Archivos para junio, 2011


Logo PADI          El 18 de junio amanecimos nerviositos Celia y yo en la Zubia, donde vivimos. Las primeras luces empezaban a resbalar ya por Sierra Nevada mientras desayunábamos, y nosotros nos preguntábamos ya como iba a resultar ese día. A las 9:00 habíamos quedado con Marcos González “Boychi“, nuestro instructor, en Almuñecar para continuar nuestro curso de buceo en aguas abiertas (OWD). Allí habíamos quedado también con Irene, Balbino, Jordi y Kiki, nuestros compañeros de inmersión y futuros “buddies“. A la hora fijada estábamos ya en la costa, oliendo el suave viento salado que procedía del mar. La temperatura era agradable, mucho más que el agobiante calor que ya empieza a apretar en la ciudad. Allí comenzaban a llegar el resto de compañeros. Boychi salio a nuestro encuentro y después de una breve bienvenida nos invitó a pasar a una sala donde se realizaría la última parte teórica del curso. Los temas 4 y 5 del curso se centran sobre todo en el calculo de los tiempos de seguridad e inmersión. Las botellas de aire comprimido que utilizamos contienen aire normal, como el que respiramos, es decir un 78% de Nitrógeno (N2), un 20% de Oxígeno (O2) y un 2% restante de gases nobles sin mayor importancia para el buceo. El Nitrógeno es un gas inerte en superficie, no nos afecta en absoluto, pero al comprimirlo  por presión aumenta su toxicidad para el ser humano.

            La presión modifica la densidad del aire que respiramos y facilita que el nitrógeno se introduzca en nuestro organismo. El secreto y el arte de las inmersiones recreativas consiste en realizarlas en unos tiempos y profundidades que minimicen la absorción del nitrógeno y permitan su liberación en caso de absorverlo.

          Dado que la presión del aire aumenta según la profundidad que alcanzamos, a mayor profundidad podemos permanecer menos tiempo. Por poner un ejemplo, si estamos a un metro de profundidad, prácticamente no habría compresión/absorción del nitrógeno y el tiempo de inmersión podría ser indefinido (limitado por el aire de nuestras botellas). Sin embargo, si nos sumergimos a 18 metros (nuestro máximo nivel de inmersión con la certificación OWD), nuestro tiempo sin descompresión (No Deco Time) se reduciría a 56 minutos. Más allá de este tiempo (aunque no demasiado) habría que realizar paradas descomprensivas a menor  profundidad para dar tiempo a la liberación del nitrógeno. Y, bueno, si nos pegáramos un pasote saltándonos estos límites temporales/de profundidad podríamos tener auténticos problemas dando lugar a la enfermedad descompresiva, que pone en riesgo la vida del buceador y hace necesaria la intervención de una cámara hiperbárica. Osea, que mejor no hacerlo.

         Pero todo se complica un poco más. Por que no es que salgamos a superficie y ya no tenemos nitrógeno. El nitrógeno se continúa liberando en superficie, para lo que tarda un tiempo variable en función de la profundidad a la que hayamos estado. Esto no tendría mayor importancia si después de nuestra inmersión nos fuéramos a casa pero… ¿que ocurre si vamos a realizar otra inmersión? Deberemos, dado que existe un nitrógeno residual, establecer unos limites temporales entre inmersiones y contar con el nitrógeno residual remanente para el cálculo del tiempo de inmersión/profundidad de nuestra segunda inmersión.

       Toda esta locura ha conseguido ser ordenada en unas tablillas de cálculo conocidas como PIR, Planificador de Inmersiones Recreativas. El PIR permite planificar nuestras inmersiones/descansos con unos márgenes de seguridad escrupulosos, acortando quizás nuestro tiempo de buceo pero permitiendo realizar muchos más en el futuro. Y con todo no es un cálculo exacto. Cada persona tiene una fisiología ligeramente diferente al resto. El PIR se ha calculado para la generalidad con unos márgenes de tolerancia pero no hay que olvidar ser prudente, sobre todo en las primeras inmersiones, escuchando siempre a nuestro organismo.

             Después de estar realizando cálculos con el PIR durante un largo rato Boychi nos dijo que actualmente las tablas, aunque hay que saber utilizarlas, están un poco en desuso. Ahora lo que se utilizan de forma popular son los ordenadores de buceo que, en tiempo real, te calculan tu No Deco Time, te  guían durante las paradas y te monitorizan en tus tiempos de superficie. Gracias, Boychi, este comentario tuyo nos dio luz y esperanza. No me terminaba de imaginar en lo profundo, controlando la flotabilidad, con la tablilla en una mano y haciendo números con la otra.

                Posteriormente al repaso de los temas 4 y 5 nos repartió los exámenes de PADI para OWD, cosa que nos llevó un ratín terminar (los cálculos PIR nos iban a desquiciar, a todos menos a Jordi, que es matemático y pareció despertar de su sopor en ese preciso instante).

              Terminados los trámites teóricos nos fuimos a la cafetería del Chinasol  a llenar el estómago un poco, preparándonos ya para nuestra primera inmersión en aguas abiertas. Serían las 12:30 cuando llegamos al Puerto Deportivo de Almuñecar, situado en Marina del Este. Allí nos esperaba Javi, un hombre inmenso capaz de transmitir un extraordinario lowtempo y tranquilidad ideal para controlar a un puñado de descontrolados. Javi ejercería como adjunto del instructor, cerrando el grupo durante nuestra inmersión.

             La primera odisea fue calzarse el traje. Y he elegido la palabra”calzar” de forma prudente. No conozco una expresión educada para definir de forma precisa el nivel de estrechez y dificultad para meterse dentro del neopreno. Habíamos tardado relativamente poco en montar las botellas en el jacket y asegurar la demanda de aire, pero en ponernos el neopreno….¡Dios! Conforme nos lo poníamos empezábamos a sudar, y eso que estábamos en la sombra, y el sudor solo hacia que la goma interna del traje se pegara más haciendo ventosa. Vale, quien más quien menos consiguió ponerse el traje. Ya parecemos Tinki Winki. En este momento nos dan un cinturón que pesaba un quintal (bueno, en realidad solo 7/8 Kilos, pero con la axfisiaera del traje parecía mucho más). Este cinturón eran los plomos, necesarios para garantizar que nos hundiéramos (suena raro, pero es asi). El cinturón de plomos había que ponerselo asegurando que la cinta de liberación estuviera del lado de nuestra mano diestra, para permitir una liberación rápida en caso de emergencia. Inclinábamos la cintura (en plan morcillitas de colores) y nos pasábamos los plomos por detrás para garantizar que caían por encima del trasero. Y ahora a apretar (con dos c….). Y resulta que los hombres, como dios se empeñó en crearnos sin caderas, pues tenemos que apretar aun más, por que si no los plomos se nos caen como si lleváramos una pella, cargadita, cargadita.

         Tenemos ya los escarpines, el traje puesto con el sobretraje incluido, plomos amarrados, jacket a la espalda con botellas y sistema de etapas y octopus montado, mascara al cuello y aletas preparadas en la mano, así que nos ponemos en marcha. Y bueno… libres, libres no es que nos sintamos de momento. Somos pesados como un bloque de cemento ¿como podríamos tener problemas en hundirnos?. Nos acercamos caminando hasta una playita que hay en frente a la bocana del puerto, un charquito en palabras de Javi. Y asi es, no creo que haya más de cuatro metros de profundidad en el sitio más profundo de esta zona.

                 Nos metemos en el agua con el jacket hinchado para tener flotabilidad positiva (¿más?) en cuanto el agua nos llegue al pecho. Ajustamos aletas y iniciamos el protocolo de revisión de equipo compañero a compañero (CPTAO):

  • (Cada) Chaleco – Revisar que el Jacket esta correctamente ajustado, con el latiguillo del aire conectado
  • (Persona) Plomos – Revisar que los plomos están correctamente ajustados, quedando por encima de la cintura, equilibrados y compensados
  • (Trabaja) Tiras de Sujección – Revisar que las tiras del jacket están ajustadas y sujetas (hombros y cintura)
  • (Ayudando al) Aire – Revisar que hay presión en el manometro, que llega aire bajo demanda al regulador y al regulador de emergencia del octopus.
  • (Otro) Ok final – Revisión general y palmadita en el hombro para señalar que todo esta perfecto.

     Todo perfecto. Boychi nos da el briefing, las instrucciones de esta inmersión. Primero haremos una sin agobios, sin prisas, simplemente para hacernos con el mar, dando una vueltecita, disfrutando simplemente. Posteriormente haremos una segunda inmersión donde practicaremos algunos ejercicios de seguridad (purga de máscara, búsqueda de regulador en caso de perdida y balanceo para controlar flotabilidad). Asi que allá vamos.

         Regulador en la boca, gafas con escupitajos y lavadas puestas en la cara. Boychi nos va mirando uno a uno pidiéndonos la señal de que todo esta bien. Ok, todo bien. Nos hace la señal para sumergirnos  (puño cerrado y pulgar hacia abajo) asi que agarramos la traquea, la estiramos hacia arriba con el brazo extendido y pulsamos el botón para vaciar el Jacket y…… ¡hacia abajo!, ¡como si fueramos montados en un ascensor!.

            El agua esta un poco turbia. Hay poca profundidad, el fondo es arenoso y hay unos novatos aprendiendo a bucear. No podía ser menos. Pero poco a poco se va aclarando. Nos ponemos en fila, siguiendo a Boychy, cada uno junto a su compañero de inmersión y Javi cerrando el grupo y armado con unos cascabeles para hacer ruido y parar al grupo si ocurría algo. Y de repente empezamos a ver cosas. No mucho, es cierto, pero suficiente para alucinarnos a los que no estamos acostumbrados. Sobre el suelo se podían ver algunos pepinos de mar (holothuroidea), unas extrañas criaturas de forma alargada, parientes de las estrellas de mar, que se pasan la vida filtrando detritos del fondo. También vemos erizos (Echinoidea) y alguna estrella de mar. Pequeños pececitos de colores oscuros y marrón claro se escondían entre las rocas que salpicaban el fondo arenoso. Era absolutamente espectacular mirar hacia arriba y ver a un grupo de peces cruzando el mar como saetas de plata.

               Kiki tuvo uno de sus clásicos tropiezos subacuáticos, perdió las aletas por no estar bien aseguradas. El asunto no tuvo la menor importancia, pero nos sirvió para hacernos comprender lo importante que es el sistema de compañeros. Kiki se portó como un campeón, respiró tranquilamente y procedió a asegurarse de nuevo las aletas sin salir a la superficie.

             Dado este primer paseo de encuentro con el mar a la orden de Boychi regresamos a la zona de entrada y emergemos. Salimos a la playa y nos quitamos el equipo pesado para quedarnos un ratito a remojo, descansando y comentando la inmersión.

               Ahora viene la segunda inmersión. Boychy nos pide que  nos coloquemos el equipo y procedamos a sumergirnos de nuevo. Repetimos la misma maniobra de control de equipo del compañero (CPTAO) y nos vamos al fondo. Los Ejercicios que vamos a realizar son tres:

  • Pivoting: En el fondo, a unos tres metros de profundidad, quitamos completamente el aire del jacket. La idea es conseguir una flotabilidad neutra que nos permita balancearnos por el efecto de llenar/vaciar nuestros pulmones. Para esto, pegados como estamos al fondo, damos un toquecito al botón de inflado del jacket y esperamos unos 5 segundos a ver sus efectos (bajo el agua todo es muy lento). Cuando observamos que nos volvemos ligeramente ligeros, que tendemos a levitar, realizamos un llenado completo de pulmones. Esto tiende a elevarnos, cosa que evitamos expulsando el aire y volviendo al fondo. Esta maniobra la repetimos varias veces. Su objetivo es que comprendamos que una vez conseguida la flotabilidad neutra el mayor control de posición lo conseguimos con el volumen de aire de nuestros pulmones. El llenado completo de pulmones nos eleva, mientras que una respiración más superficial tiende a facilitar nuestro hundimiento. Este ejercicio ya lo habíamos practicado en piscina, aunque en mar debido a la salinidad del agua se vuelve un poco más complicado.
  • Recuperación del Regulador: Nuevamente repetimos este ejercicio de vital importancia. El regulador es nuestra conexión al aire y por tanto a la vida. Bajo ningún concpeto, ni aun vomitando, debemos quitárnoslo de la boca. Es por ello que es tan importante que sepamos recuperarlo si, por accidente, una aletazo o un golpe de un compañero nos lo quita de la boca. Para ello nos colocamos de rodillas y hacemos un barrido con el brazo mientras nos inclinamos hacia la derecha. El regulador aparece cerca de nuestra mano así que solo hay que agarrarlo, ponérselo en la boca y soplar para purgar el agua. En el caso de que llegáramos muy justos y sin aire ya en la boca podemos pulsar el botón de purga que incluye el regulador mientras lo tenemos en la boca (y antes de realizar la primera inspiración) y se vacía solo.
  • Purga de Máscara: Con este ejercicio llenamos bajo el agua la mascara de agua y procedemos a su vaciado soplando por la nariz al tiempo que inclinamos hacia atrás levemente la cabeza y presionamos la máscara por su parte superior. El aire de nuestra nariz entrará en nuestra máscara y expulsará al agua por la parte de abajo. Este ejercicio es importante por dos razones. La primera para habituarnos a permanecer tranquilos aunque la máscara se nos inunde. La segunda para ser capaces de vaciarla con total naturalidad y continuar nuestra inmersión.
 
           Realizados estos ejercicios Boychi da por concluida la inmersión y los ejercicios que la contienen, así que salimos nuevamente y (después de felicitarnos entre nosotros de forma efusiva) salimos de la playa con las aletas en la mano y en dirección al puerto, donde desmontaremos todo el equipo y nos quitaremos los neoprenos.
          Kiki surgió de un rincón en ese momento cargando con el bidón de las delicias, es decir, cervezas y refrescos fresquitos. Después de bebernos unas cuantas “fresquitas” nos separamos, Boychy y Javi se fueron a sus quehaceres (entre otras cosas “endulzar” el equipo, es decir lavarlo todo con agua fresca) y los alumnos nos metimos en la pizzeria del puerto. Era tarde ya (las 16:00) y dificilmente íbamos a encontrar algo para comer. Después de un rato de contar anécdotas, comentar el curso y llenar el estomago, dimos el día por concluido. Kiki, Jordi, Irene y Balbino subían para Granada, pero Celia y yo decidimos quedarnos a pasar la noche en Almuñecar y así amanecer tempranito para la siguiente parte del curso. Una de las cosas más interesantes del mundo del buceo es la cuestión de “liberar nitrógeno”. Entre inmersión e inmersión hay que tomárselo con calma y dar tiempo a que el nitrógeno se libere de nuestro cuerpo. Nosotros, dispuestos a poner en practica todas las simulaciones habidas y por haber nos fuimos esa noche a la playita, a comernos una parrillada de pescado a la orilla del mar. Estábamos liberando nitrógeno, claro…
            En el interior de los bares y chiringuitos la gente vociferaba. El Granada C.F. había ascendido a primera división. Jejejejej, eso hizo que tuviéramos toda la playa para nosotros solos. Y nos acostamos pensando en el día siguiente. Cuando acabara el siguiente día seriamos buceadores.
.
.
.
[vimeo http://vimeo.com/25479271 w=500&h=400]
.
.
.

      La senda del Barranco de la Osa, localizada en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Castril, provincia de Granada, nos introduce en un paisaje sobrecogedor. Flanqueado por las cercanas cumbres de Sierra Seca y la Sierra de las Empanadillas, el sendero transcurre suavemente bajo la atenta mirada de espectaculares rapaces que sobrevuelan nuestros pasos.

Sin ser un sendero difícil la parte media del recorrido incluye algunas fuertes subidas que pueden agotar a personas poco habituadas. Con todo es un recorrido más que recomendable, de amplios contrastes y con un ecosistema que salta de los roquedos a la fauna y flora de ribera.

 

Mapa de la Zona

 

GPS Track

 

Ampliar Información

 

Características

     Sendero integrado en las propuestas de itinerarios de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía para recorrer el parque. De dificultad media debido a algunos fuertes repechones, aunque bien habilitado en los pasos más dificiles (la garganta que abandona el Barranco de la Osa para subir a la Serrezuela) y con una aceptable indicación de camino mediante pequeños postes en suelo con señal indicativa. Una vez abandonado el cauce del río Castril no hay fuentes de agua visibles, así que recomendamos llevar líquido para hidratarnos de forma adecuada. El recorrido se puede realizar en unas tres horas caminando a paso normal, aunque en las indicaciones oficiales del recorrido se establecen cuatro horas.

Como Llegar

       El sendero parte del llamado Cortijo Nacimiento, situado al final de la pista forestal  que, partiendo de Castril baja hasta buscar el cauce del río. Esta pista cruza el río y continúa por su margen izquierdo, pasando junto al Camping Los Cortijillos. Al poco, y ya en el Barranco de la Magdalena, vuelve a cruzar el río por un puente continuando un suave ascenso hasta llegar al Cortijo Nacimiento que identificaremos rápidamente por  la gran tubería que pasa a su lado. La pista puede realizarse en vehículo encontrando, si madrugamos, aparcamiento en la explanada del Cortijo nacimiento.

Descripción de Recorrido

             El sendero podríamos estructurarlo en tres tramos. El primer tramo, planeador y en suave ascenso, comparte su recorrido con el Sendero al Nacimiento del Río Castril.  Parte de este primer tramo lo usaremos también durante nuestro retorno. El segundo tramo nos introduce ya de lleno en el espectacular Barranco de la Osa con un fuerte ascenso a través de una garganta que nos llevará a crestear la sierra que antes habíamos visto a nuestra izquierda. El tercer y último tramo realiza un fuerte descenso por un sendero de piedra, con espectaculares vistas al barranco y al río, hasta conducirnos a nuestro punto de origen.

TRAMO 1: Cortijo Nacimiento – Nacimiento Rio Castril

       

        En el Cortijo Nacimiento (1170 m) encontramos un panel informativo sobre los senderos de la zona. El sendero, claro y bien marcado, parte desde debajo de este mismo cartel. Continuaremos este sendero, suave, manteniéndonos en la parte derecha del río. Observaremos un puente a nuestra izquierda que lleva al otro lado del río. No lo tomaremos, aunque será por este por el que regresemos a esta parte del camino al final de nuestra ruta. Aproximadamente media hora después de nuestra salida el sendero comenzará un ascenso que al principio será suave pero que  poco a poco se irá intensificando hasta llegar al nacimiento del río Castril (1255 m). Conviene que nos detengamos unos instantes a contemplar las maravillosas cascadas que surgen directamente del interior de la roca.

            De hecho lo que estamos presenciando es una  liberación del agua filtrada por la roca y recogida desde las sierras de alrededor, que conforman el macizo kárstico prebético. Si observamos atentamente a nuestro alrededor veremos que las cimas de nuestro alrededor tienen un aspecto seco que contrasta sobremanera con la abundancia torrencial del nacimiento del río Castril. Esto se debe a que la roca fundamental de estos relieves está formada por calizas y dolomías, rocas carbonatadas que se disuelven por acción del agua formando grietas y pasadizos que hacen que todo el conjunto actúe como una esponja gigantesca, acumulando agua y reconduciéndola hasta lugares como el que estamos contemplando, los manantiales kársticos.

Tramo 2: Nacimiento Rio Castril – Cortijo de la Puerca

           Continuaremos el sendero que continúa desde el cartel que marca el nacimiento del río, por una empinada y pedregosa cuesta que nos parece conducir a un embudo custodiado por curiosas formaciones rocosas.

           Una vez superada este repecho encontraremos unas ruinas. Se trata del Cortijo Peralejo. El camino, ya metido en el Barranco de la Osa, continua ahora suavemente encajonado por los farallones que le protegen a Oeste y a Este. El conjunto rocoso de nuestra izquierda es el Rincón de la Puerca, por cuyas cimas andaremos un poco más tarde. A nuestra derecha se alzan Los Peralejos. El estrecho canuto por el que pasamos, flanqueado por estas elevaciones, hace que el paisaje sea sencillamente espectacular haciéndonos sentir pequeños caminantes.

               Continuaremos por esta senda, que planea suavemente, hasta llegar a un espacio más abierto que nos muestra un valle que se abre a nuestra derecha. Sin embargo continuaremos rectos, buscando las paredes que tenemos en frente nuestra. Deberemos atravesar el cauce seco de este barranco. El sendero hace un giro hacia la izquierda, buscando encaramarse a la roca.

         De hecho veremos como a partir de este momento y durante un buen rato el sendero esta perfectamente habilitado con escalones y puentes instalados en la piedra. Y veremos también como el camino parece dirigirse hacia un punto imposible y escondido: la garganta que esconde la Cueva de la Osa. A partir de este momento la senda inicia un continuo ascenso por un sendero habilitado con escalones y una barandilla formada por un cable de acero que nos va elevando, poco a poco, por un camino que parece atravesar la propia roca. A nuestra derecha surgirá una formación, un abrigo natural, conocido como la Cueva de la Osa. La razón para este nombre no la he logrado encontrar, aunque el recóndito lugar parece apropiado para haber sido el lugar de algún plantígrado en el pasado.

                  En un momento determinado la garganta se abrirá creando un espació másabierto. Justo antes de continuar ascendiendo, en un pequeño rellano estupendo para realizar un descanso nos encontramos con un arbolito, no demasiado espectacular en sus dimensiones, pero si en su edad. Se trata de un ejemplar de tejo (Taxus baccata), considerado milenario y catalogado como árbol singular de Andalucía. Administrativamente se considera árbol singular a aquellos que por su tamaño o edad se destacan del resto. Son auténticos monumentos vivos, testigos de épocas pasadas, supervivientes de incendios, talas, enfermedades o depredación animal. El tejo que tenemos delante no es demasiado espectacular por su tamaño, ya lo digo, pero este se debe fundamentalmente a que se trata de un arbol de crecimiento muy lento. Es un árbol de gran toxicidad en todas sus partes, de raíces a frutos, a excepción del anillo que rodea a este último, por lo que hay que tener cuidado al manipularlo y, por supuesto, no comer ninguna de sus partes.

         El sendero continúa ahora bordeando el tejo y subiendo zigzagueante  por una pronunciada cuesta, buscando encaramarse al Rincón de la Puerca. Puede que en ocasiones el sendero esté aparentemente oculto por la hierba, pero subiendo y manteniéndonos a la derecha pronto nos volverá a aparecer con claridad. Llegaremos a un collado desde donde contemplaremos unas extraordinarias vistas del valle del río Castril. Descenderemos un pequeño barranco para ascender nuevamente a la siguiente cresta. Nuevamente otro descenso y subiremos a la cresta que sigue a continuación. Descendiendo de esta cresta alcanzaremos el Cortijo de la Puerca.

Tramo 3: Cortijo de la Puerca – Cortijo Nacimiento

         

        Hemos sobrepasado ya la máxima cota. Ahora solo nos queda el descenso hasta el barranco y nuestro regreso al punto inicial. Rodearemos el Cortijo de la Puerca por su parte derecha según nos lo encontramos. Debemos atravesar una zona más abierta ligeramente descendente, normalmente llena de hierba, de no más de 50 metros. Pronto encontraremos nuevamente el sendero, marcado por un pequeño tocón con una flecha amarilla indicadora. El camino ahora se vuelve más rocoso y descendente, mostrándonos  el enorme barranco del Castril y nuestro camino de regreso, allá abajo. Al final de este pronunciado descenso llegaremos al cauce del río. Deberemos buscar un puente instalado hacia nuestra izquierda. Atravesando este volveremos a encontrarnos con nuestro camino inicial, teniendo solo ahora que tomarlo hacia la derecha para alcanzar el Cortijo Nacimiento, desde donde partimos.


   Logo PADI            El pasado domingo 5 de junio comenzábamos el curso impartido por PADI de  iniciación al buceo: el Open Water Diver (OWD) o buceo en aguas abiertas. Previamente el instructor nos había proporcionado, a través de Kiki, el manual del curso y un DVD de apoyo donde algunos conceptos se veían más claro. La idea era que llegáramos con los conceptos aprendidos de los temas uno al tres al objeto de realizar el primer día que nos viéramos una clase teórica y nuestras primeras inmersiones, esta primera vez en una piscina olímpica por aquello de que todo está un poco más controlado. Llegamos a la hora acordada, entre 10:15 y 10.30, a las instalaciones de Deportes de la Universidad de Granada, en los Paseillos Universitarios.

                   Allí estaban ya descargando el material (botellas de aire comprimido, jaquets, reguladores, etc) los instructores de PADI que nos iban a impartir el curso encabezados por el Dive Master “Boychi”. Ellos se encargarían de darnos las nociones necesarias y vigilarían que el descontrol no se instalara entre los novatos.

                Como cabía espera en un curso de origen norteamericano, la práctica no se hizo esperar. Después de unas breves nociones sobre flotabilidad, que nuestro instructor aseguró comprenderíamos mejor en un momento dentro del agua, nos metimos a la piscina donde se comenzó a repartir material para cada persona: escarpines, botella de aire, reguladores, aletas, mascara y jacket. Lo primero fue un poco de instrucción sobre como montar todo el equipo autónomo. Lo habiamos leido en el manual, lo habiamos visto en el el DVD, pero hasta que no lo hice por mi mismo la verdad es que no lo veía claro. Introdujimos la cincha del jacket de cada uno sobre la botella hasta aproximadamente un poco más de la mitad de la botella, que permanecía con las juntas tóricas de la grifería mirando hacia la espalda del jacket. Conectamos el estribo del octopus  a la grifería de la botella y el conector de inflado al jacket, teniendo cuidado de que el regulador y segunda etapa caigan por el lado derecho. Abrimos pausadamente de forma completa la grifería y luego cerramos un cuarto de vuelta. Comprobamos que tenemos presión en manómetro, capacidad de inflado/desinflado del jacket y funcionamiento correcto del regulador y de la segunda etapa. Un tironcito para ver que el sistema es compacto, que no resbala. Todo Ok. Y procedemos a desmontar el sistema. Repetimos el proceso varias veces con la idea de que se nos quedaran grabados unos pasos que son sencillos pero que hay que realizar de forma precisa.

          Nos metemos en el agua. Lo primero es aletear un poco para lo que nos dicen que usemos el jacket totalmente hinchado como flotador  y demos varias vueltas a la piscina. Llega el momento de ponerse el jacket para lo que Boychi  nos comenta un truquito que facilita el ponérselo en el agua. Nos ponemos frente al chaleco, con la botella mirando hacia abajo, damos un saltito a la vez que nos giramos como si fuesemos a sentarnos en la parte inferior de la botella, pero buscando las hombreras del jacket y.. voilá, ya está puesto. Ajustamos el cinturón y las cinchas de hombros y ya esta todo listo.  Ya hemos establecido el sistema de compañeros, vital y obligatorio en el buceo, asi que nos dedicamos a revisar el estado general del equipo de nuestro compañero y viceversa.

         Y comenzamos a hacer burbujas. Primero de manera suave. Los instructores nos piden que miremos simplemente los pies, tranquilamente. Este gesto nos obliga a meter la cara en el agua y comprobamos como el aire limpio nos llega a través del regulador. Para los que no lo habían probado antes imagino que este sencillo gesto tranquiliza y hace que sientas seguridad y confianza en el equipo. Con un gesto nos dicen que nos sumerjamos para ponernos de rodillas. Una cosa que parece sencilla por escrito fue un auténtico caos de piernas y brazos. ¡Que difícil resulta sumergirse con el equipo y guardar el equilibrio a tan poca profundidad! Realmente parecemos astronautas en total ingravidez, con nuestros movimientos ralentizados. Al final, no se como, conseguimos mantener la posición haciendo un corro al rededor del instructor. El siguiente ejercicio consistió en quitarnos el regulador de la boca, dejarlo caer y recuperarlo haciendo una pequeña inclinación hacia la derecha. Lo único que hay que hacer es ponérnoslo en la boca y soplar enérgicamente para liberar el agua de su interior. En el caso de que vayamos cortos de aire se puede utilizar el botón de purga que incorpora el propio regulador. Es un ejercicio sencillo pero que una vez más trata de dar confianza al buceador inexperto. El aire esta asegurado asi que a por el siguiente ejercicio.

          Y no es otra cosa que liberar el agua que incidentalmente pueda entrar en la máscara. Para ello se inclina la cabeza un poco hacia atrás y se suelta aire por la nariz al tiempo que se pulsa ligeramente la mascara sobre la frente dejando una pequeña apertura por la parte inferior por la que se libera el agua empujada por el aire que le hemos metido. El ejercicio tiene su miga y cuesta acostumbrarse. Recuerdo que en nuestra anterior experiencia en buceo nos sugirieron que permaneciéramos bajo el agua un rato sin máscara, tranquilos, respirando solo por la boca. Al rato procediamos a ponernos, tranquilamente, la máscara y a liberar el agua tal y como hemos dicho, pero creo que el contacto previo con el agua facilitaba el control de las vías respiratorias y hacia más fácil el ejercicio y el irse acostumbrando a su mecánica.

                Después de unos cuantos intentos nos dan instrucciones para que comencemos a bucear, practicando continuamente el buceo con compañero, es decir, no perdiendo de vista a nuestra pareja de inmersión, siempre cerca, y, en caso de ir primeros irnos volviendo de vez en cuando. De esta forma llegamos a la parte más profunda de la piscina y comenzamos a experimentar otro de los problemas de las inmersiones. Levemente, por que aun es poca profundidad, pero nuestros oídos comienzan a zumbar debido a la presión. La forma más común de compensar la presión es pinzar la nariz y soplar suavemente por ella. A mi esta técnica me funciona solo de forma irregular, así que suelo usar una que me es más efectiva. Cada pocos metros voy haciendo el gesto de tragar y muevo las mandíbulas. Esto también compensa los oídos y para mi resulta más fácil y cómodo. Cada poco los instructores nos preguntan la presión disponible en nuestras botellas. Cada poco también la miramos nosotros (no se nos olvida que estamos bajo el agua). Les devolvemos la información mediante señas acordadas.

                El siguiente ejercicio versa sobre flotabilidad y ajuste fino de la misma. Para convencernos del efecto que tiene el aire de nuestros pulmones sobre nuestra flotabilidad (y por tanto nuestra profundidad) realizamos un ejercicio en el que buscamos alcanzar en el fondo una flotabilidad neutra (ni nos hundimos ni flotamos) y, una vez conseguida comprobamos el efecto de respiraciones más o menos profundas. Si lo hemos hecho bien nuestras respiraciones deberían hacernos pivotar sobre nuestras aletas, elevándonos cuando inspiramos y devolviendonos al fondo cuando liberamos el aire. Acto seguido comenzamos a hacer un ejercicio en el que nuestro compañero nos indicaba mediante señales la falta de aire y procedíamos a ofrecerle  la segunda fuente de aire del octopus. En mi caso, aunque el intercambio se hizo bien, una confusión en como debía acabarse el ejercicio (yo pensaba que en superficie) hizo que nos liáramos y que yo acabara tragando un poco de agua. Fue solo una confusión y un pequeño susto, pero Boychi, justamente, nos reclamó estar más atentos. Un fallo en la coordinación puede dar un susto.

               Una vez hechos los ejercicios básicos nos dejaron gastar el aire de las botellas  hasta que quedaran por encima de las 40 atmósferas, lo cual fue un gustazo. Fue como el recreo después de una clase.

                   Eran ya las 15:00 asi que decidimos hacer una parada para comer  (un poco de tapeo y cervecitas) en uno de los bares cercanos al campus. La clase teórica se inició sobre las 16:30 y básicamente consistió en el repaso de los temas que habíamos estudiado en casa, aclarándonos algunos puntos que parecían dudosos o poco claros. Acabamos relativamente pronto, terminando por dar la documentación que faltaba al instructor (fotografías y certificados médicos) y acordando la próxima cita, para el 18 de junio, donde realizaremos ya una inmersión en aguas abiertas. ¡Todos lo estamos deseando ya!

 


La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) ha dedicado su número actual (334) al senderismo, con motivo de la celebración del Euroando 2011. Tras los apartados iniciales de noticias de la federación, la revista se dispone a desgranar los diferentes aspectos de esta actividad.

¿En que consiste esta práctica? ¿Como debe iniciarse la gente en este sano y asequible deporte? ¿Cómo se diseña un sendero? ¿Que material necesitamos? Considerada inicialmente como una actividad menor dentro del deporte de montaña, las diferentes federaciones se han dado cuenta que esta actividad es una excelente vía de entrada al mundo de la montaña, permitiendo a amantes de la montaña de todos los niveles compartir momentos con sus familias aprendiendo a respetar el entorno y desarrollando una actividad física en ocasiones tambien rigurosa. Es por ello que las diferentes federaciones han realizado un esfuerzo especial por crear, habilitar y conservar senderos, realizando el mantenimiento necesario de los mismos, aunando tradición, naturaleza y deporte.

Por otro lado la revista Collado Sur, de la Federación Andaluza de Montañismo también recoge  la iniciativa de Euroando, cosa lógica ya que la edición 2011 se desarrolla en territorio andaluz. Los temas aparecidos son los siguientes:

  • Entrevista a Asunción Yanguas, la jienense miembro del Equipo Nacional Femenino Alpino (ENFA), quien el pasado 10 de septiembre abrió una nueva vía en el Karakorum junto al ENFA.
  • La Preparación Física y la Dietética en la Práctica del Montañismo, artículo de José Ordoñez Acosta, licenciado en Medicina Legal y Cirugía, donde se repasan las costumbres sanas que debemos tener durante nuestra preparación montañera.
  • Especial sobre el Euroando 2011 andalucía, con un detallado recuento de las actividades previstas.
  • Rio Verde, un parque acuático natural en la provincia de Granada, donde sedan a conocer las particularidades de este rincón granadino.
  • Refugio del Poqueira, punto de acceso al Mulhacen. Se comenta la historia y características  de este importantísimo y estratégico refugio vigilado.
  • Viaje Mágico a los Andes Peruanos. Se da cuenta de las vivencias durante la Expedición CIMA 2000 a los Andes
   En definitiva, interesante lectura  con la que ampliar nuestros conocimientos y preparar nuestras próximas salidas.
Enlaces