Curso PADI Open Water Diver: Impresiones Inmersiones Aguas Confinadas

Publicado: 10 junio, 2011 en Cursos, Submarinismo

   Logo PADI            El pasado domingo 5 de junio comenzábamos el curso impartido por PADI de  iniciación al buceo: el Open Water Diver (OWD) o buceo en aguas abiertas. Previamente el instructor nos había proporcionado, a través de Kiki, el manual del curso y un DVD de apoyo donde algunos conceptos se veían más claro. La idea era que llegáramos con los conceptos aprendidos de los temas uno al tres al objeto de realizar el primer día que nos viéramos una clase teórica y nuestras primeras inmersiones, esta primera vez en una piscina olímpica por aquello de que todo está un poco más controlado. Llegamos a la hora acordada, entre 10:15 y 10.30, a las instalaciones de Deportes de la Universidad de Granada, en los Paseillos Universitarios.

                   Allí estaban ya descargando el material (botellas de aire comprimido, jaquets, reguladores, etc) los instructores de PADI que nos iban a impartir el curso encabezados por el Dive Master “Boychi”. Ellos se encargarían de darnos las nociones necesarias y vigilarían que el descontrol no se instalara entre los novatos.

                Como cabía espera en un curso de origen norteamericano, la práctica no se hizo esperar. Después de unas breves nociones sobre flotabilidad, que nuestro instructor aseguró comprenderíamos mejor en un momento dentro del agua, nos metimos a la piscina donde se comenzó a repartir material para cada persona: escarpines, botella de aire, reguladores, aletas, mascara y jacket. Lo primero fue un poco de instrucción sobre como montar todo el equipo autónomo. Lo habiamos leido en el manual, lo habiamos visto en el el DVD, pero hasta que no lo hice por mi mismo la verdad es que no lo veía claro. Introdujimos la cincha del jacket de cada uno sobre la botella hasta aproximadamente un poco más de la mitad de la botella, que permanecía con las juntas tóricas de la grifería mirando hacia la espalda del jacket. Conectamos el estribo del octopus  a la grifería de la botella y el conector de inflado al jacket, teniendo cuidado de que el regulador y segunda etapa caigan por el lado derecho. Abrimos pausadamente de forma completa la grifería y luego cerramos un cuarto de vuelta. Comprobamos que tenemos presión en manómetro, capacidad de inflado/desinflado del jacket y funcionamiento correcto del regulador y de la segunda etapa. Un tironcito para ver que el sistema es compacto, que no resbala. Todo Ok. Y procedemos a desmontar el sistema. Repetimos el proceso varias veces con la idea de que se nos quedaran grabados unos pasos que son sencillos pero que hay que realizar de forma precisa.

          Nos metemos en el agua. Lo primero es aletear un poco para lo que nos dicen que usemos el jacket totalmente hinchado como flotador  y demos varias vueltas a la piscina. Llega el momento de ponerse el jacket para lo que Boychi  nos comenta un truquito que facilita el ponérselo en el agua. Nos ponemos frente al chaleco, con la botella mirando hacia abajo, damos un saltito a la vez que nos giramos como si fuesemos a sentarnos en la parte inferior de la botella, pero buscando las hombreras del jacket y.. voilá, ya está puesto. Ajustamos el cinturón y las cinchas de hombros y ya esta todo listo.  Ya hemos establecido el sistema de compañeros, vital y obligatorio en el buceo, asi que nos dedicamos a revisar el estado general del equipo de nuestro compañero y viceversa.

         Y comenzamos a hacer burbujas. Primero de manera suave. Los instructores nos piden que miremos simplemente los pies, tranquilamente. Este gesto nos obliga a meter la cara en el agua y comprobamos como el aire limpio nos llega a través del regulador. Para los que no lo habían probado antes imagino que este sencillo gesto tranquiliza y hace que sientas seguridad y confianza en el equipo. Con un gesto nos dicen que nos sumerjamos para ponernos de rodillas. Una cosa que parece sencilla por escrito fue un auténtico caos de piernas y brazos. ¡Que difícil resulta sumergirse con el equipo y guardar el equilibrio a tan poca profundidad! Realmente parecemos astronautas en total ingravidez, con nuestros movimientos ralentizados. Al final, no se como, conseguimos mantener la posición haciendo un corro al rededor del instructor. El siguiente ejercicio consistió en quitarnos el regulador de la boca, dejarlo caer y recuperarlo haciendo una pequeña inclinación hacia la derecha. Lo único que hay que hacer es ponérnoslo en la boca y soplar enérgicamente para liberar el agua de su interior. En el caso de que vayamos cortos de aire se puede utilizar el botón de purga que incorpora el propio regulador. Es un ejercicio sencillo pero que una vez más trata de dar confianza al buceador inexperto. El aire esta asegurado asi que a por el siguiente ejercicio.

          Y no es otra cosa que liberar el agua que incidentalmente pueda entrar en la máscara. Para ello se inclina la cabeza un poco hacia atrás y se suelta aire por la nariz al tiempo que se pulsa ligeramente la mascara sobre la frente dejando una pequeña apertura por la parte inferior por la que se libera el agua empujada por el aire que le hemos metido. El ejercicio tiene su miga y cuesta acostumbrarse. Recuerdo que en nuestra anterior experiencia en buceo nos sugirieron que permaneciéramos bajo el agua un rato sin máscara, tranquilos, respirando solo por la boca. Al rato procediamos a ponernos, tranquilamente, la máscara y a liberar el agua tal y como hemos dicho, pero creo que el contacto previo con el agua facilitaba el control de las vías respiratorias y hacia más fácil el ejercicio y el irse acostumbrando a su mecánica.

                Después de unos cuantos intentos nos dan instrucciones para que comencemos a bucear, practicando continuamente el buceo con compañero, es decir, no perdiendo de vista a nuestra pareja de inmersión, siempre cerca, y, en caso de ir primeros irnos volviendo de vez en cuando. De esta forma llegamos a la parte más profunda de la piscina y comenzamos a experimentar otro de los problemas de las inmersiones. Levemente, por que aun es poca profundidad, pero nuestros oídos comienzan a zumbar debido a la presión. La forma más común de compensar la presión es pinzar la nariz y soplar suavemente por ella. A mi esta técnica me funciona solo de forma irregular, así que suelo usar una que me es más efectiva. Cada pocos metros voy haciendo el gesto de tragar y muevo las mandíbulas. Esto también compensa los oídos y para mi resulta más fácil y cómodo. Cada poco los instructores nos preguntan la presión disponible en nuestras botellas. Cada poco también la miramos nosotros (no se nos olvida que estamos bajo el agua). Les devolvemos la información mediante señas acordadas.

                El siguiente ejercicio versa sobre flotabilidad y ajuste fino de la misma. Para convencernos del efecto que tiene el aire de nuestros pulmones sobre nuestra flotabilidad (y por tanto nuestra profundidad) realizamos un ejercicio en el que buscamos alcanzar en el fondo una flotabilidad neutra (ni nos hundimos ni flotamos) y, una vez conseguida comprobamos el efecto de respiraciones más o menos profundas. Si lo hemos hecho bien nuestras respiraciones deberían hacernos pivotar sobre nuestras aletas, elevándonos cuando inspiramos y devolviendonos al fondo cuando liberamos el aire. Acto seguido comenzamos a hacer un ejercicio en el que nuestro compañero nos indicaba mediante señales la falta de aire y procedíamos a ofrecerle  la segunda fuente de aire del octopus. En mi caso, aunque el intercambio se hizo bien, una confusión en como debía acabarse el ejercicio (yo pensaba que en superficie) hizo que nos liáramos y que yo acabara tragando un poco de agua. Fue solo una confusión y un pequeño susto, pero Boychi, justamente, nos reclamó estar más atentos. Un fallo en la coordinación puede dar un susto.

               Una vez hechos los ejercicios básicos nos dejaron gastar el aire de las botellas  hasta que quedaran por encima de las 40 atmósferas, lo cual fue un gustazo. Fue como el recreo después de una clase.

                   Eran ya las 15:00 asi que decidimos hacer una parada para comer  (un poco de tapeo y cervecitas) en uno de los bares cercanos al campus. La clase teórica se inició sobre las 16:30 y básicamente consistió en el repaso de los temas que habíamos estudiado en casa, aclarándonos algunos puntos que parecían dudosos o poco claros. Acabamos relativamente pronto, terminando por dar la documentación que faltaba al instructor (fotografías y certificados médicos) y acordando la próxima cita, para el 18 de junio, donde realizaremos ya una inmersión en aguas abiertas. ¡Todos lo estamos deseando ya!

 

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