Archivos para agosto, 2011


 7 de Agosto de 2011, Viento de Poniente
Bajábamos por la silueteante carretera de la costa mirando el mar y los rizos blancos que el viento de Poniente formaba en su superficie. Los partes meteorológicos de última hora anunciaban viento relativamente fuerte, lo que podía complicar la inmersión. Como siempre, el lugar donde nos íbamos a sumergir era toda una sorpresa hasta el final. En el puerto nos estaba esperando ya Boychi, junto a Juan Martín, Jorge Solís y Nayra Pluma, comenzando a repartir las botellas y los plomos.Boychi nos confirmó lo que ya temíamos. El viento hacia casi imposible ir hacia el Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo, debido a la desprotección que tiene esta costa ante los vientos.

DATOS DE LA INMERSION

Lugar: Mola Mola Point, Playa Berengueles, Almuñecar

Coordenadas:

Protección: Poniente

Tipo: Roca sobre fondo arenoso

Profundidad: 27 metros

           La parte más resguardada era nuevamente la pared de poniente de la Punta de la Mona, así que allí debíamos dirigirnos. La primera inmersión decidimos realizarla en la Piedra de Enmedio, conocida por nosotros como Mola Mola Point.  Esta zona de inmersión está situada frente a la playa de los Berengueles, la playa que esta junto al puerto de Marina del Este (Almuñecar, Granada). Está situada a unos 500 metros de la playa, hacia el sur, por lo que es recomendable acceder a ella mediante embarcación. El punto exacto viene indicado por una boya blanca.

              Sobre un fondo de arena en el que no hay prácticamente nada surge una gran roca que es frecuente punto de visita para los peces luna (Mola mola) para realizar en el labores de limpieza y desparasitado. La inmersión extraña cierta dificultad por que se desciende muy rápidamente hasta 16 metros, alcanzando cotas importantes a lo largo de la misma (27 metros), lo cual obliga a realizar una parada de seguridad en toda regla y a vigilar las instrucciones de nuestro ordenador de buceo. A continuación os ofrezco un esquema orientativo de la zona de buceo:

    Dado que el mar estaba un poco revuelto decidimos equiparnos en el agua. El descenso debíamos realizarnos a través del cabo de ancla que boychi había lanzado un momento antes. Poco a poco descendemos por el cabo, compensando e inflando paulatinamente el jacket para frenar la aceleración de bajada. Llegamos a un fondo casi lunar, con una gran roca que parece insertada en un infinito fondo de arena. Ajustamos flotabilidad y comenzamos a avanzar hacia el Sur, inicialmente sobre la roca. Pequeños sargos parecen querer refugiarse en aquel pequeño oasis. Poco a poco vamos ganando profundidad hasta alcanzar los 27 metros, momento en el cual una espectral figura comienza a dibujarse en el azul, junto al fondo. Se trata del esqueleto de un coche, parece un Renault-5, aunque debido al deterioro y al afortunado avance del mar resulta difícil de reconocer. Nos acercamos a él y buscamos la vida que se esconde en su interior. Es aqui donde la inmersión alcanza su máxima profundidad, 27 metros.

         Pronto nos damos cuenta de que estamos rodeados por otros buceadores que realizan fotografías de la zona por lo que decidimos apartarnos un poco para dejarles hacer. De hecho la situación se vuelve un tanto caótica. Somos tantos y todos con máscara que alguno de los compañeros se confunden y se ponen a seguir al divemaster del otro grupo. Pero Boychi sale como una bala y los recoge a tiempo. Las profundidades tienen eso: todos los gatos son pardos….

           Volvemos a la roca y casi sorpresivamente surge una figura fantasmal desde el Azul. Se trata de un pequeño grupo de peces luna que avanzan directos hacia nosotros. Boichy nos avisa con su haz de luz y nos quedamos por unos breves instantes extasiados con la figura de estos peces y sus suaves movimientos. Cuando se cansan se despiden con un fuerte aleteo y desaparecen en lo profundo.

Fuente: NOAA

      El Pez Luna (Mola mola) es un animal espectácular, grandioso en sus movimientos y su tamaño. Es considerado un pez pelágico, es decir, del mar profundo. Pesa una media de una tonelada y se han encontrado ejemplares de hasta tres metros (superando entonces las dos toneladas). Es el mayor pez oseo del mundo.

            Habita en casi todas las aguas del planeta, ya sean cálidas o templadas. Tiene una forma curiosa, un cuerpo aplastado que parece carecer de cola, casi como si fuera una cabeza de pez nadante. De hecho no posee aleta caudal, que ha sido sustituida por una estructura redondeada llamada clavus. La tonalidad de la piel puede cambiar según regiones, pero en general tiene la parte dorsal de color oscuro, mientras que la ventral es de color gris claro. Seguramente esto es así para garantizar el camuflaje durante sus descansos en superficie.  Y es que a este pez de las profundidades se le ve con relativa frecuencia cerca de la superficie, parece ser que para calentarse con el sol de cara a sus largas inmersiones, en las que alcanza los 600 metros. Suele nadar solo, aunque a veces se le puede ver en pareja o pequeños grupos, sobre todo cuando se acerca a la costa para que los pequeños peces limpien su piel de parásitos.

       Su alimentación consiste fundamentalmente en el consumo de zooplacton gelatinoso,es decir medusas, de las que come grandes cantidades. Sus dientes se han fusionado formando una especie de pico que le permite romper las defensas de alimentos más consistentes como pequeños crustáceos.

                No se sabe exactamente cuanto puede vivir un pez luna en libertad, aunque en cautividad ha podido alcanzar los diez años de edad.

                  Es un animal dócil y hasta podríamos decir que huidizo. Se asusta facilmente con las burbujas de los buceadores por lo que cuesta cierto trabajo aproximarse a él.

                Satisfechos con el regalo ofrecido en esta inmersión continuamos nuestro trayecto, ya en dirección al cabo que nos permitirá el ascenso hasta el barco. Pero antes y justo antes de subir por él vemos otro pequeño habitante también bastante particular: un pez con alas y patas. Se trata de un rubio (Chelidonichthys lastoviza), un curioso pez de fondo que cuando se desplaza abre sus espectaculares aletas en forma de alas circulares, con las puntas de un violeta casi eléctrico. El rubio, de color rojizo, tiene unos apéndices pectorales que utiliza para sondear el fondo en busca de presas, pero que hace que parezca que anda sobre patitas cuando se mueve por el fondo.

Fotografia de Juan Martín (c) 2011

     Llegamos ya al cabo del ancla, satisfechos por la inmersión y cargados de nitrógeno por la profundidad alcanzada. Comenzamos a subir lentamente hasta llegar a la zona de seis metros, donde realizamos la parada de seguridad. Todo ha ido bien, perfecto diría yo. Es tiempo de volver al barco, hacer un descansito y volver a sentir el Azul.

Actualización: 11 de septiembre de 2011 (Avistamiento de Aguila Marina)

            El 11 de septiembre decidimos bajar a terminar de despedir el verano y la temporada de buceo. Boychi nos había llamado para avisarnos de que el agua estaba increble, asi que no nos pudimos resisitir. Junto al muelle estaba Jordi Mercade, compañero de nuestro curso OWD y un amigo suyo, Javier Fernández. Tambien estaba con nosotros Juan Martín, que no se pierde una.

         Montamos el equipo y salimos en el barco hasta nuestro punto de inmersión, Mola Mola Point. Dado que Celia, Juan y yo eramos los que teniamos más experiencia nos adelantamos descendiendo por el cabo con instrucciones de esperar junto a la roca a que Javier y Jordi realizaran su descenso.

              Cuando llegué al fondo me aparte y avancé un poco junto a la roca, según lo acordado. Celia estaba un poco atrás mía, junto al cabo, mirando como descendían los compañeros. Y de repente pasó por encima mía una sombra. No me lo podía creer. Una elegante manta de considerables dimensiones se alejaba en la distancia aleteando placidamente, como si volara. Parecía tener una cabeza prominente, lo que posteriormente me ayudó a identificarla con la ayuda de Boychi. Se trataba de un Aguila de Mar (Myliobatis aquila).

Imagen de Kókay Szabolcs, Bajo Creative Commons 3.0

   Las Aguilas de Mar (tambien llamadas Aguilas Marinas) son unos peces cartilaginosos, de gran tamaño, que conforman la familia  Myliobatidae, dentro del orden de  los Rajiformes. La que estaba contemplando yo seguramente era un Aguila Marina Común, y era de considerable tamaño, cercano al metro y medio de envergadura. Estos animales, aunque no escasos, no son muy fáciles de ver, por lo que fue todo un lujo. Sali flipando de la inmersión, solo por esta observación.

               Junto a la roca habia pequeños grupos de sargos, sobre todo Mojarras, y varias Cabrillas (Serranus cabrilla)

              La inmersión continuó según lo esperado. Despues de un momento para reagruparnos abajo seguimos el margen de la roca hasta enfilar el rumbo que nos llevaba  hasta el primer coche, pasando primero por un pecio muy deteriorado de pequeño tamaño, poblado de pececitos y pequeños seres que se aferraban a él como si se tratara de una pequeña isla.

              Cuando llegamos al coche realizamos la clasica vuelta alrededorr, observando todos los huequecitos que ahora tenían habitantes escamosos. La profundidad aqui es de 26 metros, asi que no podemos dedicar mucho tiempo a estar aqui. Tomamos rumbo nuevamente al pequeño pecio y de aqui, siguiendo la linea que marca un cabo, hasta el segundo coche.

                        Retornamos hacia la gran roca y observo que en la arena hay varias criaturas con aspecto de enorme flor blanquecina. En realidad no se trata de plantas, son animales. Se trata del Cerianto Grande (Cerianthus membranaceus), un animal con un aspecto bastante alienígena y emparentado con las anémonas.

           Se trata de un tubo formado por granos de arena y restos calcareos que acumula el animal y que permanece enterrado en la arena, del que surgen hasta 200 tentáculos rodeando la boca. Los tentáculos, flotando  con la corriente marina, atrapan la comida en suspensión.

  

             El animal permanece fijado al sustrato casi toda su vida, a excepción de su primera etapa larvaria donde vaga como parte del placton hasta fijarse en algún punto.

            Cuando finalmente llegamos a la roca la encontramos algo más poblada de peces que cuando entramos, o al menos los estabamos viendo ahora.  Tambien encontramos formaciones de algas verdes, en particular una Almohadilla o Boina (Codium bursa) con la particular forma de un ¡roscón de reyes!. Esta curiosa forma se produce al aumentar la edad de la colonia. Originalmente esférica, la forma se va achatando hasta ahuecarse conforme va envejeciendo.

                En fin, que poco a poco vamos a prendiendo. Poco a poco vamos estando menos obsesionados con el control del eqipo por que este se produce de forma más automática, y podemos irnos recreando con las maravillas que nos vamos encontrando.

                     Hacia el final de la inmersión como Juan, Celia y yo disponiamos aun de aire, Boychi nos dio tiempo libre para explorar la roca hasta vaciar un poco la botella, siempre dentro de los límites de no descompresión. Cuando llegó el momento ascendimos por el cabo hasta la parada de seguridad, obligatoria en esta inmersión, y posteriormente la superficie. Mis compañeros casi no se creían mi observación del aguila marina. ¡Menos mal que pude grabarla en video!

           Os dejo ya con el video de esta inmersión.


 31 de Julio de 2011, mar en calma
 Una vez concluida nuestra anterior inmersión en La Huerta, y pasados aproximadamente 35 minutos de seguridad en superficie, nos dirigimos al nuevo punto de inmersión. Paco, nuestro apoyo en superficie (y barquero), puso rumbo hacia las proximidades de la cueva conocida como Cueva del Sifón. La zonaparecía un poco más en calma y esperabamos que, dado que el fondo era más rocoso, el agua estuviera un poco más clara que en la anterior inmersión.

DATOS DE LA INMERSION

Lugar: Cueva del Sifón

Coordenadas: 36º 43′ N, 3º 45′ W

Protección:

Tipo: Pared de acantilado, bloques de derrumbe en fondo. Cueva Subacuática.

Profundidad: 15 metros (Primera Sala)

                        Si partimos de La Herradura, sobrepasamos en dirección a poniente la calita de Calaiza y rodeamos el espectacular macizo de Cerro Gordo, con acantilados de más de 80 metros, nos encontramos con una abertura en forma de V invertida que marca la posición de la llamada Cueva de los Ladrones o del Cañonazo. Unos metros antes, hacia Levante, está la entrada subacuática a la Cueva del Sifón.

Croquis realizado por Nito (La Murga de Nito) y publicado con la autorización de su autor.

                             Nuestro grupo se acercó a la pared del acantilado y comenzó la inmersión. Al poco empecé a notar problemas. Seguramente había dejado un poco de la capucha en el interior del labio exterior de silicona de la máscara y tenía una pequeña filtración que llenaba  de agua, poco a poco y de forma incomoda, mi máscara. Afortunadamente Celia se estaba haciendo cargo de la grabación en vídeo, así que cada poco me dedicaba a purgar el agua siguiendo la técnica de soplado que aprendimos durante nuestra iniciación. Comenzamos el descenso dejando la pared del acantilado a nuestra izquierda. Un conglomerado de bloques cubiertos de algas, con abundantes estrellas y pepinos de mar, cubrían todo el fondo amenizando nuestro avance en dirección a Levante. Siguiendo esta dirección encontramos al poco una gran roca que surgía desde el fondo, despegada de la pared y que marca la posición de la entrada sumergida de la cueva. Conviene ir pegado a la pared del acantilado ya que la roca que sirve de tapón está muy pegada y podríamos pasar de largo.

                     La entrada a la cueva es muy amplia, de prácticamente 15 metros de ancho y unos 10 metros de altura. El fondo esta formado por algunas rocas y arena bastante compacta que resiste bastante bien los aleteos, por lo que no se enturbia demasiado el agua. Es una sala amplia, que se introduce unos 25 metros hacia el interior de Cerro Gordo, aunque a pesar de ello entra suficiente luz desde el exterior como para permitir una orientación básica y encontrar sin problemas la salida. La sala  se estrecha hacia el fondo, viniendo marcado el final de esta por una gran columna tras la cual se encuentra un pasadizo que conduce hasta otra sala interior.

Croquis (recreación) realizado por Nito (La Murga de Nito) y publicado con permiso de su autor.

                Nosotros, naturalmente, nos quedamos solo en la primera sala, sin progresar hacia su interior más allá de los primeros metros.  Para acceder a la parte interior de la cueva, por ese pasadizo,  son necesarios conocimientos y equipo de espeleobuceo.

Croquis horizontal realizado por Nito (La Murga de Nito) y publicado con permiso de su autor.

                 No obstante la primera sala es ya de por si interesante. Las paredes están forradas de anémonas incrustantes amarillas (Parazoanthus axinellae) y de esponjas. En la pared de la derecha existen huecos o nichos en los que es frecuente encontrar otros animales de mayor tamaño. Se ha reportado aquí la presencia de un mero de gran tamaño al que dan en llamar “Manué”, en una de las oquedades de la parte superior. Tras la columna del fondo se han visto congrios y, por si fuera poco, en esta sala principal se produce un curioso fenómeno luminoso. Junto a la pared de la izquierda y aproximadamente situada en su mitad existe una cúpula en la parte superior en la que se crea una burbuja de aire con capacidad para aproximadamente tres buceadores. Esto se debe a que la cúpula mantiene una abertura al exterior mediante la cual entra y se renueva el aire en su interior. Pero esta abertura es además la responsable del curioso fenómeno lumínico. Aproximadamente a las 12.00 (hora local) de los días de julio entra por esta abertura un potente rayo de luz que llega hasta el interior de la cueva creando un espectacular efecto de luz polarizada.

                 Nosotros no pudimos observar este efecto, aunque desde luego que lo hemos anotado para futuras inmersiones. ¿El próximo verano quizás?

                    Salimos de la cueva y continuamos hacia levante dejando el muro del acantilado a nuestra izquierda. La corriente es suave y nos impulsa sin demasiado esfuerzo. Iniciamos suavemente nuestro ascenso hasta la parada de seguridad, pero, justo cuando ya empezábamos a entrar en la franja de los seis metros observo como Boychi se detiene y comienza a mirar hacia el Azul. Desde lo profundo surgen dos espectaculares peces luna que se dirigen hacia nosotros. Si observáis el vídeo a continuación en las últimas imágenes nos veréis mirando, ingrávidos, hacia el infinito. Ese es precisamente el momento, aunque Celia no llegó a poder capturar la imagen de estos magníficos animales. Pero  no os preocupéis. En futuros vídeos podréis verlos, ¡solo me falta editarlos!.

Actualización 18/09/2011

       Os dejo a continuación el vídeo que grabamos durante nuestra inmersión del 18 de Septiembre. Esta era nuestra segunda inmersión. Con anterioridad habíamos estado en La Huerta. Después de una breve pausa en superficie nos dirigimos al acantilado de Cerro Gordo, siguiendo su perfil bajo el agua hasta encontrar la cueva. En un principio  había poca visibilidad, aunque afortunadamente la situación fue mejorando y hacia el final de la inmersión había muy buenas condiciones de observación.

Nota del editor

Publicado: 22 agosto, 2011 en Blog

No os penseis que me he olvidado de vosotros. Ni que he olvidado este Blog. Acabo de volver del pirineo leridano, del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, donde hemos podido realizar un largo trekking por un terreno duro pero espectacular y de enorme belleza. Me ha acompañado Juan Antonio Rodríguez y hemos traído un buen montón de fotografías y metraje de video. Pero no solo eso, aun quedan por subir varias inmersiones realizadas antes de irme de viaje y por estar liado con los preparativos del mismo (preparando equipo y estudiando la ruta) no pude subir a tiempo. Así que dadme un poquito de tiempo. !Merecerá la pena!


31 de Julio de 2011

Datos de la Inmersion
Lugar: La Huerta, Almuñecar (Granada, España)
Coordenadas: 36º 44′ N  3º 46′ W
Protección: —–
Tipo: Fondo de grandes bloques, abundantes oquedades.
Profundidad: 8 a 18 metros

              Como todos los días que estamos bajando a bucear a la zona de Almuñecar, la jornada comienza con un buen madrugón. Un desayuno no demasiado copioso aunque energético, una última revisión del equipo que vamos a bajar (que no se nos olvide nada) y un vistazo actualizado al parte de vientos para la zona. Si todo va bien hoy realizaríamos una inmersión doble en el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo.

                  Este paraje natural, que comprende tanto las montañas proximas a la costa como los fondos marinos hasta una milla de la costa, es una franja costera de 12 Kilómetros de largo que comienza en la Torre de Maro (Provincia de Málaga) y acaba en la calita de Calaiza (provincia de Granada).

                A las 8:45 llegamos a Almuñecar. Después de un tomarnos un zumo y las obligatorias pastillas antimareo que se debe de tomar un buzo de secano como yo, nos encontramos con nuestro instructor, Marcos “Boychi” González. La inmersión la íbamos a realizar Celia García, Juan Martín, José, quien esto escribe y Boychi, como Divemaster o guía de inmersión.

                         Después de preparar los equipos en puerto y vestirnos a medias pusimos rumbo a Cerro Gordo y al comienzo de nuestra aventura de esa mañana.

            La primera inmersión la realizaríamos en la zona conocida como La Huerta.  Esta zona de inmersión está situada aproximadamente en frente de los acantilados cercanos a Torre Caleta, pasados unos 700 metros Cerro Gordo y antes de llegar a la playa de Cantarrijan. Está formada por grandes bloques de piedra desprendidos de los acantilados próximos, lo que conforma un auténtico jardín de recovecos donde abundan los escondrijos en los que prosperan las más variadas formas de vida. Tiene una profundad máxima de 18 metros, por lo que, unido al enorme ecosistema generado por los bloques, convierten esta inmersión en ideal para principiantes.

           Iniciamos la inmersión sin mayor problema, desde el barco de Boychi. En esta ocasión debido a que por ley no se puede fondear (echar el ancla) para proteger los fondos del paraje, llevábamos con nosotros  a Paco que se encargaría de controlar la embarcación mientras estábamos sumergidos al tiempo que nos ayudaba en la pesada tarea de ponernos o quitarnos los equipos (¡Gracias, Paco!, a ver si me entero de tu apellido, hombre!).

               El descenso fue progresivo, muy suave, debido a las abundantes rocas que surgían del fondo. La visibilidad era media porque aunque el viento estaba en calma había mucha materia en suspensión, probablemente debido a los fuertes vientos de días anteriores. En fila de a uno, todos detrás de Boychi fuimos explorando todas las oquedades que salían a nuestro paso, hasta llegar a una cuevecita que tenía dos habitantes espectaculares. un congrio y un mero.

                   El congrio común (Conger conger)  es un pez anguiliforme, es decir, conforma de anguila o serpiente. El tamaño y peso máximos descritos para este animal ha sido de tres metros de largo y unos 66 kilos de peso (osea un bicharraco). El que estábamos viendo era sensiblemente inferior aunque igual de espectacular . El congrio gusta de vivir entre rocas, donde se oculta durante el día, tanto a relativa poca profundidad como estábamos en ese momento (17 metros) como en profundidades abisales de más de 1000 metros. Es un voraz cazador nocturno de peces, moluscos, calamares y pulpos.  Es bastante escaso debido sobre todo a dos razones: Se reproduce una vez en la vida, cuando tienen entre 5 y 15 años, momento en el cual realizan un largo viaje para el desove. Por otro lado los pescadores lo presionan bastante por ser un pez comestible, lo que lo convierte en un pez difícil de ver en las cercanías a costa.

                           El mero (Epinephelus marginatus) surgió casi de improviso, menos mal que me avisó el siempre atento Boychi (es un auténtico Yanomami de los fondos subacuáticos). Fue una visión breve, pero son tan escasos y difíciles de ver que resultó realmente emocionante.  El mero, aunque nos resulte extraño, es una animal catalogado como en “peligro de extinción“, dentro del catálogo de la Unión Internacional para la Catalogación de la Naturaleza (UICN). esta situación se debe a la enorme presión ejercida por los pescadores, fundamentalmente en apnea, que consideran a este animal casi como el mayor de los trofeos en sus salidas de pesca. Aunque respeto enormemente la pesca en apnea por el esfuerzo que exige al buceador, no me parece justo acabar con una vida de 30 o 40 años en cuestión de un segundo, de un arponazo, máxime si ya quedan tan pocos de estos expendidos ejemplares.

              Este extraordinario animal puede vivir, cuando lo dejan, hasta 50 años, llegando a alcanzar volúmenes de 140 cm y unos 60 Kg de peso. Cuando son jóvenes son verde azulados, pero al alcanzar la madurez se vuelven de un oscuro marrón con tonalidades o puntos amarillos. Pero incluso este color puede variar dependiendo de su estado emocional o reproductor. Son hermafroditas, madurando como hembras entorno a los 5 años y como machos a los 12. Y profundamente territoriales. Si localizamos a un macho adulto en una zona podemos estar seguros de que en nuestras siguientes visitas podremos seguir viéndolo.

                        Mientras estábamos embobados viendo a estos animales Boychi se percató de que nos faltaban dos de nuestros compañeros, Juan y José, así que nos dejo a Celia y a mi en el fondo mientras el subía un poco para tratar de localizarlos. Después de unas cuantas búsquedas aparecieron (también se habían distraido con algunas cosas del fondo, y es que hay mucho que ver allá abajo) y continuamos la inmersión, que ya transcurrió sin mayores incidencias hasta el momento de realizar nuestra parada de seguridad a 5 metros de superficie. Os dejo a continuación un vídeo en el que podreis ver esta inmersión.

Actualización 18/09/2011

   El 18 de septiembre de 2011 bajamos a la costa, una vez más, dispuestos a hacer una inmersión, presumiblemente la última de la temporada en el Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo.  Esto se debe a que los estrictos controles que protegen el paraje y su riqueza biológica requiere estar en posesión de permisos de buceo. Los de Boychi caducaban en septiembre, con fin de temporada, así que tocaba despedirse. En el puerto nos estaba esperando nuestro Divemaster favorito junto a Nayra, que se encargaría de custodiar la embarcación durante nuestra inmersión. Nos acompañarían Miguel Maldonado, un granadino que se ha ido a los madriles pero que de vez en cuando retorna para remojar las escamas en las aguas de la tierra que le vio nacer y otro muchacho.

      Cargamos el equipo y pusimos rumbo a Cerro Gordo. Tras superarlo llegamos a nuestra primera zona de inmersión: La Huerta. Todo se desarrolló sin incidentes, con abundantes bancos de peces y con un momento que guardo en mi memoria. Pude acercarme practicamente a medio metro de un enorme Pez Luna que estaba siendo desparasitado. Lamentablemente, debido a un error, esta escena no fue captada en video, pero la guardo en mi cabecita.

           Tras salir a superficie pusimos proa a las proximidades de la Cueva del Sifón. Esa sería nuestra segunda inmersión, pero os dejo ya con el video que grabamos de la Huerta.

 


   Tenía unas enormes ganas de escribir esta entrada. El Trevenque es un pico que se guarda en el rincón más entrañable del montañismo granadino. Considerado el rey de la media montaña en nuestra provincia, su silueta en forma de cono se dispara hasta los 2.079 metros, ofreciendo un sendero escarpado, apenas visible, que conduce hasta su cima. Y desde luego que la primera vez que se afronta la cuerda que conduce hasta el farallón de roca en donde se encuentra la cima, los jóvenes montañeros que se inician en este duro deporte comienzan a entender las delicias que la roca y la tierra tienen reservados a los que practican montañismo.. Porque si, aun que es un pico de altitud modesta cuando se hace cumbre se tiene una verdadera sensación de haber realizado cima, mayor incluso que en picos de mayor talla.

   Cartografía Recomendada

Características

              Sendero circular, muy popular entre la afición montañera granadina, aunque no recomendado por las guias de senderos de Medio Ambiente de Andalucía debido a la dificultad y dureza de alguno de sus pasos. No requiere grandes conocimientos técnicos, aunque si estar habituado a la montaña, en buenas condiciones físicas y ser precavido debido al deterioro del camino y las amplias zonas con gravilla y roca suelta. Si el sendero se realiza en invierno y con nieve o hielo será necesario ser conocedor de las técnicas alpinas necesarias para afrontar con seguridad el ataque a su cima, que cuenta con pronunciadas pendientes y estrechos pasos. No hay fuentes de agua, salvo la que se encuentra en La Cortichuela (ya casi acabado nuestro recorrido) por lo que se recomienda llevar abundante agua y protección solar, ya que hay zonas (la Cuerda del Trevenque) muy expuestas al sol.

       El sendero es débil en ocasiones, por lo que es recomendable ir acompañado de alguien que haya realizado ya el recorrido con anterioridad.


Trevenque: El rey de la Media Montaña

   

          El Trevenque esta situado en la cara Noroeste del macizo de Sierra Nevada, dentro del Parque Natural que rodea al Parque Nacional de Sierra Nevada, entre los términos municipales de Dilar y Monachil. La cima del pico es accesible fundamentalmente desde dos rutas, una que viene desde el Oeste, partiendo desde el Mirador de los Alallos y que normalmente es la que se utiliza para atacar la cima y otra, que va hacia el Sureste y que es la que habitualmente se utiliza para descender y realizar una ruta circular, alcanzando la pista forestal de La Cortijuela.

    Geológicamente pertenece al Complejo Alpujarride, y dentro de este al llamado manto del Trevenque, fundamentalmente dolomítico y con un alto grado de tectonización y pulverización de las rocas que lo conforman. Por tanto el terreno que nos encontramos cuando nos acercamos a él e iniciamos el ascenso es polvoriento, pedregoso, con barranqueras donde son apreciables los corrimientos de tierra. En la fase inicial de acercamiento esta característica no es peligrosa, pero si en la fas ede ascenso final donde la pendiente es importante y la degradación del suelo puede facilitar una perdida de apoyo con consecuencias variables dependiendo del punto en el que nos encontremos de ascenso.

         Durante la epoca de primavera-verano-otoño se puede realizar este sendero sin demasiadas consideraciones técnicas a parte del cuidado debido al deterioro del terreno. Sin embargo si realizamos la misma ruta en invierno, con nieve o hielo, serán necesarias técnicas alpinas a pesar de la relativa poca altitud del pico, por lo que se desaconseja su realización en este periodo para personas sin la debida formación en montaña.

           Zoologicamente la especie más representativa que vamos a poder observar es la Cabra Montesa (Capra pyrenaica), de la que hay un buen numero de ejemplares en este pico y que podremos ver sin dificultad a poco que seamos silenciosos y observadores en nuestros pasos.

     A nivel botánico resulta más que interesante la adaptación de las especies vegetales a la desolación y el caos del paisaje dolomítico. Entre estas podemos destacar los Alfileres del Trevenque (Erodiun boissieri), la Hierba de Rothmaler (Rothmaleria granatensis), la Viborera (Echium albicans), la Madreselva (Lonicera etrusca), la Linaria (Linaria saturejoides), la Hierba Pincel o tomillo macho (Coris monspeliensis), la Leche de Gallina (Ornithogalum umbellatum) , la Flor de Arnica (Centurea granatensis) o la Poligala Rosada (Polygala boissieri). Muchas de estas especies son endémicas de esta zona (pico Trevenque, Arenales y Alayos) y se encuentran en un delicado estado de conservación. Ni que decir tiene que estas plantas, verdaderos supervivientes en un terreno duro y hostil, ofrecen durante casi todo el año un aspecto pobre, hasta simple y rudimentario. Sin embargo, al llegar la primavera, no escatiman en medios y sorprenden los resecos terrales con espectaculares y coloridas, casi lujuriosas, flores.

Como Llegar

       La ruta se inicia en el Mirador de los Alayos. Para llegar a este punto, desde Granada, hay que ir hasta el pueblo de La Zubia, situado al Este de la ciudad. Una vez llegado a este pueblo continuaremos por la calle principal subiendo hasta su parte alta y buscando la carretera que lleva hasta el paraje natural Cumbres Verdes. Continuaremos la carretera local hasta llegar a la parte alta de este paraje, donde veremos como la carretera pasa a ser una pista forestal. Continuaremos dejando un conocido merendero (El Macareno) a nuestra izquierda. Llegaremos hasta una pequeña caseta que marca la posición de una pequeña plaza conocida como Mirador de los Alayos.

Ver mapa

Trevenque: La Ruta

 

Primera Parte de la Ruta

                     A las 7:15 de la mañana Juan Antonio Rodríguez (El gaitero loco de Graná) y Oscar Iborra (El Doctorcito) aparecieron en la puerta de mi casa, dispuestos a vivir un día montañero entre viejos amigosamigos.

         Iniciamos la ruta, como ya hemos dicho en el Mirador de los Alayos, una generosa explanada ideal para dejar los vehículos. Por sus dimensiones y por estar cerca del Cerro del Sol (con abundante tradición agrícola) da la impresión de que en el pasado esa plaza pudiera haber servido de era. Lo importante es que desde este lugar, que por un lado conecta con los Arenales del Rey y por otro con el camino de la Boca de la Pescá y Dilar, se tienen unas estupendas vistas de los Alayos, una pequeña sierra situada al otro lado del Barranco del Dilar. Estamos a casi 1.400 metros de altitud y las primeras luces del día iluminando las cumbres de los Alayos mientras nosotros permanecemos aún en penumbra son simplemente espectaculares.

               El camino se inicia en dirección Sureste, acompañando durante unos instantes a la canalización del Canal de la Espartera. La entrada al camino viene bien delimitada por una alambrada y por un sendero que de forma clara y firme conduce hasta una pista algo más ancha que ya comienza ascender, de forma muy suave y casi monotona, siguiendo el contorno de los montes. Esta primera parte, si hemos sido madrugadores (cosa más que recomendable para esta ruta) la realizaremos en sombra. No tiene demasiada perdida y poco a poco vamos ganando altura. En un momento dado veremos que el camino se divide en dos. El aparentemente principal, más ancho, tiene una señal de camino incorrecto (aspa cruzada blanca y amarilla), por lo que debemos coger una más pequeñito que sube inicialmente por unos escalones de piedra y que parte hacia la izquierda.

A los pocos minutos llegamos a una zona que atraviesa los Arenales por su parte alta. Encontraremos un cartel explicando la complejidad geológica de la zona y una señal que nos marca dos posibles senderos, uno que se dirige hacia Cuerda del Trevenque y otro que baja hacia los Arenales. En esta ocasión debemos coger el que nos lleva hacia la Cuerda. El Trevenque se comienza a ver ya desde este punto, imponente en su figura cónica.

                        Continuamos nuestro camino en paralelo a la cuerda, muy cerca de su borde superior, pero sin subir todavía a ella. Nuestra subida a la misma se produce cerca ya de la base del cono, en una parte en la que claramente se ve el camino por el que encaramarnos a la misma. Nosotros aprovechamos este punto para hidratarnos y comer algo energético. La verdadera subida comienza en este punto.

                       Debemos asaltar inicialmente una resbaladiza cuesta, muy deteriorada, con fisuras y rastros de profundas erosiones. Nuestros pasos, poco a poco, deben dirigirse hacia dos rocas de tamaño medio que parecen señalar un portal. De hecho esas dos piedras marcan el inicio de una zona de bloques de piedra de diferente tamaño entre los que debemos buscar nuestro camino de ascenso. Una vez pasados estos llegamos a una parte en la que el camino se difumina entre las matas que cubren el cono del Trevenque. Desde aqui tenemos una esplendida visión de los Arenales y del Trevenquillo, un pico menor situado al Oeste de nuestra Posición. El camino avanza durante unos instantes y después comienza a ascender en pronunciadas “eses” buscando las rocas que se encuentran un poco más arriba. Una vez superado este duro ascenso llegamos a un improvisado balcón desde el cual podemos contemplar los tresmiles de Sierra Nevada. La cima nos queda ya a tiro de piedra. Vemos a nuestros pies un camino que baja en pronunciado descenso. Esa será nuestra vía para bajar del Trevenque, pero ahora continuamos un poco por el camino que rodea el picacho y rápidamente vemos un grupo de piedras que marcan la cima. No resulta difícil encaramarse y contemplar el mundo desde este extraordinario pico. A lo lejos vemos la ciudad de Granada y su vega. A un lado el Pico de la Carne  y un poco más abajo el Cerro Huenes. Al otro lado el formidable muro de los Alayos y la suave pendiente de la Loma de Dilar que conduce hasta las cumbres. Y enmarcándolo todo el imponente conjunto de Sierra Nevada. En primavera es espectacular contemplar desde aquí como el viento levanta la nieve en las cumbres.

               Después de reposar un poco e hidratarnos iniciamos nuestro descenso. En realidad hay dos vias para bajar. Volviendo sobre nuestros propios pasos, que es sin duda la vía más rápida, o avanzando hacia el sureste por un empinado y casi invisible sendero que conduce hasta la pista forestal de la Cortijuela. Nosotros optamos por esta última para disfrutar un poco más el día y conseguir hacer un recorrido circular. El descenso, como decimos, es muy pronunciado, con abundante roca y gravilla suelta por lo que hay que extremar las precauciones, mucho más que durante el ascenso.

                  Sin perder de vista la pista forestal, que se extiende abajo nuestra y rodea el Trevenque por nuestra izquierda, continuamos bajando por una zona reseca pero con evidentes señales de torrenteras de primavera. Después de aproximadamente una hora de descenso llegamos a una zona repleta de pinos que precede al descenso al cauce de un rio seco (Barranco de Aguas Blanquillas). La pista forestal está justo al otro lado, así que rápidamente subimos hasta ella y comenzamos a caminar por un camino más cómodo y en suave descenso, ya prácticamente hasta alcanzar nuestro vehículo. A aproximadamente 30 minutos desde que tomamos la pista forestal nos encontramos con la Casa Forestal de la Cortijuela, donde existe una fuente de agua fresca en la que podemos rellenar nuestras cantimploras. Muy cerca de aquí se encuentra el Jardín Botánico de la Cortijuela, un verdadero oasis de especies vegetales autóctonas y en peligro.

                      Nuestro camino continúa entre pinos sin contratiempos y sin abandonar ya la pista, bajando suavemente hasta llegar al puente de los siete ojos y, un poco más adelante, alcanzando el Mirador de los Alayos desde el que partimos.

Donde Comer

               Sin duda el lugar más a mano y mejor para comer por esta zona es el merendero conocido como “El Macareno“, junto a la Fuente del Hervidero. Comida potente, a base de exquisitas carnes, chorizos, y morcillas, servidas de forma rápida y eficiente y a unos precios realmente buenos. Si vais con hambre, no os lo penseis,  ese es vuestro lugar donde reponeros.

       Es fácil de localizar. Esta junto a la pista que se sigue para llegar en coche hasta el Mirador de los Alayos, a un kilómetro aproximadamente de este y situado a la izquierda de la carretera. es fácil de ver por que es la única construcción en toda la zona y los abundantes vehículos aparcados son visibles desde lejos.