddo un día alucinante, lleno de conceptos y de prácticas. Muchos de ellos los pondriamos en práctica al día siguiente, cuando ascenderiamos al Pico Veleta. Sería mi primer ascenso a cumbre  en condiciones invernales, así que estaba enormemente emocionado.  Pero esa avenrura os la contaremos en una futura entrada. Mientras tanto, disfrutad del video de este primer día.

Lecturas Recomendadas

  • Alpinismo y Desafío de la Alta Montaña: Manual Técnico. JAVIER SINTES PELAZ, DESNIVEL, 2004. En este trabajo monumental, Javier Sintes (alpinista, ecologista, escritor, fotógrafo de la naturaleza, viajero y mil cosas más) reúne a un auténtico StarTeam del alpinismo español para ofrecernos los mejores consejos y la información más rigurosa. Figuras del montañismo como han aportado su experiencia en diferentes terrenos: Equipo para la práctica del montañismo. Consejos ambientales. Refugios. Recomendaciones de seguridad. Orientación. Meteorología. Medicina de montaña. Técnicas de escalada en roca. Material de escalada libre y artificial. Técnicas de alpinismo. Nieve y aludes. Incluye anexo con las principales escuelas de escalada en España y enclaves de alta montaña en España y en Europa.

Enlaces recomendados

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18 de mayo de 2012

           Gracias a una propuesta de Kiki nos decidimos a probar una nueva actividad de aventura, el rafting o descenso de aguas bravas. Para ello contariamos con la ayuda de una de las empresas más punteras de andalucía en el descenso de aguas bravas, Saltarios.

            Así pues 12 amigos quedamos a las ocho de la mañana dispuestos a hacer algunos kilómetros hasta llegar a Córdoba, provincia donde se realizaría el descenso. A eso de las 10 de la mañana, y después de una paradita para que algunos de los compañeros terminaran de desayunar, llegamos a Tejar, pequeña localidad donde Saltarios tiene su centro de operaciones.

         Allí estaban Ramón Vílchez y Jesús Corbacho, los guias (timoneles) que nos iban a ayudar en el descenso.Lo primero fue el reparto del material. El Rafting, aunque ofrece muchos niveles de dificultad, en sus niveles más sencillos o de iniciación es un deporte que puede ser practicado por cualquier persona. No obstante y aun así, no hay que olvidar que se trata de un deporte que, hasta en sus niveles más básicos ofrece cierto riesgo: el contacto directo con las frías aguas de un rio y la posibilidad de que nos golpeemos con una roca del fondo. Por todo esto hay un equipo básico y fundamental que todos los participantes deben llevar:

  • Traje de Neopreno: Nos ofrecerá una segunda piel que evitará la hipotermia cuando nos caigamos al agua (por que nos caeremos). La elección del grosor o de  la cantidad de neopreno que llevaremos no deja de ser un poco personal. A más neopreno tendremos menos frio al caer, pero también podremos estar expuestos a más calor mientras rememos. Yo siempre prefiero preguntarle al guía o instructor más cercano y preguntarle por su opción personal. Suele ser la más correcta.
  • Escarpines o zapatillas que podamos mojar. No será raro que al caer en algunas zonas hagamos pie. Es por ello necesario proteger nuestros pies y evitar el intenso frio de las gélidas aguas. Una de las partes por las que antes comienza a notarse el frio es, precisamente pro los pies.
  • Chaleco salvavidas: Aumentará nuestra flotabilidad y nos mantendrá con la cabeza fuera del agua en caso de caida. Es absolutamente obligatorio llevarlo.
  • Casco: Inevitable compañero en todas nuestras actividades de aventura. Protege nuestra parte más vital, nuestra cabeza.

Rafting: Controlando la fuerza del rio

           La palabra rafting deriva de la palabra inglesa “raft“, balsa, y hace referencia al principal elemento de este deporte. La balsa neumática tiene unas medidas de 2x5metros y una capacidad de 4 a 10 personas. Los equipos estan compuestos por la tripulación o navegantes e, inexcusablemente, por un guía o timonel que conoce las aguas del rio que estamos descendiendo. La tripulación actuaría como motor utilizando unos remos de una sola pala, de diferentes tamaños, siguiendo las ordenes del timonel. Este último actuaría como piloto guiando la embarcación, bien con una pala un poco más larga o timón o bien empleando dos remos fijados en la parte de atrás de la embarcación. En nuestro caso los timoneles llevaban una única pala. El timonel se sitúa en la parte trasera de la embarcación, mientras que la tripulación se  sienta en los bordes de la balsa, con los pies sujetos en fijaciones que evitan las caidas accidentales al agua.

           El origen de este deporte no está muy claro. Algunos apuntan a que podría deberse a la reutilización de algunas lanchas neumáticas que sobraron al finalizar la segunda guerra mundial. En cualquier caso no es hasta los años 60 cuando esta actividad comienza a hacerse popular, inicialmente en Estados Unidos con los descensos del Gran Cañón del Colorado y la formación de empresas como Whitewater Rafting. Durante los años 70 llegó a convertirse en deporte olímpico, lo que ha logrado que se popularice enormemente como deporte en el que se unen aventura y trabajo en equipo.

 Ordenes y Trabajo en equipo

                 Una vez llegados a la orilla del río, con las balsas aguardando pacientemente, Ramón comenzó a explicarnos algunas cosas que había que tener en cuenta.

  • Posición de Seguridad: En caso de caer al río en zona de aguas bravas debiamos tratar de flotar cara arriba, con los pies en dirección a la corriente y los brazos en cruz para ganar estabilidad. de esta forma protegíamos la cabeza de eventuales golpes con las rocas mientras aguardabamos el rescate.
  • Maniobra de Rescate: El rescate desde la balsa de un hombre al agua se realiza posicionando nuestros pies en el borde de la balsa más cercano al caido, agarrándolo  fuertemente por las cinchas del chaleco salvavidas  y dejandonos caer hacia atrás con todo nuestro peso. Esta maniobra hace que de forma natural podamos sacar grandes pesos del agua.
  • Órdenes: La tripulación debe escuchar al timonel y cumplir sus indicaciones para ayudarle a maniobrar entre los rápidos. Estas ordenes serán:
    1. Adelante : Remamos hacia delante, con suavidad, metiendo ligeramente la pala en el agua:
    2. Adelante Fuerte: Remamos con intensidad hacia adelante, metiendo la pala profundamente en el agua y traccionando hacia atrás con fuerza.
    3. Atrás: Remamos hacia atrás con suavidad.
    4. Atrás Fuerte: Hacia atrás, con fuerza, clavando la pala profundamente.
    5. Stop: Detenemos el remo.

    El remo debe producirse de forma coordinada. A más coordinación mayor efectividad e impulso. Para conseguir una coordinación adecuada se dice que el situado en la parte de alante manda y los de atrás repiten su ritmo. Si perdemos el ritmo, paramos y nos incorporamos a él de nuevo.

Descendiendo el Rio

El equipo azul, dispuesto a recuperar la bota de vino

         Asi pues iniciamos el descenso. Y pronto comenzamos a caer al agua. Al principio “ayudados” por Ramón, el timonel de mi balsa, pero después como resultado de los numerosos juegos y piruetas que nos propuso. Por que eso es lo que haciamos. Aprovechamos las zonas tranquilas del río para divertirnos un rato, haciendo cabriolas y jugando a perseguir a nuestros compañeros de la otra balsa. Pero cuando comenzó a espumear el agua y a volverse blanca nos pusimos serios, escuchando atentamente las instrucciones de nuestro timonel para tratar de domar la poderosa fuerza del río.

         Los ríos, a efectos de un descenso, se clasifican de la siguiente forma:

AGUAS SIN DIFICULTAD

  • Clase I: Aguas planas, tipo pantano. Sin ninguna complicación.
  • Clase II: Aguas ligeramnete turbulentas, con algunos agujeros u hoyos (las hendiduras que forma el agua) de no más de 25 centímetros. Son aguas de fácil navegación.

AGUAS BRAVAS

  • Clase III:  Aguas que empiezan a ser turbulentas, con remolinos y con olas de  no más de un metro. La navegación requiere conocimiento del río y técnica. son de nivel intermedio.
  • Clase IV: Aguas muy turbulentas pero predecibles. Huecos y Olas de hasta dos metros. Pueden existir cascadas relativamente importantes. Estas aguas requieren muy buena técnica y conocimientos del rio. Son dificiles.
  • Clase V:  Aguas blancas muy turbulentas e impredecibles con olas y huecos de más de dos metros. Existencia de remolinos y cascadas muy peligrosas. Son necesarias maniobras muy técnicas, por lo que estas aguas se consideran de nivel experto.
  • Clase VI: Extremadamente dificil, peligroso y no navegable. Se considera prácticamente imposible su navegación.

            Por lo que estabamos viendo el tramo de rio que estabamos descendiendo oscilaba entre Clase II y Clase III, por lo que era ideal para iniciarnos.  Cuando la balsa se zambullía en la zona de aguas blancas notabamos como todo se aceleraba, escuchando las ordenes desde atrás, remando como jabatos para mantener el rumbo de la embarcación. Todo se sucedía entre periodos de aceleración, de rápidos y salpicaduras de agua blanca, con otras zonas en las que todo se frenaba y podiamos relajarnos un poco.

            Finalmente, y después de casi dos horas de descenso llegamos a una zona de rápidos en la que nos entretuvimos un poco. Saliamos y entrabamos en el rápido tratando de surfear una ola eterna de aguas blancas. Todos a una clavabamos las palas en el agua tratando de resistirnos a la fuerza inmensa del torrente.  Y esa fue la guinda final a ese estupendo pastel. Un poco más abajo en una zona de aguas tranquilas estaba la zona donde debiamos realizar el desembarco.

       A continuación os dejo con el video de nuestra experiencia.

 Si decidis iniciaros en este magnífico y divertido deporte no dudeis en poneros en contacto con Saltarios, la empresa que nos facilitó el descenso.  Sus integrantes se comportaron con una enorme profesionalidad haciendonos sudar cuando era necesario y refrescandonos cuando menos nos lo esperabamos.

 www.raftingsaltarios.com

Tlf: 958 566 066